Ursula Oberst: «Un niño que se porta mal tiene baja autoestima»

Septiembre 9, 2009 at 12:13 pm (Entrevistas) ()

LA ENTREVISTA | PROFESORA DE PSICOLOGÍA

Afirma que muchos padres y educadores empiezan el curso angustiados porque cada vez hay más niños con conductas destructivas.

 Foto: RICARD CUGAT

«Ante el inicio de curso, muchos padres y educadores están angustiados. Tienen la percepción de que cada año los niños son más difíciles de llevar a nivel conductual. Tienen conductas destructivas», opina Ursula Oberst.

–En épocas autoritarias, el método de educación era autoritario. ¿Hoy somos demasiado permisivos?
–Desde luego. La sociedad se ha vuelto más laxa, más permisiva, no solo a la hora de educar, sino para todo.

–Es lógico que esto se traslade a la educación.
–Por eso los padres y maestros se sienten desorientados. Por un lado saben que no pueden ser demasiado autoritarios, y por otro intuyen que la educación que dan a sus hijos o alumnos es demasiado permisiva. No saben qué hacer. No saben qué alternativas hay.

–¿Alguna alternativa?
–Es muy importante ser coherente: por ejemplo, no amenazar con un castigo y luego no aplicarlo. No me parece buena idea un castigo del tipo: «Si haces tal cosa, no podrás ver la tele». Pero si los padres lo pronuncian, lo deben cumplir; si no, se queda en una amenaza vacía y el niño aprende que puede hacer lo que quiera sin ser castigado.

–¿Es partidaria del castigo?
–Yo no soy muy partidaria del castigo, pero es verdad que los padres necesitan autoridad. Ahora está prohibido pegar a los hijos; me parece muy bien, pero hemos caído en el otro extremo: ahora un padre se arriesga a ser denunciado por malos tratos si le da un bofetón a su hijo. De esta manera, el hijo se queda con la idea de que los padres no tienen ninguna autoridad. Los padres necesitan otro tipo de ayuda para no tener que recurrir al castigo físico, una ayuda que no les haga quedar desautorizados.

–No existen recetas milagrosas.
–Pero nos gustaría tenerlas. Muchas veces padres y maestros se acercan para preguntarme: «Si el niño hace esto, ¿yo qué hago?» Ojalá yo pudiera darles una respuesta clara, pero no es posible, porque cuando un niño actúa de una determinada manera, esa conducta responde siempre a un deseo inconsciente. Por eso no hay que actuar sobre la conducta, sino sobre el deseo inconsciente que late tras ella.

–Cuando son pequeños, buscan llamar la atención llorando.
–Y yo me pregunto: si obtienen lo que quieren mediante la rabieta, ¿qué pasará cuando lleguen a ser adolescentes?

–Yo también me lo pregunto.
–Pues el niño que simpre consigue sus objetivos con una rabieta, probablemente será un tirano que querrá conseguir sus objetivos chillando o a través de la fuerza. Si se les da lo que quieren cuando son niños y lloran, lo que les estamos transmitiendo, lo que aprenden, es que demostrando un sufrimiento ostentoso pueden conseguir lo que quieren.

–Es usted muy contundente.
–Es que para los padres es más fácil ceder que imponerse. Y no digo imponerse con la fuerza, sino mantener el no. Siempre es mucho más facil decir que sí y comprarle al niño lo que quiere. Aguantar los llantos es más difícil. Pero si el niño ve que no cedemos, que nos mantenemos tranquilos, incluso amables, sin chillarle ni pegarle, pero firmes, el niño aprende que cuando decimos no, es no. Así, la próxima vez no adoptará la misma actitud.

–Usted dice que el adulto tiende a criticar lo que el niño ha hecho mal, cuando en realidad deberíamos evitar la crítica, poner énfasis en las virtudes, creer en él y resaltar menos los defectos.
–En la escuela tenemos tendencia a destacar los errores y las faltas del niño, en vez de animarle destacando lo positivo que hay en él. Por ejemplo: «Veo que has hecho menos faltas que la última vez, ¿qué pasaría si probases a hacerlo de esta otra manera?» Porque un niño con problemas de conducta es un niño con baja autoestima, un niño al que le falta ánimo, coraje. Aunque en ocasiones demuestre una conducta tiránica, detrás se esconde siempre una baja autoestima.

–¿Qué actitud debemos adoptar en la escuela?
–Debemos evitar criticar, reñir y castigar duramente para que el niño no se sienta humillado. Muchas veces en las escuelas, aunque no sea la intención de la maestra, el niño se siente humillado.

–…
–Si en clase la maestra se dirige al alumno con retintín, aunque sea un leve sarcasmo sin mala intención, al niño le queda grabado porque se siente humillado delante de los demás. Así que el niño tendrá la intención de vengarse, bien sea a través de conductas destructivas o molestando a la maestra. Por eso creo que resulta vital el respeto al niño, incluso hacia el que se porta mal. No es que debamos aceptar su conducta, pero sí tenemos que respetarle como una persona que se equivoca, que actúa mal porque no sabe cómo actuar mejor.

Fuente: El periodico.

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“Hace 6.000 años se disparó el ego y empezaron las guerras”

Agosto 28, 2009 at 10:08 am (Entrevistas) (, , , )

Steve Taylor, investigador de la evolución histórica de la psique humana
Tengo 41 años. Nací y vivo en Manchester. Soy profesor de desarrollo personal en la Universidad de Manchester. Estoy casado y tengo dos hijos, de 5 y 3 años. Soy ecosocialista. Creo en el Espíritu, que lo permea todo. Durante milenios vivimos armónicamente y sin opresiones

¿Expulsados del paraíso?

El mítico relato bíblico de la expulsión del jardín del Edén es metáfora de algo que de verdad sucedió. Otros relatos míticos coinciden.

¿Cuáles?

Los griegos y los romanos evocaron una pretérita edad de oro. Y los chinos, una remota edad de la virtud perfecta.

Mitos.

Que investigaciones históricas, paleoantropológicas y arqueológicas apuntalan.

¿Ah, sí? ¿Qué dicen las investigaciones?

Que hubo un tiempo sin guerras, sin desigualdades sociales, sin opresión sobre las mujeres, sin represión sexual y en armonía entre nosotros y con el entorno natural.

¿Qué indicios hay de vida tan beatífica?

No hay poblados fortificados, el arte no plasma batallas, los enterramientos son comunales y sin armas, no hay tumbas individuales de caudillos, guerreros o potentados…

¿De qué tiempo está hablándome?

De la mayor parte de la existencia de nuestra especie: hasta hace sólo 6.000 años vivíamos en esas comunidades recolectoras cazadoras que con poquitas horas al día se procuraban sustento, no acumulaban tierras ni propiedades, no sometían a otros…

¿Estoy oyendo a un nuevo Rousseau?

El ser humano no siempre ha sido lobo para sí mismo, ni su vida bárbara y cruel.

¿Y por qué se nos acabó la buena vida?

Hace 6.000 años se dio la “explosión del ego”, y eso nos llevó a la “caída”.

Explíqueme eso.

Sitúese en Saharasia, la franja terrestre que discurre desde el Sáhara hasta el Gobi, pasando por el sur del mar Negro.

Ya estoy.

Durante milenios fueron fértiles tierras con agua, bosques, pastos, sabanas con caza… de las que vivían plácidamente pueblos indoeuropeos y semitas. Pero hace 6.000 años…

¿Alguien mordió alguna manzana?

Casi perecemos por no poder morder nada: un drástico cambio climático desertizó esas tierras, agostó la vegetación, ahuyentó a los animales… Y, para sobrevivir, la psique de esos pueblos se alteró: se exacerbó el ego.

¿Por qué? ¿Con qué consecuencias?

Hasta entonces cada individuo era empático con los demás, integrado y osmótico con el entorno. Pero, desde entonces, el ego individual se desgajó y se acorazó. Con un intelecto desgajado del cuerpo, un individuo desgajado de su entorno y personas menos empáticas con sus congéneres… brotó la codicia, la guerra sistemática, el caudillismo, las jerarquías, la opresión de unos sobre otros, la sumisión de la mujer, la represión sexual, el trabajo duro, la explotación de la naturaleza, la conquista… y los primeros imperios: Egipto, Sumer…

¡Hombre, la civilización!

Nuestra egótica era, con gran avidez de propiedades individuales y gran inventiva: la rueda, el arado, las matemáticas, ¡la ciencia!

Guerra, ciencia, ¿hijas gemelas del ego?

Este ego que erige pirámides y catedrales y crea terapias génicas y naves espaciales, paga con el sudor de neurosis y conflictos…

¿Descendemos nosotros de aquellos pueblos saharasiáticos “caídos”?

Así es: su ansia llevó a los indoeuropeos a expandirse por Europa, India, Persia y China, y a los semitas porÁfrica,Arabia y Mesopotamia. Arrasaron a su paso a los pacíficos pueblos “precaídos” que encontraron…

¿Qué pueblos, por ejemplo?

De los pueblos de la vieja Europa precaída, los de Malta y los de la Creta minoica fueron los que más perduraron, dada su insularidad. Vea el arte cretense, colorista y vitalista, que exalta la naturaleza, la sensualidad… Aquellos pacíficos cretenses serían machacados, hace 3.800, años por los aqueos, fieros indoeuropeos.

¿No ha llegado hasta nuestros días algún pueblo de psicología preegótica?

Sólo quedan algunas comunidades ínfimas en las selvas de Malasia y de Borneo, en las islas Andamán (Índico), en el Amazonas, en África…

¿Cómo es la psique “no caída”?

Desde la “caída” nos sentimos desasosegados, incómodos, no nos soportamos, no sabemos estar sin hacer algo… ¡Antes no era así!: nos sentíamos muy integrados en el grupo y la naturaleza, tranquilos.

¿Cómo puede usted saberlo?

Un estudio en la sala de espera de un médico australiano consignó que los pacientes anglosajones se agitaban inquietos, impacientes por la espera, mientras los aborígenes permanecían sosegados, como si para ellos no discurriera el tiempo… La psique “precaída” vive integrada en el presente, no lo disgrega de pasado y futuro.

¿Y aztecas e incas, tan jerárquicos, imperialistas, con sacrificios humanos…?

Es verdad: provenían también de zonas que pasaron de fértiles a áridas, y su psique procedió de modo similar a la indoeuropea.

¿Y los indios norteamericanos, qué?

Eran en su mayoría “precaída”… hasta que contactaron con europeos, que los contaminaron de su ego. No era el caso aún de los iroqueses en el siglo XVIII, cuyo sistema igualitario y cuya liga de naciones iroquesas ¡inspiró la democracia y la confederación estadounidense!

Creí que la democracia era griega…

¿Con mujeres sometidas y con esclavos? ¡No, no! Fue la democracia iroquesa, a través de la revolución americana, la que alumbraría luego la Revolución Francesa.

“La caída”

Sostiene Steve Taylor que guerrear, oprimir al otro y abusar de la naturaleza no son conductas de origen, sino patologías derivadas de un ego desmandado hace sólo 6.000 años. Acopia ingentes datos para ilustrar su tesis, expuesta en el ensayo La caída (La Llave), simplista para unos y luminoso para otros. Es un relato plausible y consolador: significa que hoy podemos revertir nuestro excesivo ego para volver a vivir en armonía contigo mismo, con tus congéneres y con la naturaleza. ¡Bella esperanza! Parte de tal empeño lo consigna Taylor en su estudio Creando el tiempo (La Llave), sobre la posibilidad de manejar nuestra propia percepción del tiempo.., quizá otra creación de la psique.

Fuente: La vanguardia

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“Reírnos de nosotros mismos debería ser casi obligatorio”

Julio 22, 2009 at 7:17 pm (Entrevistas) ()

Carmen Iglesias, catedrática de Historia de las Ideas Políticas y Morales
¿Edad?…, no me gusta que se catalogue a las personas por algo de lo que no son responsables, lo importante es lo de dentro. Soy de Madrid. Académica de las reales academias Española y de la Historia. Estoy separada, sin hijos. Creo en la concordia, no en el buenismo. Agnóstica

Cuál es la mejor idea que ha tenido el ser humano?

El Estado de derecho y la igualdad de todos bajo la ley. Que prime el criterio del mérito personal sobre el del nacimiento es un gran invento, el invento del individuo.

¿Qué ideas le han abierto la mente?

Siempre recuerdo la impresión que me causó durante el bachillerato saber que el sistema solar y el propio Sol acabarían un día.

La finitud.

Y luego están los griegos, y una idea que está en todos, desde las tragedias hasta Platón y Aristóteles: el hombre es más fuerte que el destino. Estamos destinados a la mortalidad y aun así obramos como si fuéramos a vivir siempre, como si pudiéramos transmitir a los demás parte de nosotros mismos.

¿Y qué idea le ha abierto el corazón?

La empatía, tiendo a creer en la buena voluntad de los demás. Nietzsche definía la maldad de una manera que también me impresionó: “¿A quién llamamos malvado?”, se preguntaba. “A quien procura siempre la vergüenza ajena”, respondía. He procurado alejarme de ese tipo de personas.

¿Dónde ha visto mejor reflejada la empatía a lo largo de la historia?

De nuevo los griegos. Ya Homero en La Ilíada se pone en el lugar del vencido. Esa capacidad de distanciarse de uno mismo, de cierta autocrítica, no sólo es una actitud fundamental para relacionarse con los demás: lo es también en la ciencia, que no existiría si no fuéramos capaces de verlo todo con otra mirada distinta de lo que nos han enseñado, de los prejuicios.

¿Qué admira en los otros?

La inteligencia entendida como capacidad de comprensión unida a cierta bondad, la compasión en el sentido profundo del término, de ponerte en la piel del otro.

¿Lo practican los historiadores?

¿Por qué lo dice?

Porque se suele atribuir lo malo de hoy a errores pasados.

Confundimos la casualidad con la causalidad, y eso nos lleva a creer que lo sucedido era inevitable, y no lo era. La realidad y la historia es siempre abierta; es un consuelo.

A nivel personal, mucho…

Por supuesto, puedes construirte e intentar que tu vida sea en la medida de lo posible una obra de arte.

¿Sufrimos de pesimismo histórico?

Sí, en España solemos pensar que ocurrirá lo peor. Y si tiendes a pensar que todo va a salir mal, ocurre lo que en las ciencias sociales llaman “la profecía autocumplida”.

¿Cuál de todos los tópicos españoles le llama más la atención?

Lo de las dos Españas, que se deriva de la falta de historia comparada con los demás países. Hay dos Españas, y tres y cinco, como hay seis Francias. Proyectar sobre el pasado los valores del presente, el presentismo, nos lleva a afirmar que este país no tiene arreglo. Hay quien piensa que la historia no es lineal, sino en ovillo o en espiral.

Pero no dejamos de repetirnos.

Cierto, pero al mismo tiempo hacemos saltos de vez en cuando. El duque de Mauri decía que ni en ovillo ni en espiral, en zigzag como los borrachos.

¿Qué nos enseña nuestra historia?

Qué España no es diferente, y que la historia no se puede contemplar en términos de pesimismo u optimismo, éxito o fracaso. Nunca hay ganancias absolutas, avanzamos por un lado, y eso crea una serie de problemas y retos.

¿El humano evoluciona o seguimos siendo el mismo mono peludo?

Creo que evoluciona moralmente, pero eso no quiere decir que se acabe con la barbarie. Ahí están los gulag, los Guantánamo y las miserias, pero por primera vez somos capaces de condenarlo, de tener conciencia del valor de la vida humana, pero es un criterio frágil que hay que ir manteniendo.

Para que no se repitan los totalitarismos denostamos las ideologías.

Se confunde idea e ideología. Los salvadores de patrias son siempre muy peligrosos porque creen que tienen la verdad. Mucha de la sentimentalidad religiosa que lleva a la gente a creer contra toda racionalidad se ha traspasado a veces a la política, que llega a sistemas totalitarios cuando intenta penetrar en el interior de las conciencias.

Papá Estado.

Las ideologías como visiones del mundo hay que desecharlas, pero no las convicciones y las ideas, aunque siempre hay que contrastarlas con los demás.

Con el poder hay que ser crítico.

Exacto, y no hay que temer al conflicto si se cuenta con las instituciones necesarias para resolverlo con cierto consenso. La paz de los cementerios, donde nadie disiente ni se levanta, es la paz de las dictaduras.

¿Qué ideas la han acompañado?

Suelo apuntar frases, la primera que recuerdo la dice un personaje de Truffaut: “Hay que fortalecerse, que no endurecerse, porque la vida es dura pero hermosa”. Otra es de una novela policiaca: la chica le dice al detective: “¿Cómo siendo tan duro puedes ser tan tierno?”. Y él responde: “Si no fuera duro, no habría sobrevivido; si no fuera tierno, no habría merecido la pena sobrevivir”.

¿Qué ayuda a una civilización a superar sus problemas?

Saber reírnos de nosotros mismos en la vida personal y la colectiva debería ser casi obligatorio.

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Pertenece a una familia de clase media, hija única, a la que le transmitieron que lo que más valía en esta vida era lo que tú podías aprender, que eso es lo que te vertebra por dentro. “Amar el conocer, la curiosidad, te da un placer inmenso y es muy liberador en épocas difíciles”. Y conversar con gente que invierte voluntad y pasión en saber es un regalo. Tuvieron suerte la infanta Cristina y el príncipe Felipe de cruzarse en sus estudios con esta historiadora que huye de los tópicos y nos devuelve una historia sembrada de matices. En No siempre lo peor es cierto (Galaxia Gutenberg) desmonta la visión negativa que la mayoría de sus colegas ha mantenido sobre nuestra historia.

Fuente: La vanguardia

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“La felicidad hay que currársela, no viene dada”

Julio 9, 2009 at 3:52 pm (Entrevistas) ()

Javier Sádaba, catedrático de Ética
67 años. Nací en Vizcaya y vivo en Madrid. Doctor en Filosofía y Letras, licenciado en Teología y catedrático de Ética. Casado, un hijo y un nieto. La democracia no debería ser el mal menor, sino buena por ella misma. No creo en nada, pero pienso que nos rodea el misterio

Sigue preguntándose sobre el sentido de la vida?

Tenga sentido o no, es la pregunta fundamental. Hay que preguntarse seriamente si podemos sacarle jugo a esta vida.

En eso estamos todos.

Sí, pero lo que más nos importa se nos suele ir por las rendijas de la trivialidad: al margen de que uno sea futbolista o ajedrecista, nuestra felicidad depende de cómo posamos el pie en este mundo.

Aprendemos caminando.

Hay que tener muy despierta la inteligencia y la sensibilidad, porque hay cantidad de estímulos que nos vienen de fuera y que deberíamos aprovechar. Hay que estar como los indios: con la oreja siempre pegada al suelo. Y me parece decisivo tener carácter, es decir, querer estar bien, no dejarse llevar por los acontecimientos, ir directamente a las cosas con una voluntad fuerte.

Eso es tarea de una vida entera.

La vida buena, la felicidad, hay que currársela, no viene dada como un don del cielo. Y al final lo que uno hace es respirar bien: algo que está en potencia y uno lo pone en acto.

¿Con qué herramientas contamos?

Al final el objetivo es llegar a ser tú mismo, construirte, y para ello es necesario conocerse bien, saber lo que uno puede, cuáles son sus poderes, y desechar lo que no puede. Otra es saber estar bien con los demás.

Eso es muy difícil.

Habría que repetir una y mil veces aquella frase de Bergamín: “Sólo los solitarios son solidarios”.

Hay que empezar por uno mismo.

Hay que saber de uno y, después, saber salir a los demás. Si uno es egoísta, aparte de que no hay nada más feo, se achica a sí mismo. Uno crece si crece con los otros. Desarrollar un altruismo inteligente es al final lo que merece la pena.

¿Qué impide la buena vida?

Aparte de uno mismo, en esta época sobreestimulada, ir deprisa por la vida y cierta patología sociopolítica que nos está hundiendo, que ha extendido el reino de la mentira, que valora muy poco a la gente por lo que ella pueda dar. Se trata de un paternalismo desilustrado.

Eso suena terrible.

En los países desarrollados hay un desequilibrio entre el desarrollo tecnocientífico y los sentimientos morales. Una inmensa disfunción entre lo que podríamos hacer y lo que hacemos.

Ponga el énfasis…

Lo pondría en la sensibilidad y los sentimientos, que son la llave para entrar en la vida buena, en nosotros y en los otros, y como guía la inteligencia, que es esclava de las pasiones pero siempre es un gran faro.

¿Y por qué estamos tan perdidos?

Deberíamos reflexionar más sobre aquello que está en nuestras manos hacer y crear unas relaciones mucho más auténticas. Hemos sido cómplices de unas instituciones que no han sabido hacerlo, y por eso estamos tan perdidos.

Igual lo que habría que hacer es eliminar unas cuantas.

El fracaso del avance democrático tiene mucho que ver con la alienación política de las instituciones, que en vez de ser los depositarios de la voluntad popular se han convertido en los que mandan e imponen sus intereses. Yo abogo por la abstención consciente.

… Pues le llamarán inconsciente.

La vida política se ha convertido en una noria de la cual no se sale: vienen unos, luego los otros, y todos son muy parecidos. La única forma de liberarse sería crear semilla en la sociedad, que cada uno viera que la vida política no va a cambiar desde la política, sino desde la acción cotidiana.

Usted dice que todos nacemos con un don, ¿está seguro?

Como decía Descartes, todos somos muy parecidos en inteligencia, pero después es una cuestión de disciplina, suerte y saber estar. La gente tiene capacidades ocultas que bien aprovechadas te pueden hacer la vida feliz.

¿Y para descubrir ese don?

Por una parte está el pensar, el ver como decía Wittgenstein, traspasar las cosas. A veces, callarse y esperar, y la gran mayoría de las veces, callarse y escuchar, fuera y dentro.

Yo, que me paso la vida escuchando, le diría que la acción es básica.

Sí, Wittgenstein decía que un concepto que no se aplica es vacío. Al final hay que comprometerse, hay que jugársela. Uno de los aspectos más deleznable de nuestros días es que no nos la jugamos, hay un miedo difuso que es paralizante. Todo el mundo teme salirse de la raya, ser considerado incorrecto, y las cosas cambian cuando uno actúa en consecuencia con lo que piensa.

¿Persigue la inocencia?

Persigo por lo menos la disposición a la inocencia: saber que las cosas pueden ser de otra manera. “Hay que vivir ingenuamente, y lo digo sin ingenuidad”, decía Dostoyevski. De tonto no hay que ir, pero sí esperando siempre lo mejor de los otros, por lo menos como actitud de entrada.

¿El valor supremo?

Lo más artístico e interesante que hay en la vida es construir la propia bondad. El bueno inteligente es la más rara avis que existe, y ese me parece el valor supremo.

¿Y el humor?

Hay un nexo importante entre el humor y el amor, no sólo porque el humor es lo más erótico que existe, sino porque una persona con mucho humor es persona empática.

“La felicidad hay que currársela, no viene dada”
Fuera de la raya

“Vivir supone dolor y vivir con quien se quiere y como se quiere exige energía, mirar de frente al mundo (…) No juzguéis con dureza a los demás, sabed estar sin hacer mucho ruido, pero, eso sí, haciendo lo que os dé la gana. Es eso lo importante”. Así habla la tía Sandalia en La vida buena (Península), un libro inteligente, entretenido y culto que reflexiona sobre algunas herramientas para conquistar nuestra felicidad: cultivar la voluntad, explorar los propios talentos, el humor, saber querer, estar despiertos y tener amigos de verdad. Sádaba, en crecimiento continuo, nos invita a bailar fuera de la raya: “El mundo cambiará cuando seamos más libres y tengamos menos miedo”.

Fuente: La Vanguardia

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Antonio Jorge Larruy: “Si quieres vivir con alegría, cultiva la alegría”

Junio 10, 2009 at 9:45 pm (Entrevistas) ()

LA ENTREVISTA ANTONIO JORGE LARRUY, INVESTIGADOR EN AUTOCONOCIMIENTO

Afirma que cada uno puede lograr la plenitud, porque esta no depende de lo que nos pasa, sino de una actitud interior.

Antonio Jorge Larruy. Foto:  ALBERT BERTRAN

–¿Cómo lograr la plenitud?
–Las personas que funcionan bien han pasado de vivir de una posición pasiva y dependiente del exterior a adquirir una posición madura en la que uno va aprendiendo a vivir desde dentro. Tenemos que generar nuestra plenitud.

–¿Cómo?
–Movilizando activamente nuestro potencial, con lo que yo llamo el despliegue. La plenitud no depende ni de las situaciones que vivimos ni de la gente. Contrariamente a lo que nos hacen creer, que la felicidad depende de lo que nos pasa, de factores externos (por lo que constantemente nos tenemos que estar peleando con una cosa y con otra), resulta que no es así, que la felicidad depende de una actitud interior. ¿Dónde está la plenitud?

–Eso le pregunto.
–Se trata de un cambio de actitud. Viviremos plenamente en la medida en la que nos movilicemos plenamente.

–¿Qué quiere decir?
–En el plano de la energía esto se ve más claro: si uno quiere estar en forma y fuerte, tiene que movilizar su energía, tiene que caminar o correr o hacer algún tipo de gimnasia. Cuando estamos bajos de tono, lo que nos conviene no es tumbarnos en el sofá, sino movilizar nuestra energía y vitalidad.

–¿Y?
–En el plano afectivo no lo vemos tan claro. Consideramos que el hecho de vivir feliz y plenamente depende de que nos quieran, de que las circunstancias nos sean favorables, y vivimos de forma pasiva. Viviremos plenamente si ejercitamos la plenitud; viviremos en paz si ejercitamos la paz, no si esperamos que llegue una situación tranquila. Debemos poner todas nuestras fuerzas para que se dé esta situación.

–¿En qué debo poner mis fuerzas?
–En desarrollar tu actitud. Si quieres vivir con alegría, cultiva la alegría; si quieres vivir el amor, cultiva el amor, con independencia de la circunstancia en que te encuentres.

–Es muy fácil de decir.
–Tres pautas para el desarrollo activo. En primer lugar, acercarnos a las personas, empatizar, no para conseguir algo, sino porque nos daremos cuenta de que nos sentimos mejor. Empatizar es una forma de vivir el amor. Si estamos simpáticos, cercanos a las personas, entonces estimulamos esta cercanía. Si desarrollamos esta actitud deliberadamente, comprobaremos que nuestra afectividad crecerá.

–¿Segunda pauta?
–Cultivar la capacidad de disfrutar, porque es una manera de desarrollar el amor y la felicidad. Ser más conscientes de las cosas que nos gustan y vivirlas con más gozo. Y desarrollar la capacidad de recibir.

–¿Somos personas completas?
–Sin duda. Somos como una semilla. Somos algo completo interiormente y el sentido de cada instante de nuestra vida es ir desplegando y manifestando lo que somos.

–El niño es una semilla.
–En él está todo por explosionar. Como la semilla, el sentido de la vida es que se produzca un despliegue.

–Su conciencia es oceánica.
–El místico accede a esa conciencia a través de un trabajo: una conciencia de unidad, indiferenciada, que integra lo particular en lo universal. El niño nace ahí.

–¿Pero?
–Ha de conformar una estructura personal. Y el drama es que para conformar esa estructura personal, se separa de la unidad. Esto será así mientras la sociedad viva con esa desconexión: la educación que se nos da parte de que nos vivimos como entidades separadas.

–…
–El niño no se vive como un yo separado, porque no existe un yo separado. De hecho, cuesta que el niño tome conciencia de un cuerpo aparte y de un yo aparte. Pero, en cambio, recibe el mensaje continuo de que las cosas son así, de que él es ese cuerpo y esos límites, un yo-idea. Existe un abismo entre la familia y el niño. Los adultos que le rodean están viendo algo que no tiene nada que ver con la realidad en la que él está sumergido y, mientras, el niño está viviendo la unidad del instante.

–Un niño es un maestro.
–En el sentido de unidad de la consciencia y de profundidad. El niño es lo espontáneo, lo profundo; en él no hay mediación mental.

–¿En qué sentido?
–En que el niño no interpreta las cosas en función de unos parámetros mentales. Se vive absolutamente y se recoge. Llora y ríe con la máxima intensidad, y luego se queda en paz absoluta, sin residuos mentales.

–¿Qué está fallando?
–Todo es un problema de mala información. Nos hemos creído una información errónea y funcionamos como si fuese cierta. Y esto ocasiona todo el desequilibro que tenemos como sociedad.

Fuente: El periodico

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Mariana Orozco: “Para ser feliz hay que ser valiente”

Abril 28, 2009 at 7:14 pm (Entrevistas) ()

LA ENTREVISTA CON MARIANA OROZCO, PROFESORA

Coordina en España la asociación Educación Universal, destinada a orientar a niños, y a sus padres, sobre las actitudes y los principios éticos humanos que ayudan a ser feliz.

Mariana Orozco. Foto:  GUILLERMO MOLINER

–¿Se proponen enseñar a ser feliz?
–La búsqueda de la felicidad forma parte de todas las culturas, es lo más universal que existe. Es la máxima aspiración de los seres humanos. Lo que nosotros intentamos es dar pautas para que los niños sean conscientes de cómo uno percibe la realidad y dónde están los errores que causan insatisfacción. Esta forma de percibir la realidad implica observar las actitudes con que se afronta la vida.

–El sistema educativo no incluye el aprendizaje de la felicidad.
–No solo no lo incluye sino que considera que no es adecuado enseñar eso. Hay quien opina que educar a los niños para que sean felices es como formarlos para que sean tontos, porque si son felices significa que viven en un mundo que no es real, aislados del sufrimiento. Si entiendes las cosas así, es lógico que aceptes que la escuela sea un reflejo de la sociedad, pero esa es una educación parcial e insatisfactoria, que no desarrolla todas las inteligencias.

–¿Las inteligencias?
–El sistema educativo evalúa la inteligencia lógico matemática y la verbal. Es un método fragmentado. Y fragmenta a las personas: separa el intelecto de las cualidades que se asocian con el corazón y las emociones. Todo lo relacionado con la inteligencia interpersonal y con la capacidad de ver el interior de uno mismo no existe. No se está enseñando a escoger las actitudes ante la vida que ayudan a ser feliz. Aprender a ser feliz implica tener sabiduría.

–¿A que llama sabiduría?
–A la capacidad de conocerse uno mismo. A saber cómo reacciono ante las situaciones que me rodean, sin filtros ni prejuicios. Y a ser capaz de cambiar las actitudes que me impiden ser feliz. Eso puede hacerse pensando en uno mismo y en los demás.

–¿Todo eso se puede enseñar?
–Por supuesto. No son cosas que nazcan espontáneamente en nuestra mente. La idea de Educación Universal surgió al observar esa fragmentación. Este proyecto lo inició un lama tibetano, Thubten Yeshe, hace más de 30 años en California (EEUU). Observó que la enseñanza aplicada en Occidente no respondía a las necesidades de las personas, y propuso una forma de educación que uniera la inteligencia lógica, matemática y científica, con las emociones y con la inteligencia espiritual.

–Una suma.
–Sí. Una unificación de la persona, para la que habría que crear un lenguaje universal, completamente libre, aplicable a todos los seres humanos y que, al mismo tiempo, se contextualice con la cultura de cada país. Como la primera parte ya se hace en las escuelas, nosotros empezamos por la segunda, aunque el objetivo es hacerlas coincidir: enseñar todos los conocimientos con métodos que tengan en cuenta la ética y las actitudes positivas.

–¿Qué actitudes ayudan a ser feliz?
–Generosidad, honestidad, bondad, respeto, gratitud, paciencia, responsabilidad, humildad… Si uno no es humilde no es capaz de aprender de los demás; el respeto es imprescindible para convivir de forma armoniosa, agradable y feliz. La paciencia es necesaria para aceptar las cosas como son. No hablo de resignación, sino de la capacidad de aceptar que unas cosas son posibles y otras que requieren paciencia. Ahora vivimos en la cultura del “lo quiero: ¡ya!”.

–Han seleccionado 16.
–Si, pero hay más. Tres fundamentales son tener principios, aspiraciones y valentía.

–¿Tener principios y aspiraciones?
–Nosotros no planteamos unos principios concretos: proponemos que cada cual aprenda a buscas los principios con los que se identifica, que sea capaz de tomarlos como propios y que siga ese camino. Y lo mismo con las aspiraciones. Eso exige mucha valentía, porque implica darse cuenta de para qué vale uno mismo, cuál es su talento natural, su don, y atreverse a defenderlo. Realizarlo. Para ser feliz hay que ser valiente.

–Proponen una gran reflexión.
–Son aspectos naturales de las personas, pero es necesario que alguien introduzca esas ideas. Si no buscas tus propios principios, acabas adoptando, por defecto, los que te está dando la sociedad, que se resumen en: consigue más cosas materiales y serás más feliz. Y ya hemos visto que eso, en realidad, no hace feliz.

–¿Ven posible reconducir la educación hacia este tipo de valores?
–Posible, sí; sencillo, no. Todos estarían de acuerdo en que es bueno potenciar el respeto, la tolerancia, la bondad… pero hay muchos otros valores, los esenciales, que se defienden de palabra pero no de obra.

–¿Por ejemplo?
–La generosidad. La gratitud. La responsabilidad. El altruismo. Tal vez con los niños sea más fácil. Estamos haciendo una experiencia piloto en un instituto de secundaria de Barcelona, donde se está uniendo la enseñanza de las artes plásticas con la ética. Es una introspección a través del arte. Parece que les gusta.

Font: El periodico

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Consuelo Barea: “El silencio interior lleva a lo transpersonal”

Febrero 25, 2009 at 9:28 am (Entrevistas) ()

LA ENTREVISTA CON CONSUELO BAREA, PSICOTERAPEUTA

Revela por primera vez su faceta espiritual. Dice que, si de pequeños nos enseñasen a calmar los pensamientos, otro gallo cantaría.

Consuelo Barea. Foto:  ALBERT BERTRAN

–¿Cómo ha llegado a lo espiritual una persona tan “cuadriculada” como usted?
–Sí, me defino como cuadriculada, y seria. Me he movido entre dos extremos: la ciencia pura y dura y la búsqueda interior. No veo que sean incompatibles. La ciencia todavía no abarca, ni muchísimo menos, grandes partes del espectro de la conciencia y de la realidad. Hay que ser humilde. En mi búsqueda interior, tengo compartimentos separados que estoy segura de que algún día, en el futuro de nuestra sociedad, estarán unidos.

–Estamos en los albores del desarrollo científico.
–Y mucho más: del desarrollo de la conciencia. Sabemos muy poco. La conciencia puede ir mucho más lejos de lo que solemos creer.

–Hay muchas puertas de entrada a eso que llamamos conciencia.
–Exacto. Rara es la persona que a lo largo de su vida, a raíz de un sueño o de una vivencia fuera de lo normal, ya sea por unión con todo lo que le rodea o porque consume alguna droga o porque hace meditación, no ha contactado con algo que es la conciencia del ser.

–¿De qué se trata?
–De algo que va más allá de los pensamientos. Generalmente, nos identificamos con pensamientos y sentimientos, pero estos van cambiando continuamente, no son estables. Por muy bonita que sea una emoción, pasa. No podemos mantener la mente fija ahí.

–¿Y qué es lo que subyace?
–Subyace la conciencia del ser, pero no nos educan para ver qué hay ahí detrás. En momentos esporádicos, rascamos un poco y notamos algo. “¿Qué hay ahí?”, nos preguntamos. Eso asusta. No se trata de creer o no: hablo de experiencias. ¿Quién soy yo? Es la gran pregunta que se han hecho los sabios a lo largo de los siglos.

–Pero en nuestra cultura, por hablar de estos temas, casi tienes que pedir perdón.
–Estoy totalmente de acuerdo: se juzga de manera peyorativa. Ojalá la especie homo sapiens sapiens algún día se convierta en la especie homo consciens.

–La ciencia, de hecho, cada vez se ocupa más de estas cuestiones.
–Sí. A mí, como matemática y médico, me dicen: “Pero ¡¿cómo hablas de estos temas?!”. Como si fuera algo esotérico e indigno. Y yo les respondo: “¡Qué cándidos sois! Lo más elevado de la ciencia va más allá de vuestra fantasía”. Hoy los físicos más excelsos están debatiendo si la realidad tiene más dimensiones de las que creemos o si podemos viajar en el tiempo. Conozco a personas en Estados Unidos que están a punto de clonar corazones humanos.

–Háblenos del silencio interior.
–Es el que yo intento cultivar. El silencio interior lleva a lo transpersonal. En realidad, llevamos al maestro dentro. Si ya de pequeños nos educaran para calmar los pensamientos y estar solamente ahí, en el ser, otro gallo cantaría.

–¿A qué se refiere cuando dice “lo transpersonal”?
–Solo se llega a él si el ego es fuerte. Si el ego no es fuerte, nunca hay que empezar por lo transpersonal, porque sería peligroso.

–¿?
–Hay un nivel primario de la conciencia que sería el prepersonal, el campo de la psiquiatría, por decirlo así. Son los mínimos de una personalidad para que pueda funcionar, el terreno de un profesional de la salud mental. Una vez tenemos esto, viene el campo personal, adjudicado a la psicología. Hay que fortalecer la personalidad: ser una persona asertiva, que pueda resolver conflictos, etcétera. A eso me refiero con lo de fortalecer el ego. Y una vez el ego es fuerte, hay que disolverlo.

–¿Cómo?
–Con relajación, meditación, artes marciales, etcétera. Se trata de darnos cuenta de que no acabamos en nuestra piel. Silenciando los pensamientos, empezaremos a entrar, lo más desnudos posible, en la zona donde se encuentra la conciencia del ser. Ese es solamente el principio del camino.

–Después, con suerte, llegará, por ejemplo, un viaje astral. ¿Qué es?
–La persona, dormida, está en fase Rem. Es un tipo de sueño, muy vívido, que suele asustar a la gente y que puede llevar a experiencias muy trascendentes, pero no deja de ser un sueño. En un viaje astral tienes la sensación de que despegas del cuerpo: te ves en la cama, ves con detalle la habitación, traspasas la pared, oyes voces, ves figuras y, al final, hay un cordón que tira para devolverte al cuerpo.

–Qué miedo.
–Son sueños que aterrorizan a muchas personas, porque son muy realistas en todas las sensaciones corporales. Pero, si superamos el miedo, los viajes astrales suelen proporcionarnos visiones muy importantes de nuestra vida.

Fuente: El periodico

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LA ENTREVISTA CON ANDRÉS MARTÍN, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓ PER A L’EDUCACIÓ EMOCIONAL

Noviembre 26, 2008 at 11:45 pm (Entrevistas) ()

LA ENTREVISTA CON ANDRÉS MARTÍN, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓ PER A L’EDUCACIÓ EMOCIONAL

Andrés Martín: “Pep Guardiola es un gran educador emocional”

Sostiene que cualquier equipo es un estado de ánimo, y que la felicidad es solo un puntazo.

GASPAR HERNÁNDEZ

–Estamos mal, por lo que se refiere a salud emocional.
–Estamos peor que mal. Hay datos que nos indican que estamos ante un problema muy grave. Un veneno que no se ve y que está ocasionando que la depresión sea la enfermedad del mundo desarrollado. El suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. La falta de educación emocional está en la base, por ejemplo, de conductas agresivas, y sobre todo, en la violencia de género. Estamos ante un problema gravísimo.

–En Catalunya más del 25% de las atenciones ambulatorias tienen que ver con trastornos psicológicos, según reconoce la consellera Marina Geli.
–Durante nuestras vidas, nosotros o alguien de nuestro entorno tendrá un trastorno emocional importante, que le puede llevar a la depresión.

–Hablamos mucho de la depresión, pero hay trastornos cotidianos que nacen de gestionar mal las emociones, y que pueden generar problemas de salud. La ira, por ejemplo. Nadie sabe qué hacer con ella.
–Nadie está a salvo de los problemas emocionales. Es necesaria la educación. La fuente de bienestar personal está ligada a la autonomía del individuo en relación con los demás. Y no es fácil tener autonomía en una sociedad y en unos momentos de la historia en los que la vulnerabilidad psicológica es espantosa.

–¿Por qué?
–Porque han desaparecido los contenedores clásicos: la familia, la tribu, la religión, como elementos inmutables. Estos contenedores salvaguardaban al individuo de los momentos de desequilibrio psicológico.

–Aguantaban cualquier vendaval.
–Y por primera vez el ser humano se encuentra desnudo y solo. Y la realidad es más feroz que nunca, con la revolución tecnológica, la económica –la crisis– y la revolución social, con la igualdad de la mujer, que ha trastocado, por cierto, a muchos hombres. Y además han desaparecido muchos valores.

–Ya no tenemos a las tribus, pero nos quedan los equipos de fútbol.
–Por suerte. Y, por cierto, los entrenadores tienen que ser unos buenos educadores emocionales para conseguir que el equipo marque goles. Es lo que está pasando con el actual entrenador del Barça. Pep Guardiola es un gran educador emocional.

–Brindemos.
–Una de las utilidades de la nueva carrera universitaria de educadores emocionales que queremos que se desarrolle es esta: todos los entrenadores de fútbol deberían hacer estos estudios. Valdano decía: un equipo es un estado de ánimo. Y el principal responsable es el entrenador, como se ha visto en el Barça. Con prácticamente los mismos jugadores, un nuevo entrenador ha infundido ánimo, goles y aplausos. Lo importante es el ánimo: saber que puedes marcar un gol, o sobreponerte a un problema o una situación trágica. La confianza en ti mismo y la serenidad.

–¿Falta una asignatura de educación emocional en la escuela?
–No es una asignatura lo que falta, sino un planteamiento diferente de manera de entender la enseñanza en el colegio y en casa. La educación emocional es referencial: tú no te educas emocionalmente a través de un curso o asignatura. Nos fijamos en las personas que admiramos y en nuestros padres, cómo gestionan sus emociones, y aprendemos de ellos, por referencias. Y en la vida pública, desgraciadamente, los referentes no son muy buenos.

–Y cuando los hay nos parecen místicos alejados de la cotidianidad, como Amma, la mujer de los abrazos.
–O la madre Teresa de Calcuta. Es gente demasiado especial, cuando esto tendría que ser lo habitual. Se educa emocionalmente con el ejemplo. Y en base a un sistema de valores. Sin él, es imposible educarse emocionalmente. Porque los valores actúan de contenedor. Si tienes valores, aguantas los tsunamis emocionales.

–¿Cuál es el mejor contenedor individual?
–Que tú seas libre, autónomo y capaz de vivir en un mundo diferente y desarrollado. Porque los problemas emocionales se dan sobre todo en sociedades desarrolladas. Hay un 65% de personas afectadas por trastornos emocionales en el mundo desarrollado, frente a un 25% en el mundo llamado subdesarrollado.

–¿El objetivo es lograr la felicidad?
–El objetivo es el bienestar personal. La felicidad es un puntazo. Y cuando perseguimos la felicidad, como solo se da de vez en cuando, tenemos garantizada la frustración. Lo importante es la serenidad y el equilibrio.

Fuente: El periodico

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Salvador Pániker: ”Intento asombrarme por cualquier cosa”

Octubre 29, 2008 at 11:37 pm (Entrevistas) (, )

LA ENTREVISTA CON SALVADOR PÁNIKER, FILÓSOFO

Salvador Pániker: ”Intento asombrarme por cualquier cosa”

Este hombre vitalista y polifacético afirma que, en la época actual de incertidumbre, intenta ver todo lo que ocurre como un milagro, y vivirlo a fondo

–Háganos, por favor, un diagnóstico de la época actual.
–Estamos en la era del hibridismo. Se puede ser a un tiempo anarquista y budista, homosexual y cristiano, ateo y místico, socialista y nacionalista. O puede haber un capitalismo y comunismo a la vez, como en China. Y, con esta crisis actual, vencerá el hibridismo. Será una mezcla de capitalismo y socialismo: eso salvará al sistema. La socialdemocracia está bien preparada, y prevalecerá.

–¿Hay más incertidumbre en esta época que en otras pasadas?
–Sí, porque es una época de relativismo. No hay verdades absolutas ni valores absolutos. Y los que se agarran a las verdades absolutas suelen ser fundamentalistas. Hay que avanzar en el sentido progresista y en el retrógrado.

–¿Qué quiere decir?
–Yo soy a la vez conservador y progresista. Así mantengo el equilibrio. Conservador no político, sino de volver a las raíces. Se trata de mantener el equilibrio con lo que yo llamo un suelo místico.

–¿Qué es lo místico?
–Para mí es una sonata de Bach, por ejemplo. También lo místico es una noche de luna llena. O una experiencia amorosa profunda.

–En su último dietario, publicado hace ya años, usted relacionaba lo místico con un buen whisky.
–Pero ahora ya no bebo.

–¿Y qué hace?
–Traer las experiencias místicas a lo cotidiano. Uno no tiene que tomar drogas para vivir experiencias místicas. A un maestro zen le preguntaron: “¿Qué es el zen?”. Y él contestó: “Una nube en el cielo, agua en la jarra”. Intento asombrarme por cualquier cosa, y vivirla a fondo.

–No es partidario de largos periodos ascéticos.
–La ascética, en un sentido genérico, corresponde a un periodo patriarcal muy machista, muy de la cultura del héroe que se sacrifica a sí mismo para realizar proezas. Yo quiero esas proezas al alcance de la mano. Como decía Whitman, todo es un milagro. Vamos a una cultura más femenina. El invento de la ascesis va a la baja. Vamos hacia un desarrollo sostenible y un equilibro saludable.

–A usted, sus enemigos le critican su ego. ¿Cómo convive con él?
–Lo miro desde fuera, desde lo que los hindús llaman la posición de testigo. Es como ver tu propia vida como una película. Te distancias.

–¿Y le gusta su película?
–La veo como la película de un hombre que ha sido relativamente afortunado. A pesar de que he sido golpeado duramente, he podido realizar unas cosas, mínimamente. Y, en lo que se refiere a la salud, no he sido muy bien tratado. Pero no me haga usted mucho caso.

–¿Por qué?
–Porque, cada vez que digo una cosa, al cabo de un minuto tengo tendencia a decir la contraria.

–Contaba que se ve como el protagonista de una película.
–Tengo una anécdota. A un hombre que empezó a meditar le preguntaron: “¿Cómo se siente usted después de la meditación?”. Y él contestó: “Antes de meditar estaba yo muy deprimido. Y ahora sigo igual de deprimido, pero no me importa”. Yo me veo desde fuera, y me relativizo.

–¿Se ha desecho del ego?
–Lo intento. Decía Jung que la primera parte de la vida la tenemos que dedicar a construir un ego fuerte, y la segunda a desprendernos de este ego. Si no hay ego, la misma muerte se diluye. En cambio, para el ego, la muerte es una catástrofe.

–En cierto modo, cuando meditamos, morimos.
–Exactamente. Y después resucitamos, para volver a morir.

–¿Le preocupa mucho su muerte?
–Yo con la muerte adopto la postura de un famoso jesuita. Decía que uno de los síntomas de que uno se está acercando a la sabiduría es que no le importa demasiado lo que va a ocurrir después de muerto. Pienso poco en la muerte. La menciono, porque es uno de los pocos hechos absolutos que hay en este mundo relativista, pero, personalmente, pienso poco en ella.

–¿Y qué tal su tercer ojo?
–Intento recuperarlo. Los antiguos tenían un sentido de lo sagrado que se ha perdido. Solo se ha conservado en el mundo estético y en las experiencias más profundas. Toda nuestra cultura conspira para que todo sea banal, trivial, pasajero y superficial.

–¿Tercer ojo y sexto sentido son lo mismo?
–Ese tercer ojo significa recuperar el ojo contemplativo. Es decir, la visión de la sacralidad del mundo. El animal metafísico es el que se asombra de un modo radical por todas las cosas. El tercer ojo es metafísico. La capacidad, como le decía, de asombrarse por cualquier cosa. Incluida esta conversación.

Fuente: El periodico

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Herminia Gomà: “Cada cual sabe más de sí mismo de lo que cree”

Octubre 21, 2008 at 10:46 pm (Entrevistas) ()

21/10/2008 LA ENTREVISTA CON HERMINIA GOMÀ, PSICÓLOGA

Codirige el primer máster universitario –lo hace la UB– que trata el coaching, un método que guía a personas que, aun teniendo éxito, quieren sacar más sustancia a su vida.

JOAN CORTADELLAS

–¿Por qué en España no se denomina entrenamiento al coaching?
–Porque esto es más que un entrenamiento, y el coach es más que un entrenador. No es un amigo ni un psicoterapeuta ni un consejero. Es un compañero de camino que te ayuda a extraer lo mejor que tienes dentro.

–¿Un asesor, un consultor?
–No. Pondré una metáfora: imagina que estás en un bosque y te encuentras un hermoso caballo abandonado. Oscurece, y ves que el animal se está entreteniendo, con riesgo de pasar una mala noche, perdido. Yo, que soy coach, cojo una vara y le doy un golpecito diciendo: “Eh!, a casa. ¡Despierta!”. No le indico hacia dónde ha de ir, porque no lo sé. Cada vez que se entretiene, vuelvo a hacer lo mismo. Horas después, llegamos a un caserón y sale un campesino gritando: “¡Gracias! ¿Cómo sabía que ésta es su casa?”. Y le digo: “No lo sa- bía, solo lo he acompañado”. Lo que no haré nunca es llevarlo a mi casa.

–¿Eso no es un psicoterapeuta?
–No. Quien hace una terapia psicológica necesita ordenar su pasado, va del presente al pasado. El coaching te ayuda a ir de donde estás ahora hacia el futuro, hacia el lugar donde siempre has soñado y querido estar.

–Muchos de sus clientes son personas que ya tienen éxito.
–Sí. Una parte muy importante son ejecutivos que han ascendido y deben empezar a hacer tareas de dirección de empresas. Personas muy buenas como ejecutivos a las que les falta destreza para dirigir a grupos.

–¿Les enseña a ser un líder?
–Lo primero que pretendemos es que logren su liderazgo personal. Para dirigir con éxito a otras personas, antes has de saber liderarte a ti mismo. Eso quiere decir cumplir los compromisos que adquieres contigo. Marcarte unos objetivos y hacer todo lo necesario para alcanzar esa meta, dentro de la ley. Si no eres capaz de eso, los demás lo verán y no tendrás autoridad moral.

–Lo verán poco honesto.
–Sí. Un ejemplo: reúnes un equipo de comerciales de tu compañía y les dices: “Los clientes son lo más importante, lo primero”. Y, un día, llama un cliente por teléfono y, antes de descolgar, comentas a tu gente: “¡Ya está este pesado llamando otra vez!”. ¿Qué credibilidad tendrás ante tu equipo? Deberás analizar qué impide que lo que dices sea creíble.

–¿Detrás de los grandes directivos españoles ya existe un coach?
–Detrás de muchos de los que han tenido éxito, sí. No de todos. El coaching, para empezar, es caro y las sesiones las acostumbra a pagar la compañía. Siempre se ha de aplicar de arriba abajo en la cadena de responsabilidad: el director general será el coach de su equipo, que imita, copia y aprende de lo que le llega y lo pasa a los siguientes. Eso genera compañías más inteligentes, amables y efectivas. A la larga, se traduce en mejores resultados económicos.

–¿Es un método para saber manipular mejor a las personas?
–Es un sistema para saber tratar mejor a las personas, y beneficia a jefes y empleados. Enseñamos cómo dejar de ser un jefe para ser un guía: una persona respetuosa, cooperadora, que te ayudará a que saques lo mejor que tienes, que no juzga pero acompaña. El que te dice: “Tú, que vales tanto para esto, ¿te gustaría hacerlo?”, sin imponer. Entonces, hay menos absentismo laboral.

–¿Cómo se prepara un coach?
–Con otro coach, que ejerce una función que nadie más hace: la de espejo. Tu coach te devuelve, te repite en voz alta, lo que tú piensas y dices. Por ejemplo, yo ahora te hago una pregunta, tú me la respondes y yo te la retorno: repito tu respuesta. Resulta curioso oír en la voz de otro lo que acabas de decir. Se establece un diálogo transformador. Modificarás ideas y creencias, que son tuyas, pero, como nadie te las devuelve, no las conoces. ¿Quién se atreve a repetir al director general lo que dice, para que reflexione? Nadie.

–Para hacer eso, usted ha de conocer mucho a la otra persona.
–Yo no tengo por qué conocerla de nada. Haré que, a través de nuestra conversación, se citen las cosas que la otra persona sabe pero que, hasta que no le hago la pregunta clave, no sabía que sabía. Una pregunta ineludible en este proceso es: “¿Cuáles son tus fortalezas y tus debilidades?”

–Tal vez no lo sepa.
–Cada cual sabe de sí mismo más de lo que cree que sabe. Quien tiene la respuesta adecuada para cada persona es el propio interesado. A veces, no se hace las preguntas adecuadas.

–¿Qué perfil de clientes tiene?
–Muchos abogados, empresarios de la construcción, directivos del sector farmacéutico, artistas –pintores, escritores–, personas muy brillantes que no acaban de conseguir lo que se han propuesto. Están ofuscadas.

–¿Les enseña a ser más felices o más competitivos?
–Son sinónimos. Se trata de ser la mejor persona que cada cual puede llegar a ser. Y eso lo incluye todo.

Fuente: El periodico

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