Antonio Valls: “El jefe siempre tiene más poder desmotivador”

octubre 1, 2008 at 8:09 am (Entrevistas) ()

Recomienda motivarse dotando de sentido el trabajo que hacemos, pero, si el entorno es hostil, no tiene dudas: lo mejor es cambiar de lugar de trabajo.

ALBERT BERTRAN
Antonio Valls. Foto: ALBERT BERTRAN
GASPAR HERNÀNDEZ

–¿Hasta qué punto un jefe nos puede motivar?
–El jefe siempre tiene más poder desmotivador que motivador. Un jefe puede ayudar a que estés motivado creando un contexto relativamente agradable en el lugar de trabajo, en lugar de ponértelo mal. Sin embargo, si te lo pone mal, vas a sufrir. Si estás en un contexto laboral correcto, tú ya te motivarás por ti mismo, aunque el trabajo no sea nada del otro mundo. En cambio, si el entorno es corrosivo, es imposible que te motives.

–¿Y qué recomienda?
–Irse de la empresa. Hace unos años, a la gente que no se llevaba bien con su jefe le recomendaba que tuviera paciencia. Hoy en día ya no pienso igual: si puedes, procura irte.

–Automotivación. ¿Qué es?
–Una habilidad que podemos desarrollar. Con ella podemos entusiasmarnos, estimular el deseo de hacer cosas y también de estar contentos con la vida.

–Todos nos automotivamos de forma innata.
–Hay gente a la que le cuesta menos. La personas más abiertas a la novedad, que toleran mejor la incertidumbre y son más extrovertidas y estables emocionalmente. Los que tienen un carácter introvertido y son menos estables emocionalmente lo tienen peor.

–Supongamos que hay dos trabajadores con el mismo sueldo, horario y condiciones laborales. ¿Por qué uno está motivado y el otro no?
–Porque uno tiene más claro hacia dónde va con ese esfuerzo y seguramente intenta ponerse objetivos retadores que le ayuden a alcanzar lo que quiere. Hay quien cree que un trabajo rutinario y no muy cualificado tiene que ser necesariamente aburrido, pero hay muchos trabajadores poniendo tornillos en una cadena de montaje que están motivados, porque se retan y perfeccionan su método de trabajo.

–¿El secreto es tener objetivos?
–Es fundamental. Alguien sin objetivos tiende a la dispersión, a la desintegración. Un objetivo te permite medir el avance en lo que estás haciendo. Pero si no tienes ninguno, pasa el tiempo y ves que no avanzas y vas cambiando de rumbo, algo falla y te sientes mal.

–Nietzsche decía que si hay un porqué encontraremos el cómo.
–Totalmente de acuerdo. Si el porqué es poderoso, el trabajo se hace. Con un porqué poderoso, uno se sacrifica y se hacen cosas insólitas. Cuanto más elevado sea el porqué, cuanto más sentido tenga lo que hago, más motivado estaré para llevarlo a cabo.

–¿Cómo podemos dotar de sentido lo que hacemos?
–Sentándonos y pensando los porqués. ¿Por qué hacemos un trabajo? La mayoría de las personas estamos sumidas en el día a día, y desde ahí no podemos tener perspectiva. No es suficiente ganar un sueldo para comer y para pagar la hipoteca, hay que buscar otras razones: el impacto social de tu trabajo o lo bien que te hacen sentir ciertas facetas de tu trabajo que están en consonancia con tus talentos.

–Usted aprendió de Victor Frankl.
–Según él, para encontrar sentido a lo que hacemos tendríamos que pensar en la trascendencia, es decir, en el impacto último que tendrán nuestras actuaciones en cuantas personas nos rodean. Y también elevar el valor de las propias actitudes: practicar virtudes como la compasión, la valentía, el sentido del humor, en circunstancias difíciles.

–¿Hay directivos de grandes empresas desmotivados?
–Sí, aunque parezca mentira. Hay muchos casos de desmotivación. Las causas no son económicas, lógicamente, sino el exceso de trabajo y la contradicción entre los valores personales y lo que acaban haciendo.

–¿Qué le aconseja al trabajador normal desmotivado?
–Dos cosas. Piensa que tu trabajo no es solamente conseguir comida y dinero para ti: estás consiguiendo muchas cosas para tu familia, tu entorno o incluso para tus compañeros de empresa.

–¿Y la segunda?
–El trabajo no tiene que ser para toda la vida. La principal razón por la que la gente está desmotivada es porque tiene interiorizado que su trabajo tiene que ser toda la vida el mismo, y eso no es verdad. El planeta es muy grande. Ningún cambio laboral supone el fin del mundo.

–Para automotivarse, ¿hasta qué punto son importantes los demás?
–No somos nada sin los demás. Pensar que uno puede estar motivado y feliz sin llevarse bien con los demás es imposible. En cualquier intercambio en el que tú intervengas con los demás, busca que la satisfacción sea mutua, que tú consigas lo que buscas y el otro también. 1+1 tendría que sumar 11. Se trata de generar sinergias. Yo solo en mi casa no llegaré muy lejos, de manera que tengo que buscar que los dos salgamos beneficiados.

Fuente: El Periodico

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