Aprender Ho’oponopono y Huna

julio 31, 2010 at 10:36 am (Uncategorized) ()

Hemos creado un grupo con un montón de información sobre Ho’oponopono y Huna. Iremos colgando más información. Esperamos tus comentarios y aportaciónes.

http://www.reikibarcelona.info/index.php?option=com_community&view=groups&groupid=4&task=viewgroup&Itemid=48

Permalink Dejar un comentario

Afirmaciones para cada Chakra (L.Hay)

febrero 3, 2010 at 10:49 am (Uncategorized) (, , )

Estas afirmaciones han sido sacadas de internet.

En principio pertenecen al método de Lousie L. Hay (pero en internet no siempre se explica bién la fuente).

Primer Chakra:

Estoy dispuest@ a soltar todos los miedos, preocupaciones y situaciones relacionados con el dinero, mi carrera, seguridad y proteccion.

Yo sé que estoy perfectamente protegid@ y que todas mis necesidades estan cubiertas en abudancia.

Segundo Chakra:

Suelto todos mis desos y apetitos hacia la luz. Yo suelto cualquier miedo y pensamientos negativos que me impiden sentir paz, armonia y equilibrio.

Todos mis pensamientos y emociones fluyen armoniosamente. Todos mis deseos estan perfectamente equilibrados.

Tercer Chakra:

Estoy dispuest@ a soltar todos los miedos y situaciones que tienen que ver con el poder y el control.

Acepto enteramente mi poder, esta bien que tenga control sobre mi poder y me permito usar el poder que la Vida me ha dado al servicio del amor y la luz.

Cuarto Chakra:

Voluntariamente suelto todos los miedos y preocupaciones sobre dar y recibir amor.

Mi corazón esta abierto y fluye libremente con amor para mi mism@ y los demas. Me permito dar y recibir amor fácilmente.

Quinto Chakra:

Voluntariamente suelto todo miedo y negatividad que me bloquea de expresar mi verdad.
Amorosamente hablo a mi verdad y permito a mi Yo Superior hablar a través mio. Yo uso mis palabras para crear belleza en este mundo.

Sexto Chakra:

Voluntariamente suelto todos los miedos en relación hacia el pasado, el presente y el futuro. Suelto todo miedo que tenga para poder ver amorosos seres de luz.

Esta bien para mi ver mi verdad. Mi vision esta perfectamente ordenada e iluminada por el amor.

Septimo Chakra:

Permito a la luz disolver cualquier barrera que me impida recibir la sabiduria y guia Divinas. Suelto todo miedo de escuchar a mi Yo Superior, a Dios, mis angeles y guias espirituales.

Yo se que estoy a salvo de seguir a mi guia espiritual interno. Permito que esta me guie hacia hermosas oportunidades donde puedo compartir mi verdadera naturaleza como un ser poderoso, amoroso y espiritual. Escucho, Confio y permito ser guiad@.

Permalink 1 comentario

“Ante el mundo hay sólo dos actitudes: o miedo o amor”

enero 25, 2010 at 2:33 pm (Uncategorized) (, , )

Elsa Punset, pedagoga de las emociones
Soy hija del ´baby boom´ de los 60. Nací en Londres, me crié en EE. UU., Haití, Madrid… y vivo en Londres. Tengo dos hijas pequeñas. Máster en Humanidades por Oxford, me dedico a la pedagogía de la gestión emocional. Soy adogmática. Me permito sentir el misterio

Vivió en Haití?

Siendo niña, sí. Por eso sé que en Europa vivimos de espaldas a los riesgos que allí amenazan las vidas: allí viven intensamente, aquí vivimos anestesiados.

Pues bendita anestesia.

Pero pagamos un precio: aquí la vida no late. Y, aburridos, llegamos a deprimirnos. Y nos afanamos en distraernos.

¿Y qué propone?

Adiestrémonos en gestión emocional. La ciencia demuestra que todo – hasta un pensamiento-arranca de una emoción: ¡somos animales más emocionales que racionales!

Pobre Descartes, qué viejo se queda…

Sí, pero ¡en las escuelas todavía no enseñamos a nuestros niños a gestionar sus emociones! ¡Qué atraso!: hacerlo reportaría fabulosas bendiciones para ellos y la humanidad.

¿Se puede enseñar a sentir?

Nos enseñan a desconfiar, recelar, sospechar, despreciar, odiar… ¡Que nos enseñen a amar! Nos enseñan que el mundo es peligroso, pudiendo enseñarnos que es fabuloso.

¿Lo es?

Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo: desde el miedo o desde el amor. Sentir curiosidad por el mundo es amarlo, es lo mismo. ¡Es lo que sienten los niños pequeños!

Esa inocencia radical, ese amor, curiosidad… es lo que luego nos enseñan a perder.

¿Por qué hacemos eso?

La educación aún premia las emociones defensivas ante el mundo, en lugar de premiar las emociones amorosas hacia el mundo.

Será por algo, ¿no?

Porque seguimos anclados en lo que hace 100.000 años resultó útil para sobrevivir en entornos cuajados de peligros: herramientas – miedo, angustia, tristeza, ira…-que hoy quedan anticuadas y son ya un lastre.

¿Recibió usted de sus padres la educación correcta?

Me dieron las dos cosas que hoy se sabe que son los dos puntales de la felicidad.

¡Dígamelas, por favor!

Una: afecto. Dos: sentido de control sobre tu vida.

Explíqueme esto.

Recibir afecto en la infancia infunde confianza y seguridad ante el mundo. Estudios sobre resiliencia – capacidad para remontar tremendos reveses-demuestran que niños tratados horriblemente que se agarraron a una mirada amorosa… pudieron remontar.

Puntal uno: amor. Puntal dos…

Soberanía sobre tu vida. Mis padres jamás hablaron de “la suerte”, sólo de cómo actuar: eso te enseña a ser el piloto de tu vida.

¿Qué emociones premia usted al educar a sus hijas?

Las ayudo a identificar cada una de sus emociones: así entienden qué está pasándoles.

¿Hay emociones positivas y negativas?

No. Hay emociones útiles e inútiles. Si un día están tristes, las entreno a no temer a la tristeza y a saber qué está mostrándoles.

¿Y qué muestra la tristeza?

El temor por una pérdida: por una ausencia, una carencia, porque algo termina… Si comprendes eso, ¡lo llevas mejor! Si no, esa tristeza puede agobiarte, angustiarte… y hasta llevarte a medicarte sin necesidad.

Eso se hace mucho por aquí.

Porque no escuchamos lo bastante las voces de nuestras emociones. Habitúate a escucharlas y entenderás tus pasiones. Y una vida con pasión y sentido es más feliz.

¿Cómo puedo descubrir mi sentido?

Al levantarte, cuestiónate: “¿Qué me hace hoy levantarme?”. El psicólogo Viktor Frankl lo planteó más crudamente: “¿Qué impide que hoy me suicide?”. Lo que se esconde tras la respuesta es tu sentido.

¿Y luego?

Aliméntalo. De lo contrario, podrías matarlo de hambre. Hazte regalos emocionales. Quizá sea apuntarte a una clase de baile… ¡Siembra tu vida de pequeños cambios!

¿Eso me hará más feliz?

Conozco un estudio hecho sobre 5.000 personas: un 10% declararon ser felices. Pues bien, se observó que esas 500 personas habían seguido un patrón común…

¿Cuál? Cuente.

Se habían marcado una meta. La habían puesto por escrito (o se la habían contado a conocidos), en una especie de compromiso público. Habían establecido metas volantes, etapas menores en el camino hacia su gran objetivo. Y cada vez que alcanzaban una meta volante, se gratificaban con algo.

Tomo nota.

Un amigo mío indio me dijo: “A vosotros os entierran a los 80 años, pero os morís a los 20″. Me hizo pensar… Hoy sabemos que nuestro cerebro es muy plástico: ¡podemos reinventarnos cada día durante 80 años! No lo hacemos. ¡Atrevámonos, pues es posible!

Excitante: reinventarte cada día.

Abrámonos a la realidad…, que incluye el misterio. Darle la espalda a lo inconsciente y a lo misterioso nos priva del 80% de la realidad, ¡la convierte en plana y aburrida!

¿Cómo aconseja mirar la realidad?

La ciencia nos habla de lo que sabe, pero no puede hablarnos de lo que no sabe. No prescindas de todo eso. ¡Permítete inventar preguntas y soñar respuestas! Es esa capacidad de inventar y soñar (y no sólo la de analizar) la que nos hace plenamente humanos.

Gracias, maestra.

¡Los maestros son los niños! Ellos nacen libres, con esa inocencia radical abierta al misterio, a la confianza en la vida y al amor al mundo. Si la conservásemos…, ¡seríamos siempre creativos y felices!

// 0) {
document.getElementById(“twinglyAmbPosts”).style.display=”block”;
document.getElementById(“twinglyAmbPosts”).style.visibility=”visible”;
}
else {
document.getElementById(“twinglySensePosts”).style.display=”block”;
document.getElementById(“twinglySensePosts”).style.visibility=”visible”;
}

var items = jQuery(“#tw_toplist_widget .tw_item”);

jQuery.each(items, function (i, val)
{
jQuery(“a[target]“,val).attr(‘target’,'_self’);
}
)

}

function ChangeWidgetTitle() {
var urlHash = (window.tw_url) ? tw_url : location.href;
urlHash = normalizeUrl(urlHash);
urlHash = hex_md5(urlHash).toUpperCase();
urlHash = urlHash.slice(0, urlHash.length – 2);

if (urlHash == ‘CB2E95ACF946A0995008FD46382F01′) {
var title = tw_numberOfPosts + ‘ blogs enlazando a artículos de La Contra’;
jQuery(‘.tw_header’).html(title);
}
};

var tw_language = “spanish”;
var tw_pageSize = 5;
var tw_pagerLimit = 5;
var tw_alwaysShowPager = true;
var tw_useNextPrev = true;
var tw_useFirstLast = true;
var tw_skipDefaultCss = true;
var tw_localCss = “http://web.lavanguardia.es/lvd/lv24h2007/css/widget.css”;
var tw_conf_id = “lavanguardia”;
var tw_onComplete = function () {shoHideTwingly(tw_numberOfPosts);ChangeWidgetTitle();};
// ]]>//

“Aspiro a ser la más lograda versión de mí mismo” (Merleau-Ponty), “Sueña sin que los sueños te esclavicen” (Rudyard Kipling), “El ángel de mi nacimiento dijo: ´Pequeña criatura hecha de alegría y júbilo, ¡corre y ama sin ayuda de nadie en la Tierra!´” (William Blake): son máximas citadas por Elsa Punset en su ensayo Inocencia radical (Aguilar), que apela a los últimos hallazgos de las neurociencias y la psicología para ponerlos al servicio de “una vida con pasión y sentido”, dice ella. Hija de Eduard Punset, profundiza en la gestión de las emociones y aboga por enseñarla en las escuelas. Me despide con una frase de Jung: “La vida te hace una pregunta cuya única respuesta es tu vida”.

Fuente: La vanguardia

Permalink 1 comentario

“Hay que ser coherente con las propias ilusiones”

septiembre 9, 2009 at 12:15 pm (Uncategorized) (, )

Josep López, escritor y asesor de escritores

Tengo 41 años. Nací en Barcelona y vivo en l´Ametlla del Vallès. Estoy casado y tengo dos hijos, de 11 y 7 años. Licenciado en Ciencias de la Información. Aborrezco la injusticia, y los políticos actuales me parecen flojos. Prefiero la espiritualidad a la religión

Y la ilusión se va… Porque dejamos de atenderla, y porque vivimos vidas que no nos corresponden, nos resignamos a vivir la vida que otros conciben para nosotros: “Deberías hacer esto y lo otro”…

Usted, ¿cuándo perdió la ilusión?

En el momento en que entendí la vida como un lugar duro en el que había que sobrevivir y hacer lo que tocaba hacer en lugar de aventurarme a realizar lo que me pedía el corazón, que era escribir.

¿Qué ocurrió?

Tenía 28 años, trabajaba en una empresa de relaciones públicas porque pensaba que lo que había que hacer era ganar dinero, ascender, tener una familia… Así estuve once años, pero el cuerpo empezó a darme avisos: crisis de pánico, tristeza súbita, depresión.

¿La sensación de que la vida no tiene sentido?

Sí, pero cualquiera que hubiera visto mi vida desde fuera hubiera dicho “¡qué suerte!”. Tenía un buen trabajo, una familia estupenda…, quizá por eso me costó tanto salir de la depresión. Socialmente tenemos la obligación de ser felices y ocultamos todo aquello que representa una emoción negativa.

Eso es ser civilizado.

Mejor desenmascarar lo negativo: la tristeza, la rabia o el miedo hay que afrontarlos. Me llevó tiempo empezar a escuchar a mi cuerpo y aún más entenderlo.

¿Qué le decía?

Que no hay que renunciar a los sueños.

A veces, simplemente los olvidamos.

No hay que sustituir la ilusión por esos pésimos actores secundarios: el positivismo o el conformismo. Hay que aceptar la realidad y a uno mismo con sus limitaciones, pero no hay que dejar de escuchar lo que nos dice el corazón, esas cosas que te hacen vibrar. Y cuando pierdes la ilusión, tienes que pararte e intentar recordar qué es lo que en algún momento te hizo vibrar y reconducir tu vida hacia eso.

Solemos colocar fuera de nosotros las cosas vibrantes, los deseos.

Cuando estás deprimido, y yo lo he estado durante años, no ves más allá. Te construyes una celda, cierras y te tragas la llave. Convencido de que no puedes salir de ahí, te identificas con esa situación y temes que si sales perderás tu identidad.

Entiendo.

Durante años fui una persona taciturna, tristona, con tendencia a la nostalgia, estaba identificado con esa imagen. Pero también te puedes identificar con la imagen contraria porque también eres la contraria: la alegría, las ganas de vivir, la ilusión. Tiene mucho de actitud.

¿Cuál cree que es el camino?

Primero detenerte, buscar la serenidad, permitirte sentir lo que sientes.

¿Incapacidad?

Pues sí, contémplala. El segundo paso es rastrear en tu pasado, pero sin buscar las justificaciones a tu depresión porque caes en el victimismo. Quizá se trate de aceptar el pasado pero decidir que quieres vivir de otra manera y atreverte a imaginarlo.

¿Qué significa eso?

Que las elecciones de tu vida las puedes tomar siendo coherente con tus ilusiones y deseos. Hay que recomponer la ilusión con los pedazos que hayan quedado, siempre es posible volver a soñar. Hay que ir a la infancia.

Suena tópico.

Lo sé, pero es cierto: mientras somos niños nos tomamos la vida como un juego, pero cuando crecemos nos dicen: “Se acabó el juego”, y nos quitan algo muy valioso: entender que la vida tiene mucho de juego.

En el juego hay reglas.

Sí, y ganadores y perdedores, cosas buenas y malas que hay que aceptar con la distancia del jugador. Ilusión viene de illudere,que significa jugar. Sin juego no hay ilusión.

Lo decisivo de la ilusión es la anticipación.

La ilusión no sólo es proyectarte hacia el futuro pensando que aquello que deseas algún día se hará realidad, sino alimentar el presente con ilusión. La ilusión no huye del presente, significa estar en tu camino, haciendo lo que tú quieres hacer. Tendemos a pensar que la ilusión es una huida del presente.

Solemos colocar las ilusiones fuera de nosotros: una casa con jardín, un descapotable…

En ese caso, hay que preguntarse: ¿realmente es eso lo que me hace ilusión, o me hace ilusión lo que vendría con eso? ¿Me hace ilusión tener una casa, o estar a gusto en un lugar rodeado de la gente que quiero y que vengan mis amigos a visitarme?

Así es.

Yo distingo entre las pequeñas ilusiones y las grandes. Las pequeñas no te llenan la vida, son como pequeños afluentes que van a dar al gran río de la ilusión, que es ni más ni menos que darle sentido a tu vida. La ilusión por los objetos, en última instancia, tiene que ver con sentirse querido; esa es la gran ilusión de la mayoría.

¿Qué ejercicio propone para conseguir vivir ilusionado?

La conciencia, tomar conciencia cada día de cómo estás, de cómo te sientes y ser consciente de que tú eres algo más que eso que estás sintiendo. Tendemos a identificarnos con nuestras emociones, pero nosotros somos algo más que nuestras emociones, así que podemos transitar por ellas y decidir si queremos seguir estando tristes o cambiar.

La ilusión yo vengo de familia humilde-les pedí año tras año a mis padres una máquina de escribir. Finalmente me la compraron a plazos y escribí un pequeño relato que regalé a mis padres sobre un castillo embrujado. Todo eso lo había olvidado, escribir era mi ilusión enterrada por años de sentido común“.¿Todos albergamos un sueño olvidado?

Fuente: La vanguardia.

Permalink 1 comentario

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.