Aprender Ho’oponopono y Huna

julio 31, 2010 at 10:36 am (Uncategorized) ()

Hemos creado un grupo con un montón de información sobre Ho’oponopono y Huna. Iremos colgando más información. Esperamos tus comentarios y aportaciónes.

http://www.reikibarcelona.info/index.php?option=com_community&view=groups&groupid=4&task=viewgroup&Itemid=48

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“Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos”

julio 16, 2010 at 10:16 am (Entrevistas) ()

Jorge Barudy, neuropsiquiatra, psiquiatra infantil y terapeuta familiar
Tengo 61 años. Nací en Chile y vivo en Vilanova i la Geltrú. Estoy casado por segunda vez, tengo tres hijos de mi primer matrimonio y una niña adoptada que tiene 5 años: lo más placentero de mi vida es educarla y estar con ella. Soy de izquierdas y agnóstico

Yo era médico rural. Después de una experiencia de cárcel  y de tortura en Chile, llegué como refugiado político a Bélgica en 1975 gracias a AI.

Y allí estudió Psiquiatría.

Fue una manera de reconstruirme. Me especialicé en los traumas provocados por la violencia política y por el entorno familiar.

Los malos tratos en la infancia, dice su currículum.

Más bien los buenos tratos. Considero que los malos tratos son una excepción; la mayoría intenta tratar bien a sus hijos, lo que pasa es que ser madre o padre es un desafío.

¿Cuál es el mayor de los desafíos?

Poder aportar a los niños de forma continua cuidados y estímulos para su desarrollo, afectividad, educación; y ayudarles a integrar una imagen de sí mismos contributiva y positiva que les permita ser seres sociales.

Ahora está de moda hacer de los niños ciudadanos en lugar de personas.

Sin duda los modelos de crianza están muy influenciados por la cultura dominante del momento. Y hay una confusión entre derecho de los niños y libre albedrío.

¿A qué se refiere?

Ahora se fomenta el deseo en el niño desde muy pequeño porque el modelo de mercado necesita consumidores. Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos, que desear es un valor fundamental.

Perverso.

Sí, se le fomenta el tenerlo todo y ser diferente al mismo tiempo, el resultado es lo que vemos a nuestro alrededor: niños, adolescentes y jóvenes muy egocéntricos que, en general, no respetan la autoridad.

¿Cómo ejercer la autoridad?

La autoridad se gana si uno tiene la capacidad de decir no sin miedo, sabiendo que es bueno para el niño restringir algunas libertades en un momento determinado.

¿Debemos leer muchos libros de psicología para ser buenos padres?

Los modelos de parentalidad se adquieren viviendo, los adquieres de tus padres.

Entonces repetimos y no avanzamos.

Hay elementos del modelo de tus padres que tú interiorizas pero que afortunadamente vas recreando y comparando con la familia del vecino, de tus amigos o con lo que lees. Así vas creando tu propio modelo.

Eso parece más interesante.

Si vives en un sistema muy cerrado, no tienes posibilidad de comparar y el riesgo de repetición es grande; pero si tienes la posibilidad de vivir en un sistema más abierto, puedes decir: “Esto no es lo que yo quiero”.

Resiliencia.

Sí, que emerge de vivir experiencias alternativas, nuevos modelos de identificación. He tenido niños de 5 años en mi consulta que me han dicho: “Yo no quiero ser como mi papá”. No todos los hijos de padres incompetentes repiten la incompetencia.

Ese era uno de los absurdos de la psicología: condenar a los hijos que han sido maltratados a ser maltratadores.

Sí, uno de tantos absurdos que yo he denunciado. El 40% de las teorías psicológicas son creencias transformadas en paradigma.

¿Qué más debemos saber los padres?

Que las capacidades fundamentales para ser padre o madre competentes son el apego y la empatía. La investigación en neurociencia muestra que la carencia afectiva y el estrés en la primera infancia provocan una desorganización del cerebro emocional o una atrofia que hace que se reduzcan las capacidades de ser empático.

Por mucho que lo digan los neurólogos, me rebela asumir que a partir de los tres años las cosas no tengan remedio.

Las carencias afectivas y el estrés provocan daños, pero tiene usted algo de razón en que no hay que negar la esperanza, porque el cerebro tiene una plasticidad estructural maravillosa, y yo soy testigo de ello.

También hay mucho niño malcriado.

El buen consumidor tiene poco control de la frustración. Es muy curioso ver a niños que ante un capricho dicen: “¡Es que lo necesito!”, han interiorizado que es una necesidad y, a menudo, los padres ceden porque la presión es enorme y tienen poco tiempo para modular el conflicto, ya que el sistema impone que todo sea rápido y eficaz.

Nosotros somos el sistema.

Otro de los valores básicos es el hedonismo, con lo cual, esa parte poco divertida de educar la vivimos mal, incluso como culpa.

¿Presencia y coherencia?

… Y modelos de crianza, hay que abrirse al diálogo con otras madres y padres y con buenos profesionales. No puedes ser un buen padre si no confías en una red social. Otra pauta importante pero difícil es saber que lo que no hacemos bien con nuestros hijos tiene mucho que ver con lo que nuestros padres no hicieron bien con nosotros, y eso nos da la oportunidad de corregirlo.

¿Por qué cree que hay tantos niños con déficit de atención?

Se diagnostica en exceso. El déficit atencional es la manifestación de una mente desorganizada que puede ser por estrés, por carencias afectivas o por exceso de estimulación afectiva, que quiere decir darle al niño todo lo que quiere. De todos los casos diagnosticados, se estima que sólo un 8% tiene que ver con una carga genética.

¿La manera en que tu hijo se comportará en la adolescencia es una lotería?

No, detrás de un adolescente constructivo y feliz hay unos padres que se lo han currado, han estado presentes y han educado.

Fue uno de los 80.000 torturados por Pinochet. Cuando se exilió a Bélgica fundó la ONG EXIL, para la atención médicopsicosocial de las víctimas de violaciones de derechos humanos, y el Instituto de Formación e Investigación sobre la Violencia (IFIV), pero la mayor parte de su bibliografía está dedicada a la infancia. Su último título, Los desafíos invisibles de ser madre o padre (Ed. Gedisa), analiza las competencias parentales, la capacidad de apegarse y empatizar. En su consulta trabaja los problemas del niño conjuntamente con los padres, “porque la neurociencia nos ha enseñado que los desajustes infantiles tienen que ver con su interacción con su entorno: su padre, su madre, el colegio…”.
Fuente: la vanguardia

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“La ira y el enfado consumen tus recursos”

julio 1, 2010 at 6:35 pm (Entrevistas) (, )

Raymond Novaco, experto en psicología sobre el enfado
63 años. Nací en Nueva Jersey y vivo en California. Soy catedrático de Psicología y Conducta Social en la Universidad de California, Irvine. Casado, sin hijos. ¿Política? Que el gobierno deje a la gente en paz. Creo que hay un poder divino que no tengo capacidad de comprender

¿Qué le pone iracundo?

Los políticos y mi madre…, mírela,  aquí está, jugando al golf.

Lleva su foto encima.

… Es italiana, un carácter, pero la quiero muchísimo.

¿Por eso estudia la ira?

No, ja, ja. La ira es una emoción humana corriente muy importante para vivir, lo que pasa es que a menudo se confunde con la agresión, que es un comportamiento.

La frontera es borrosa…

La ira es un problema cuando es demasiado frecuente, intensa, rápida, duradera y se expresa violentamente. La ira es una emoción normal, pero necesita regularse. Además, en una intensidad elevada, la ira nunca es útil.

¿Lo es en algún caso?

La ira da energía al organismo, es una de sus funciones. En circunstancias difíciles puede ayudarnos a persistir, a no rendirnos. Y también tiene una función comunicativa.

Curiosa forma de comunicarse.

A veces las personas no se comunican hasta que aparece la ira, de manera que el enfado sería el vehículo para comunicar emociones negativas. La ira nos da fuerza, poder.

Por eso tiene adeptos.

Moviliza contra sentimientos de opresión o de victimización, fortalece al grupo.

¿Cómo se aprende a controlarla?

La ira es líquido caliente en un recipiente, para aprender a controlarla se necesita un termostato. Hay que estar muy atento a las propias sensaciones. El control de la ira reside en la reflexión. Hay que preguntarse si había motivo para enfadarse tanto.

Pero eso es a posteriori.

Hace ya mucho que sabemos que nuestros pensamientos y percepciones influyen en nuestro comportamiento. Los primeros en afirmarlo fueron Séneca y el médico de Marco Aurelio, así que los conceptos teóricos que barajamos hoy tienen dos mil años.

¿Sabemos algo nuevo?

No nos enfadamos sólo por lo que pasa, sino por el significado que le damos; y eso tiene que ver con el sistema cognitivo. Y en nuestra vida desarrollamos normas sobre cómo la gente debería comportarse y actuar.

… Y si te las saltas, hay quien se enfada.

Así suele ser. Y también la ira tiene que ver con nuestro sistema de activación fisiológica: si tenemos la presión alta o tensión muscular, estamos más predispuesto a un ataque de ira. También influye el sistema conductual: según como actuemos, pensaremos.

Qué interesante.

Si la persona desarrolla hábitos de agresividad, estos influirán en la manera de pensar y en las emociones. La persona a quien le faltan habilidades de conducta para sobrellevar ciertas situaciones, como la comunicación o la capacidad para solucionar problemas, fácilmente usará la ira para resolverlos. Es un sistema interconectado entre pensamientos, emociones, conductas y entorno.

Un popurrí.

Nuestro comportamiento, a su vez, modela el entorno en el que nos movemos. Las personas que actúan de forma antagonista apartan a los que podrían darles apoyo.

¿Por dónde empezar?

Reformulando las experiencias personales para cambiar su significado. Alguien que se enfada con frecuencia verá fácilmente maldad y hostilidad en los otros, hay que encontrar un análisis alternativo. La gente muy airada pierde la perspectiva. La ira es la ausencia de apreciación.

Eso es vivir mal.

Perder la capacidad de apreciar a los otros y la belleza del mundo es muy dañino. La ira es un veneno en la mente.

¿Cómo regular el sistema fisiológico?

Yo utilizo la respiración (lenta y profunda) como foco de relajación, ya que es un ritmo central del cuerpo. A nivel conductual, la persona necesita desarrollar habilidades verbales y empáticas para confrontar las situaciones de ira.

¿Alguna estrategia?

Hay que desarrollar una jerarquía de situaciones provocadoras de ira empezando por las de baja intensidad, porque si no controlas estas, no controlas ninguna.

¿Pero cuál es el fondo del problema?

No entender bien el mundo y la vida. La vida es corta, si te pasas el día enfadándote pierdes muchas situaciones de disfrute. Guarde su enfado para cosas importantes. La ira y el enfado consumen tus recursos. Hay que preguntarse a menudo: ¿mi carácter, mis enfados están interfiriendo con mis relaciones, mi salud, mi trabajo?

Las personas de pronto fácil no pueden evitarlo, aunque luego se arrepientan.

La ira es un hábito: puede y debe controlarse incluso en situaciones de supervivencia. En una pelea a vida o muerte, la ira es una desventaja. Los profesionales lo saben, si no estás airado peleas más rápido, atacas en diferentes niveles y manipulas el espacio.

Treinta y cinco años investigando y tratando, ¿qué ha entendido del ser humano?

Que es importante creer en cosas más grandes que uno mismo, que hay más alegría en dar que en recibir, y que la apreciación de la amistad y el amor es lo que te sostiene en la vida. Amor, gentileza y humor son unos buenos antídotos contra la ira. Sobrellevar el dolor es la capacidad que te hace fuerte.

¿Qué hay detrás de la ira?

Cuando nos enfadamos, lo que estamos haciendo es intentar controlar la situación. Tras la ira hay alguien cuya perspectiva de vida es demasiado estrecha y que exagera la importancia de los acontecimientos.

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Vive rodeado de airados. Es pionero en el tratamiento cognitivo-conductual de la ira. Ha realizado trabajos de investigación con población reclusa y veteranos de guerra (Iraq y Afganistán) sobre el estrés postraumático, y asegura que lo que arraiga más el trauma es precisamente la ira. Ha pasado por Barcelona para impartir un taller sobre Evaluación y tratamiento de la ira y dar una conferencia en la 25a Jornada de la Societat Catalana de Recerca i Teràpia del Comportament. “Amor y gentileza – me dice- son buenos antídotos contra la ira”. Ahora estudia los efectos sobre los niños de padres iracundos: “Si queremos mitigar la violencia en nuestra sociedad, hemos de empezar en casa”.

Fuente: la vanguardia

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Numancia Rojas: «Los cuentos pueden cambiar nuestro mundo»

mayo 12, 2010 at 8:05 am (Entrevistas) ()

UNA VOZ DE LEYENDAS|ENTREVISTA CON LA NARRADORA ORAL|FUNDADORA DE LA CASA DE LOS CUENTOS

Numancia Rojas: «Los cuentos pueden cambiar nuestro mundo»

En las manos de Numancia Rojas nunca falta un cuento. Esta narradora profesional enseña a los adultos el gran valor de esas historias que les fascinaron de pequeños.

Numancia Rojas. Foto: GUILLERMO MOLINER

Numancia Rojas (57 años) se pasa la vida, literalmente, contando cuentos. Historias y leyendas que buscan despertar reflexiones, canalizar emociones, entretener. Esta narradora profesional que hizo sus pinitos con solo 5 años regenta la Casa de los Cuentos, en el barrio de Gràcia, un espacio literario con un aura casi mágica destinado, sobre todo, a los adultos amantes de este género. ¿Soñar despiertos? Sí, pero no solo eso. Para Rojas los cuentos también son un resorte para cambiar injusticias e infelicidades de la vida real. Por sus talleres de narración, que empezaron en Barcelona en 1991, han pasado ya más de 3.000 personas.

—¿Los mayores seguidores de los cuentos para adultos son personas con el síndrome de Peter Pan?
—Son personas menos rebuscadas. Sí es cierto que los cuentos se escuchan desde el yo niño. Un señor maduro, sabio y con todos los complejos superados siempre recibe los cuentos desde ese yo niño, desde los sentimientos elementales que están más a flor de piel.

—¿Qué tres ingredientes tiene que tener un cuento para triunfar?
—Es esencial que le guste a la persona que lo cuenta, que sea interesante y que tenga un mensaje positivo de la vida. Hay que tener en cuenta que el cuento es de quien lo escribe, del que lo lee, del que lo cuenta y del que lo escucha. Cada uno encuentra en él un significado. Por encima de todo, el cuento tiene que entretener, no tiene por qué tener moraleja.

—¿Y qué hace que haya historias cuya influencia resista generación tras generación?
—Es el caso de la Cenicienta, que ha sido interpretada de infinitas maneras. Tal y como explica el psicólogo Bruno Bettelheim, los cuentos clásicos producen cierto alivio en los niños. Les ayudan a crecer y a madurar. Si hay cuentos que te sirvieron cuando eras niño, probablemente los utilizarás con tus propios hijos. Así continuan a lo largo de los siglos.

—Gràcia es, de por sí, un barrio de relato, una musa literaria…
—Decidí vivir aquí porque es un barrio encantador, es como un pueblo. Estar en Gràcia me ha abierto las puertas a la hora de organizar talleres. El 70% de las alumnas llegan simplemente porque han visto el cartel de la puerta. Aquí vive gente con una mayor sensibilidad.

—Habla de «alumnas». ¿Son las mujeres sus principales aprendices?
—Sí, el 98% de asistentes a los talleres son mujeres. Es una cuestión ancestral porque la lengua es materna, no paterna. Las mujeres tienen un mayor interés en contar cuentos a hijos y nietos, están más ligadas a la tradición oral y a contar historias.

—¿Cuál es el objetivo final de los talleres que organiza?
—Quiero que la gente se interese por escuchar y contar cuentos y lo conviertan en su oficio o les sirva como herramienta de trabajo. Por los talleres pasan maestras, bibliotecarias, profesoras de universidad, psicólogos y hasta abogados que quieren mejorar su capacidad de expresión ante el jurado.

—¿Qué puede lograr un cuento?
—Los cuentos pueden cambiar nuestro mundo. Y explicaré un ejemplo para que no se quede en una mera utopía. Cuando fui a contar cuentos en la cárcel de mujeres de Brians 2, una chica acusada de traficar drogas logró montar un grupo de narradores de cuentos que se reunía cada domingo dentro de la prisión. Su mayor ilusión era salir de allí para dedicarse a explicar historias en la escuela de sus hijos. Los cuentos puden hacer reflexionar para ponerse en acción, no para adormecerse.

—¿Cómo elige las leyendas que explica en sus actuaciones?
—La diferencia entre hacer una sesión de monólogos y una de cuentos es que en la primera se representa a un personaje y, en la segunda, la narradora oral se representa a sí misma. Solo cuento cuentos que se identifican con mi manera de ser y ver la vida. Estoy especializada en temática feminista, política y social.

—Si pudiera, ¿en qué personaje fantástico se convertiría?
—Me gustaría ser un hada para otorgar deseos, volar y tener una espléndida varita mágica. Me encantaría ser maga en la vida real. Además, las hadas no tienen por qué ser necesariamente guapas y se les permite ser gorditas. En cuanto a las historias fantásticas, un consejo: las cosas siempre pasan una, tres o siete veces, que son números mágicos. Si no es así, es un falso cuento.

Fuente: el periodico

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Carmen Sandi: «No ser valorado por nuestros jefes produce mucho estrés»

mayo 12, 2010 at 8:03 am (Entrevistas) ()

CONFERENCIA SOBRE EL ESTRÉS Y LA MEMORIA.CaixaForum Lleida. Avenida de Blondel, 3. 19.00

Carmen Sandi.
Carmen Sandi.

DIRECTORA DEL LABORATORIO DE GENÉTICA DE LA CONDUCTA DEL BRAIN MIND INSTITUTE DE LAUSANA (SUIZA)

Carmen Sandi (Torrelavega, Cantabria, 1961) es una de las científicas españolas que han tenido que cruzar la frontera para emprender el vuelo en la investigación genética. Hoy analiza en Lleida los procesos fisiológicos con los que el estrés facilita y perjudica el aprendizaje y la memoria.

–¿Qué es el estrés?
–Una reacción del organismo ante lo desconocido y lo difícil. No siempre es negativo. Eleva los niveles de adrenalina y los glucocorticoides (cortisol, en humanos). Al sentir miedo, peligro e indecisión, estas hormonas activan la energía que nos prepara para escapar o luchar. No obstante, los humanos hemos desarrollado una sociedad en la que no necesitamos una respuesta fisiológica para sobrevivir. Las preocupaciones no se resuelven saliendo corriendo de una reunión.

–¿Cómo combatimos el estrés?
–Haciendo ejercicio físico y administrando bien el tiempo.

–¿El estrés afecta a la memoria?
–Puede ayudar a aprender y a memorizar. Pero si es fuerte, suele perjudicar a las funciones cognitivas, como la ansiedad de un estudiante ante un examen. Si una persona presenta estrés repetido, se produce una alteración neural reversible, que puede deteriorar la capacidad de atención, de procesamiento de información y de aprendizaje, lo que acompaña una depresión.

–¿Por qué no olvidamos las situaciones que producen estrés?
–El cerebro no procesa la información para aprender y memorizar como un ordenador. Cuando recibe la señal de que el organismo está estresado, los glucocorticoides actúan en las vías nerviosas encargadas del aprendizaje para reforzarlas en sus mecanismos de plasticidad neural y potenciar las conexiones y memorizar la situación estresante.

–¿Qué es lo que más nos impacta?
–Las situaciones sociales. Produce mucho estrés el no ser valorado por los jefes, compañeros de trabajo y familiares; ser tratado con desventaja. Y sentirse solo.

–¿Qué enfermedades guardan relación con el estrés?
–Las cardiovasculares. El cáncer puede estar afectado en su desarrollo. Los procesos de envejecimiento en general, y el cognitivo, en particular. Y especialmente, las enfermedades psiquiátricas, la ansiedad, la depresión, e incluso la esquizofrenia, cuyos brotes vienen marcados por una situación de estrés, si bien, debe existir ya una vulnerabilidad orgánica previa.

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“Atrévase a estar presente sin preguntarse adónde le llevará”

mayo 4, 2010 at 7:20 pm (Entrevistas) ()

Iván Oliveros (Sesha), maestro de vedanta advaita, una rama del hinduismo
49 años. Nací en Bogotá y vivo en Valencia. Estoy licenciado en Ingeniería Mecánica y estudié Filosofías Orientales. Separado y con tres hijos. Hacemos el mundo con nuestras actitudes y con nuestros pensamientos. El ser humano está integrado en un todo inteligente

¿La conciencia es innata al ser humano?

Sí, es una red de interacción en la que el ser humano está integrado y que produce en sí misma una condición profundamente inteligente. Desde este prisma no tienes que echar mano de un ser más inteligente, de un creador.

Ese es su tema: la no dualidad.

Cuando interpretas el mundo con el marco de la dualidad, determinas que una cosa es el que percibe y otra lo percibido.

Yo, y todo lo demás.

Exacto. Pero en Oriente hay otras formas de percepción, que se establecen creando nuevos estados de conciencia en los que la relación observador y observado cambia.

Tradúzcamelo a lo práctico.

Cuando conduces, si no reaccionas a cada curva te estrellas. De igual manera, en la práctica, estos estados de percepción se traducen en no estar en Babia, en no estar en las nubes, en estar presente, en vivir acorde con la intensidad de cada instante, en convertir cada momento en único.

Bueno, todos lo pretendemos.

El problema no es pretenderlo, sino lograrlo. Cuando ves una película y estás absorto en ella, no te das cuenta de que tú estás ahí, estás sin pensarlo. La atención constante a un objeto diluye tu sentido del yo; entonces surge una percepción diferente que se traduce en estar atento, vivo. Eso se llama no dualidad, y aflora la sabiduría y la intuición.

Nos lo han explicado muchas veces, pero en la práctica se escapa.

La mente, tal como funciona, está constituida de hábitos, y esos hábitos producen condicionamientos. Le es muy difícil a una persona salirse de esa forma habitual de percibir e interpretar las cosas. Intente por un instante no ser consciente de nada.

Imposible, ¿verdad? Incluso se es consciente de que se está distraído. Hay una condición en usted que es permanente: la conciencia. La conciencia es un don que poseemos, una fuerza inherente de saber. Su capacidad de cognición está siempre presente y se puede experimentar de manera diferente.

Bien, ¿de qué manera?

Siendo simultáneamente objeto y sujeto de percepción, eso le hará libre.

No entiendo nada.

Cuando usted percibe el mundo, lo percibe desde usted; lo que no es usted lo llama mundo. El mundo es su objeto y usted el sujeto, y desde ahí interpreta el mundo: yo y todo lo demás. Bien, pues le haré una pregunta.

Cuando lee un libro y está absorta en él, ¿dónde está usted en ese instante?

Leyendo el libro.

Sí, de acuerdo, ¿pero Ima reconoce que es Ima la que lee el libro?

No, Ima está absorta en el libro.

Exacto, si estás absorto en algo interesante o bello, estás perdido en ese momento en la percepción misma, en el presente. Y en ese instante no puedes catalogarte como yo, ya que no tienes conciencia de ti mismo.

De acuerdo, ¿y?

Cuando estás absorto, concentrado, ocurre algo mágico y misterioso: no tienes conciencia de ti pero sí del mundo que percibes, y reaccionas ante él. ¡Eso es tan grato!

Pasa el tiempo volando, cierto.

Es la pérdida del sentido de dualidad, pero no ocurre voluntariamente. Ahora plantéese otra cuestión: ¿cómo prefiere vivir: así o pensando?… Si pudiera vivir como cuando está absorta, desde ese estado de sabia percepción, si pudiera caminar, cocinar, sentir, dormir, querer así, sería todo diferente.

¿Qué hay en esa entrega total?

Está el mundo.

… Casi lo entiendo.

La mente trata siempre de replegarse a cosas que ya ha pensado o sentido porque así se siente segura, e invade el presente con esos sentimientos y pensamientos. Cuando aprendes a estar presente, gozas de la condición de permitir a las cosas nacer y darles tiempo a morir, y gozarlas con intensidad.

Simplemente, estar presente.

Sí, y esto que parece una simpleza descarga la psique y el sistema nervioso y permite una calidad de vida superior. La presencia es conciencia, y te permite ver el mundo como es. Se trata de convertir lo que vives en lo fundamental, en el momento válido.

¿Y cómo se consigue?

Estamos acostumbrados a que las cosas se consiguen con esfuerzo, pero ¿qué esfuerzo hace usted para existir?

Ninguno.

El problema es que usted quiere conseguir algo que con los atributos que ya conoce es imposible alcanzar. Entonces, lo que yo le digo es: atrévase, simplemente experimente el mundo, atrévase a estar presente sin saber si eso la lleva a otro sitio o no; la suma de esos pequeños momentos la conducirá a esa forma de percepción libre.

¿Coleccionar instantes de presente?

Cuando alguien tiene el don de la escritura, escribe sin dudar, como si alguien le dictara, y eso provoca que el lector se pierda en ese mundo, se convierta en eso. Si tu don es ese, resta en esa perspectiva y fluye en ella, eso te arrastra al presente de manera innata.

Y cada persona tiene un don.

Sí, aproveche su don, aquello en que no duda. A lo mejor es amar, cuidar, trabajar, pescar, cocinar; advierta aquello que por don tiene de natural y en ello sumérjase, la ayudará. Aunque existir en sí ya es un don.

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Espantar la duda

Incesante en el estudio y el análisis de las escrituras orientales y en la práctica de la meditación, un día ocurrió: “Tuve una experiencia muy intensa, desaparecieron los pensamientos, todas esas voces que continuamente hablan en nuestra mente, y percibí otra manera de estar en el mundo: la no dualidad, y fui adquiriendo una reacción más libre, aprendí a estar presente”. A partir de entonces Iván Oliveros se convirtió en Sesha, abandonó la ingeniería y se dedicó a profundizar, escribir y comunicar qué pasos hay que seguir para alcanzar ese estado de presencia. Lo explicará, a través de un diálogo con Àlex Rovira, el próximo 9 de mayo en L´Auditori de Barcelona (www.inspiraconciencias.org).

Fuente: La vanguardia

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“Habla con una pared: ¡hablar solo es muy saludable!”

marzo 26, 2010 at 11:11 am (Entrevistas) ()

Luis Rojas Marcos, psiquiatra
Tengo 66 años. Nací en Sevilla y vivo en Nueva York desde 1968. Soy médico y psiquiatra. Estoy casado y tengo cuatro hijos (de 40 a 19 años) de dos matrimonios, y un nieto (1 año). ¿Política? Social. ¿Dios? No creo, y respeto a los que creen. Afectos y autonomía dan resiliencia

Resiliencia es…

La capacidad humana de asimilar  y superar adversidades graves. Deriva del latín resilire:rebotar.

¿La resiliencia nos ha llevado hasta aquí como especie?

Es un mecanismo adaptativo, sin duda.

¿Qué adversidad es la peor?

Perder a alguien muy querido. Padecer una enfermedad terminal, o un accidente traumático, o una agresión violenta… En términos generales: una ruptura fuerte.

¿Ruptura con qué?

Con tus conexiones con la vida hasta el momento. Si depositas tu identidad en tu empleo, ¡perderlo será una grave adversidad!

Y me quedaré sin sustento material.

Ya, pero adversidad grave es la que sacude tu sentido de la vida, la que te lleva al “¿tiene ahora algún sentido seguir viviendo?”.

¿O resiliente o suicida?

Sí. Aunque habrá también quien siga vivo sin vivir, pasivo. O con hábitos autodestructivos, que es otro modo de suicidio.

Deme tres ejemplos de resilientes.

Joseph (54 años) superó un cáncer de páncreas. Hoy se le ha reproducido, le afecta ya a los huesos. ¡Yo hubiese tirado ya la toalla! Él sigue activo, relacionado, sin hundirse.

Otro.

Rose (44 años), de clase media-alta: desde los 5 años su tío abusó de ella sexualmente. Eso le ha dificultado confiar en los demás, relacionarse… Pese a todo, ha sabido sobreponerse y cultiva la confianza.

Y tres.

Marie ha visto morir de leucemia a su único hijo (23 años), que ella crió como madre soltera. Hoy me dice que ese trauma la ha hecho sabia, que hoy sabe qué es esencial y qué es superfluo. A este fenómeno le llamo crecimiento postraumáutico.

¿Aprender de la desgracia?

La mayoría preferiría no haber vivido ese sufrimiento, pero a la vez te confesarán que eso los ha hecho mejores…

Un tetrapléjico me dijo que no cambiaba su vida por la anterior al accidente…

Estudios con personas que han sufrido una grave adversidad revelan que su grado de felicidad presente es casi idéntico al que tenían antes del suceso. Se observa lo mismo entre gemelos idénticos.

En tal caso, la resiliencia podría ser una aptitud genética.

Tiene una base genética, seguro. Pero interfieren después factores ambientales.

¿Cuáles?

Dos, fundamentalmente: uno, el grado de conexiones afectivas; y dos, el grado de autonomía personal.

Repasemos: uno, conexiones afectivas.

Se trata de haber recibido afecto y tener una red de amigos. ¡Cultívelos! Si tienes con quien hablar y compartir, ¡estás salvado!

¿Sí? ¿Basta con hablar?

Sí: cuando me abandonó mi primera mujer, yo caí en una depresión. Y hablar con un amigo me salvó.

¿Ha sido esa ruptura conyugal la mayor adversidad de su vida?

Sí…, hasta que estuve a punto de morir en el 11-S, donde desaparecieron varios conocidos míos, como el mismo jefe de bomberos… Lo superé también hablando con amigos…

Necesitamos ser escuchados.

Es algo aún más elemental: hablar supone objetivar verbalmente las emociones, empaquetarlas en palabras, sacarlas de ti, alejarlas…, y eso va diluyendo el conflicto emocional. Incluso hablar con tu perro, tu gato…

¿Y si no tengo ni un amigo, ni un perro ni un gato?

Háblate a ti mismo al espejo.

¡Sí, sí…! O con la pared. Habla con una pared. ¡Habla! Que sí, que eso te aliviará: ¡hablar solo es muy saludable!

Le creo, pero mejor cultivaré amigos. Dos: autonomía personal, me decía…

Un científico, Sanderson, hizo un experimento ilustrativo: reclutó a personas que se ahogan ante el CO y les hizo respirar aire 2 por un tubo, inyectando crecientes dosis de CO …, pero haciendo creer a la mitad de

2 ellos que girando una llave podían minimizar la dosis. Eso era mentira, ¡pero el 75% de estos permanecieron tranquilos…, mientras que el resto padecía accesos de pánico!

Conclusión.

Sentir que dominas las riendas de tu vida te da poder sobre tus circunstancias.

Sabiendo todo esto, ¿cómo puedo aplicármelo para fortalecer mi resiliencia?

Uno, cultiva tus relaciones afectivas. Dos, narra lo que te pasa, cuenta tu historia. Tres, intenta pensar que tienes poder sobre tus circunstancias, y así minimízalas. ¡Crecerás en autoestima y autocontrol! Serás más resiliente: alejarás la infelicidad.

¿Quiénes son más resilientes en general, los hombres o las mujeres?

Aunque nacen más hombres que mujeres, acaban sobreviviendo más mujeres que hombres… Es un dato.

Si le pregunto: “Vivir, ¿para qué?”, ¿qué me responde, doctor?

Dímelo tú. Si tú no encuentras motivo alguno para vivir, ¡nada puedo hacer yo! Pero siempre suele salir algo ínfimo: ver salir el sol, ver un partido… Y tirando de ese hilo, de lo que se esconde detrás de eso, encontraremos las conexiones con la vida…

¿Cuál es su motivo para vivir, doctor?

¡Tengo tantos, felizmente…! Pero si me obligas a quedarme sólo con uno, te diré uno: “Ya que estoy aquí…, ¡aprovecho!”.

Resiliencia

“No importa lo que pase: ¡importa cómo vives lo que pasa!”, dijo un viejo sabio. A esa capacidad la llaman hoy resiliencia, y Rojas Marcos le dedica el manual Superar la adversidad (Espasa), pistas para asimilar mejor reveses. Una cita de Darwin lo encabeza: “No son los más fuertes de la especie los que sobreviven: sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios”. Y para ello conviene autoconfianza, nacida del cariño (“yo era un desastroso estudiante… hasta que una profesora me hizo sentir que confiaba en mí”, recuerda don Luis), y el escudo del humor: cuando don Luis preguntó a su madre qué prefería que hiciesen con su cuerpo al morir, ella dijo: “Dadme una sorpresa”.

Fuente: La vanguardia

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Afirmaciones para cada Chakra (L.Hay)

febrero 3, 2010 at 10:49 am (Uncategorized) (, , )

Estas afirmaciones han sido sacadas de internet.

En principio pertenecen al método de Lousie L. Hay (pero en internet no siempre se explica bién la fuente).

Primer Chakra:

Estoy dispuest@ a soltar todos los miedos, preocupaciones y situaciones relacionados con el dinero, mi carrera, seguridad y proteccion.

Yo sé que estoy perfectamente protegid@ y que todas mis necesidades estan cubiertas en abudancia.

Segundo Chakra:

Suelto todos mis desos y apetitos hacia la luz. Yo suelto cualquier miedo y pensamientos negativos que me impiden sentir paz, armonia y equilibrio.

Todos mis pensamientos y emociones fluyen armoniosamente. Todos mis deseos estan perfectamente equilibrados.

Tercer Chakra:

Estoy dispuest@ a soltar todos los miedos y situaciones que tienen que ver con el poder y el control.

Acepto enteramente mi poder, esta bien que tenga control sobre mi poder y me permito usar el poder que la Vida me ha dado al servicio del amor y la luz.

Cuarto Chakra:

Voluntariamente suelto todos los miedos y preocupaciones sobre dar y recibir amor.

Mi corazón esta abierto y fluye libremente con amor para mi mism@ y los demas. Me permito dar y recibir amor fácilmente.

Quinto Chakra:

Voluntariamente suelto todo miedo y negatividad que me bloquea de expresar mi verdad.
Amorosamente hablo a mi verdad y permito a mi Yo Superior hablar a través mio. Yo uso mis palabras para crear belleza en este mundo.

Sexto Chakra:

Voluntariamente suelto todos los miedos en relación hacia el pasado, el presente y el futuro. Suelto todo miedo que tenga para poder ver amorosos seres de luz.

Esta bien para mi ver mi verdad. Mi vision esta perfectamente ordenada e iluminada por el amor.

Septimo Chakra:

Permito a la luz disolver cualquier barrera que me impida recibir la sabiduria y guia Divinas. Suelto todo miedo de escuchar a mi Yo Superior, a Dios, mis angeles y guias espirituales.

Yo se que estoy a salvo de seguir a mi guia espiritual interno. Permito que esta me guie hacia hermosas oportunidades donde puedo compartir mi verdadera naturaleza como un ser poderoso, amoroso y espiritual. Escucho, Confio y permito ser guiad@.

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“Ante el mundo hay sólo dos actitudes: o miedo o amor”

enero 25, 2010 at 2:33 pm (Uncategorized) (, , )

Elsa Punset, pedagoga de las emociones
Soy hija del ´baby boom´ de los 60. Nací en Londres, me crié en EE. UU., Haití, Madrid… y vivo en Londres. Tengo dos hijas pequeñas. Máster en Humanidades por Oxford, me dedico a la pedagogía de la gestión emocional. Soy adogmática. Me permito sentir el misterio

Vivió en Haití?

Siendo niña, sí. Por eso sé que en Europa vivimos de espaldas a los riesgos que allí amenazan las vidas: allí viven intensamente, aquí vivimos anestesiados.

Pues bendita anestesia.

Pero pagamos un precio: aquí la vida no late. Y, aburridos, llegamos a deprimirnos. Y nos afanamos en distraernos.

¿Y qué propone?

Adiestrémonos en gestión emocional. La ciencia demuestra que todo – hasta un pensamiento-arranca de una emoción: ¡somos animales más emocionales que racionales!

Pobre Descartes, qué viejo se queda…

Sí, pero ¡en las escuelas todavía no enseñamos a nuestros niños a gestionar sus emociones! ¡Qué atraso!: hacerlo reportaría fabulosas bendiciones para ellos y la humanidad.

¿Se puede enseñar a sentir?

Nos enseñan a desconfiar, recelar, sospechar, despreciar, odiar… ¡Que nos enseñen a amar! Nos enseñan que el mundo es peligroso, pudiendo enseñarnos que es fabuloso.

¿Lo es?

Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo: desde el miedo o desde el amor. Sentir curiosidad por el mundo es amarlo, es lo mismo. ¡Es lo que sienten los niños pequeños!

Esa inocencia radical, ese amor, curiosidad… es lo que luego nos enseñan a perder.

¿Por qué hacemos eso?

La educación aún premia las emociones defensivas ante el mundo, en lugar de premiar las emociones amorosas hacia el mundo.

Será por algo, ¿no?

Porque seguimos anclados en lo que hace 100.000 años resultó útil para sobrevivir en entornos cuajados de peligros: herramientas – miedo, angustia, tristeza, ira…-que hoy quedan anticuadas y son ya un lastre.

¿Recibió usted de sus padres la educación correcta?

Me dieron las dos cosas que hoy se sabe que son los dos puntales de la felicidad.

¡Dígamelas, por favor!

Una: afecto. Dos: sentido de control sobre tu vida.

Explíqueme esto.

Recibir afecto en la infancia infunde confianza y seguridad ante el mundo. Estudios sobre resiliencia – capacidad para remontar tremendos reveses-demuestran que niños tratados horriblemente que se agarraron a una mirada amorosa… pudieron remontar.

Puntal uno: amor. Puntal dos…

Soberanía sobre tu vida. Mis padres jamás hablaron de “la suerte”, sólo de cómo actuar: eso te enseña a ser el piloto de tu vida.

¿Qué emociones premia usted al educar a sus hijas?

Las ayudo a identificar cada una de sus emociones: así entienden qué está pasándoles.

¿Hay emociones positivas y negativas?

No. Hay emociones útiles e inútiles. Si un día están tristes, las entreno a no temer a la tristeza y a saber qué está mostrándoles.

¿Y qué muestra la tristeza?

El temor por una pérdida: por una ausencia, una carencia, porque algo termina… Si comprendes eso, ¡lo llevas mejor! Si no, esa tristeza puede agobiarte, angustiarte… y hasta llevarte a medicarte sin necesidad.

Eso se hace mucho por aquí.

Porque no escuchamos lo bastante las voces de nuestras emociones. Habitúate a escucharlas y entenderás tus pasiones. Y una vida con pasión y sentido es más feliz.

¿Cómo puedo descubrir mi sentido?

Al levantarte, cuestiónate: “¿Qué me hace hoy levantarme?”. El psicólogo Viktor Frankl lo planteó más crudamente: “¿Qué impide que hoy me suicide?”. Lo que se esconde tras la respuesta es tu sentido.

¿Y luego?

Aliméntalo. De lo contrario, podrías matarlo de hambre. Hazte regalos emocionales. Quizá sea apuntarte a una clase de baile… ¡Siembra tu vida de pequeños cambios!

¿Eso me hará más feliz?

Conozco un estudio hecho sobre 5.000 personas: un 10% declararon ser felices. Pues bien, se observó que esas 500 personas habían seguido un patrón común…

¿Cuál? Cuente.

Se habían marcado una meta. La habían puesto por escrito (o se la habían contado a conocidos), en una especie de compromiso público. Habían establecido metas volantes, etapas menores en el camino hacia su gran objetivo. Y cada vez que alcanzaban una meta volante, se gratificaban con algo.

Tomo nota.

Un amigo mío indio me dijo: “A vosotros os entierran a los 80 años, pero os morís a los 20″. Me hizo pensar… Hoy sabemos que nuestro cerebro es muy plástico: ¡podemos reinventarnos cada día durante 80 años! No lo hacemos. ¡Atrevámonos, pues es posible!

Excitante: reinventarte cada día.

Abrámonos a la realidad…, que incluye el misterio. Darle la espalda a lo inconsciente y a lo misterioso nos priva del 80% de la realidad, ¡la convierte en plana y aburrida!

¿Cómo aconseja mirar la realidad?

La ciencia nos habla de lo que sabe, pero no puede hablarnos de lo que no sabe. No prescindas de todo eso. ¡Permítete inventar preguntas y soñar respuestas! Es esa capacidad de inventar y soñar (y no sólo la de analizar) la que nos hace plenamente humanos.

Gracias, maestra.

¡Los maestros son los niños! Ellos nacen libres, con esa inocencia radical abierta al misterio, a la confianza en la vida y al amor al mundo. Si la conservásemos…, ¡seríamos siempre creativos y felices!

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“Aspiro a ser la más lograda versión de mí mismo” (Merleau-Ponty), “Sueña sin que los sueños te esclavicen” (Rudyard Kipling), “El ángel de mi nacimiento dijo: ´Pequeña criatura hecha de alegría y júbilo, ¡corre y ama sin ayuda de nadie en la Tierra!´” (William Blake): son máximas citadas por Elsa Punset en su ensayo Inocencia radical (Aguilar), que apela a los últimos hallazgos de las neurociencias y la psicología para ponerlos al servicio de “una vida con pasión y sentido”, dice ella. Hija de Eduard Punset, profundiza en la gestión de las emociones y aboga por enseñarla en las escuelas. Me despide con una frase de Jung: “La vida te hace una pregunta cuya única respuesta es tu vida”.

Fuente: La vanguardia

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Artículo sobre la autoestima

enero 15, 2010 at 3:53 pm (Artículos) ()

LA AUTOESTIMA
Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.

Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente:
-Superan sus problemas o dificultades personales.
-Afianzan su personalidad.
-Favorecen su creatividad.
-Son más independientes.
-Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.

Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes como ” hacer que sucedan cosas ” en tu vida.
Por el contrario, las personas con una baja autoestima:
-Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.
-Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales.
-Desciende el rendimiento.
-No se alcanzan las metas propuestas.
-Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas).
-No se realizan críticas constructivas y positivas.
-Sentimiento de culpabilidad.
-Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.

¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA?
Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo.
Veamos quince claves para mejorar la autoestima:
1.No idealizar a los demás.
2.Evaluar las cualidades y defectos.
3.Cambiar lo que no guste.
4.Controlar los pensamientos.
5.No buscar la aprobación de los demás.
6.Tomar las riendas de la propia vida.
7.Afrontar los problemas sin demora.
8.Aprender de los errores.
9.Practicar nuevos comportamientos.
10.No exigirse demasiado.
11.Darse permisos.
12.Aceptar el propio cuerpo.
13.Cuidar la salud.
14.Disfrutar del presente.
15.Ser independientes.

AUTOCONCEPTO (Una parte importante de la autoestima)
¿Qué es el autoconcepto?.
Es el concepto que tenemos de nosotros mismos.
¿De qué depende?.
En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema).
-Nivel cognitivo – intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona.
-Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.
-Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente.

Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:
*La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
*El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.
*Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.).
*Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc.

AUTOESTIMA PRECISA
Ya sabemos que la autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno de una forma satisfactoria.
Si nuestra tendencia es a sobrevalorar las dificultades o defectos sin valorar las propias capacidades o posibilidades, la suma global (la percepción de uno mismo) hace que nos sintamos insatisfechos. Si esta forma de pensar está generalizada, nuestras actuaciones van a estar sesgadas o actuaremos con temor y hay más posibilidades que los fallos se repitan en el futuro.
También podemos tener un pensamiento distorsionado en el sentido contrario, si lo que tenemos es un sentimiento exagerado de autoestima, nos puede crear problemas, lo cual ocasionará que no podamos resolver los problemas de forma adecuada.
Aceptación de límites y capacidades
En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente con nuestra vivencia. Lo adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa, aquella que se refiere a nuestras capacidades. Somos buenos para unas cosas, tenemos cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc.
La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos débiles o miedosos, no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites es la que intentamos esconder, la que nos avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más presentes y empeorar las cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites nos impide desarrollar las capacidades y superarnos.
Necesitamos aceptarnos como un todo, con límites y capacidades. Querernos sin condiciones. Sólo así sentiremos el aumento de la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de nosotros y lo menos bueno.

Raquel Resines Ortiz – Psicóloga clínica COL Nº: M – 12998

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