Walter Riso: “¡Piensa antes del flechazo amoroso!”

mayo 14, 2008 at 3:02 pm (Entrevistas) ()

14/5/2008 Edición Impresa LA ENTREVISTA CON WALTER RISO, PSICÓLOGO

El autor de Amores altamente peligrosos (Planeta/Columna) sostiene que hay un millón y medio de catalanes con los que sería mejor no mantener una relación amorosa.

ALBERT BERTRAN
Foto: ALBERT BERTRAN
GASPAR HERNÀNDEZ

–Se sufre mucho por amor.
–No cabe duda. El 50% de las consultas son por ese problema.

–Y, en cambio, cuando te separas, no te dan el pésame.
–Pero cuando te enamoras te felicitan, como si hubieses ganado la lotería. Y lo primero que tendrían que preguntar es de quién te has enamorado y, quizá, darte el pésame.

–Hay parejas que no convienen.
–Un 20% de la población.

–O sea, que en Catalunya…
–Hay un millón y medio de personas con las que es mejor no tener una relación amorosa.

–El amor es ciego.
–No tendría que serlo. Damos por hecho que, si hay amor, el amor lo va a resolver todo.

–¿Cómo se entra en una relación pensando?
–Fijándonos en pequeños detalles del otro. Y planteándonos si su propuesta afectiva es insalubre.

–Mientras dura el flechazo, cuesta pensar.
–¡Piensa antes del flechazo amoroso! Porque, efectivamente, durante el flechazo ya no podrás hacerlo. Observa cómo habla el otro, cómo mira, cómo se relaciona. Hay gente propensa a enredarse con personas inadecuadas para ellas.

–Tienen la esperanza de que el otro cambiará.
–En el amor, la esperanza es lo primero que hay que perder.

–¿Qué parejas no nos convienen?
–Hay ocho estilos afectivos de los que es mejor huir.

–Empecemos. En su libro, en primer lugar, está el histriónico, el amor hostigador.
–Son personas con una gran necesidad de aprobación. Quieren ser el centro de atención, son exhibicionistas y acosan afectivamente. Esta seducción llevada al extremo produce un efecto paradójico: cansar al otro.

–Luego están los desconfiados: el estilo paranoico.
–Piensan que no se puede confiar en la gente, que siempre les van a hacer daño, que si se entregan demasiado se van a aprovechar de ellos. Crean una territorialidad impresionante. Desconfían hasta de la familia.

–Estilo pasivo/agresivo.
–Estos viven un conflicto permanente. Necesitan a la pareja para que los proteja, pero al mismo tiempo quieren ser autónomos. No se comprometen, pero tampoco tienen la valentía de alejarse.

–Huyamos de los narcisistas egocéntricos.
–Piensan que son especiales, que no hay reglas para ellos. Son egoístas. Al sentirse especiales, son excelentes receptores de amor y, en cambio, lo dan mal. Del otro siempre piensan: “Tú vales menos que yo”.

–Estilo obsesivo, o cuando el amor es perfeccionista.
–Quieren un amor metódico, sistemático, sin errores. Dicen: “Yo soy el responsable, tú eres irresponsable, y a partir de ahora yo lo manejo todo”. Tienen problemas sexuales y se vuelven acosadores, les cuesta expresar emociones y envejecen muy rápido. Es como estar con un departamento de control de calidad. No hacen el amor en la cama, sino en el quirófano.

–Alejémonos, por supuesto, de los amores violentos.
–Es el estilo antisocial/pendenciero. Son amores malignos. No tienen sentimiento de culpa y reducen al otro a un objeto. Suelen ser los maltratadores.

–También están los indiferentes o desvinculados.
–Son incapaces de procesar emociones. Son analfabetos emocionales. Como hacen de la independencia un valor, para ellos estar enamorados es un problema. El otro les sirve para vincularse a la vida social y punto.

–Y, por último, no nos conviene el amor caótico.
–Es el estilo limítrofe/inestable. Son imprevisibles y suelen tener adicciones. Fluctúan entre el odio y el amor. Sus emociones son explosivas: te pueden amar hoy y te pueden odiar mañana. Tienen un problema de identidad: están fragmentados. No pueden dar ni recibir amor. Tienen un profundo miedo al abandono, pero son incapaces de mantener al otro cerca.

–Sin llegar a los extremos, quizá todos tenemos un poco de todo.
–Sí, pero siempre hay un estilo que te define más. Por supuesto, están los estilos sanos, el 80% de la población más o menos.

–¿Qué ha aprendido del amor de los filósofos griegos?
–Que el deseo es importante, pero no suficiente. Son importantísimos la compasión y el cuidado del otro, que es lo que falta en la mayoría de los estilos afectivos que hemos enumerado. Lo que más marca a una pareja es la amistad. Es como desear al amigo, pero es importante el deseo, porque si no solo es una amistad.

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