“Si no siguieras tu intuición, estarías paralizado”

Julio 10, 2008 at 10:09 am (Entrevistas) ()

Gerd Gigerenzer, estudioso de la intuición
Tengo 61 años. Nací en Munich y vivo en Berlín. Soy psicólogo, director del centro de comportamiento adaptativo y cognición del Instituto Max Planck para el desarrollo humano. Estoy casado y tengo una hija de 21 años. Creo en la razón combinada con la intuición

Cuando tomo una decisión, ¿qué parte de mí la toma?

Tomas la mayoría de las decisiones de modo intuitivo.

Yo creía ser racional.

Menos de lo que piensas.

Hombre, gracias.

Ja, ja… Todos usamos la razón, sí, ¡pero mucho más la intuición!

Defina intuición.

La inteligencia del inconsciente. Es una inteligencia sin pensamiento consciente. Sin ella, estarías paralizado: te costaría tantísimo tomar cada decisión, ¡que hubieses tomado poquísimas en toda tu vida!

¿Acaso no puedo tomar una decisión 100% racional?

¡No! Una decisión 100% racional implicaría calibrar todos los factores, sopesar todas las consecuencias, valorar todos los costes y beneficios, cruzar fríamente miles de variables… Así, en vez de estar aquí conmigo, ¡estarías en casa sopesando si venir o no!

¿Y por qué he venido?

Con los datos disponibles, has intuido que podías obtener una entrevista de algún interés para tus lectores.

Mi intuición puede decepcionarme.

Pero sin ella no harías nada, no podrías vivir. ¡Ni siquiera existiría tu diario!

¿No?

Mis investigaciones desvelan que los altos ejecutivos toman sus decisiones de modo intuitivo. Y las visten con informes de consultorías, datos de asesores, elementos que hagan parecer racional esa intuición.

La intuición no tiene buena prensa.

La tuvo en la antigüedad: se vinculaba a inspiración celestial. La Ilustración enfatizó el raciocinio, y la intuición cayó del podio.

¿Y hoy?

Algunos empezamos a entender que es una capacidad humana muy valiosa, una herramienta muy poderosa que asociar a la razón. La intuición, por ejemplo, sabe leer en un rostro y extraer conclusiones instantáneas que la razón no llega a alcanzar.

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”, dijo Pascal.

Es mi lema. Y por eso entre dos sonrisas sabemos distinguir la sentida de la fingida.

El “Eureka” de Arquímedes ¿fue intuición o razón?

Miles de hallazgos científicos han sido intuiciones, conclusiones del pensamiento inconsciente… luego metódicamente cristalizadas en un teorema o invento. El mismísimo Einstein procedió así, desde una intuición hasta su fabulosa ecuación E= mc2.

¿Crearemos máquinas intuitivas?

Sólo si la máquina fuese capaz de desechar informaciones, optar en cada caso por un patrón de actuación… Y, aun así, es difícil: los mecanismos de la intuición derivan de miles de años de adaptación evolutiva.

Y todo eso para poder comprarme los pantalones idóneos, por ejemplo.

La razón sugiere que deberías probarte todos los pantalones de una tienda (o, mejor, de toda Barcelona; o, mejor, de toda España…). Y, aun así, ¡nunca estarías seguro de haber acertado!: sentirías desasosiego, insatisfacción… ¡Sería insensato obrar así!

¿Cómo obrar para quedar tranquilo?

Si buscas un pantalón negro, barato, el primer pantalón negro y barato que te siente bien, ¡cómpralo! Y tan tranquilo.

¿Sirve esto para encontrar pareja?

Se lo digo a una amiga que busca el novio perfecto: “¡No puedes probar todos los hombres!”. Hay que guiarse por un par de factores, y nada más.

Me cuesta decidirme ante la carta de un restaurante.

Si el lugar tiene calidad, yo le preguntaría al camarero: “¿Qué te gustaría comer a ti?”. ¡Y solucionado! Aplico conscientemente el llamado principio de imitación,uno de los mecanismos de la intuición.

¿Según qué otros principios funciona?

El principio de reconocimiento: eliges antes lo que reconoces que lo que desconoces. ¡En esto se basa la industria publicitaria!

¿Y si hay que elegir entre dos trabajos?

Un consejo: fíjate en un solo criterio (sueldo, horario, proximidad…) y elige según este único factor, desecha los demás.

¿La intuición juega en política?

Los planes quinquenales de los soviets estalinistas, tan racionales, ¡jamás funcionaron!

Se vota a Obama o Clinton, a Rajoy o Zapatero ¿por intuición o por razón?

Un mezcla de ambas. Pero primero es la intuición, y luego acudimos a la razón para respaldarla. La mayoría votamos según un factor prioritario, minimizamos los restantes. Lo racional sería compensarlos todos entre sí por igual, pero no operamos así.

Y en la moral, ¿interviene la intuición?

La moral tiene su cimiento en la intuición más que en otra cosa.

¿Y el amor?

Nos enamoramos intuitivamente, por mecanismos que incluyen el aspecto físico del otro, la opinión de tu entorno sobre el otro y el interés del otro por ti. No nos enamoramos racionalmente, por un cálculo compensado de probabilidades de felicidad. Excepto cierto amigo mío, pobre…

¿Qué hizo su amigo?

Mi amigo es economista y quiso invertir sobre seguro: ¡hizo un balance compensado de todo lo que quería en una chica, y así eligió a su esposa! Ella le aceptó…

¿Y fueron felices?

No. La pareja duró apenas un par de años. ¡La intuición ha dado mejores resultados millones de veces!

Tomar decisiones

Gigerenzer me cita a Kant: “Sapere aude” (atrévete a saber). A eso se dedica él: no desdeña razonar, pero hay que sacar más partido de la intuición. Su trabajo destripa los mecanismos de esa inteligencia no consciente con la que tomamos miles de decisiones cada día, ¡y nos va bien! En Decisiones instintivas (Ariel) nos explica que esta “inteligencia del inconsciente” nos permite decidir, mientras que la razón nos ayuda a argumentar lo decidido. Un amigo suyo, al frente de un gran banco alemán, confía más en la intuición de un consejero que en todos los demás juntos…, y triunfa. Cultivar la intuición puede enriquecer nuestra vida y divertirnos. Si erramos, la razón nos explicará luego por qué.

Fuente: La Vanguardia

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Deepak Chopra: “Yo no me cuido: el universo cuida de mí”

Julio 9, 2008 at 8:17 am (Entrevistas) (, )

Deepak Chopra.

El norteamericano Deepak Chopra es más que un doctor: tiene millones de lectores en todo el mundo y hay quien le considera el principal gurú de Estados Unidos. La revista Time lo ha definido como una de las 100 personalidades más representativas e influyentes del siglo XX. El próximo sábado estará en Barcelona, en el centro de convenciones del Fòrum, donde pronunciará una conferencia dentro del festival de cultura creativa Inspira Consciencia (más información en la página www.alambarsinapsis.es).


–Según usted y según la física cuántica, cada día nacemos y morimos muchas veces.
–El mundo físico está construido por partículas atómicas que nacen y mueren a la velocidad de la luz. A un nivel subatómico, nacimiento y muerte ocurren constantemente.

–Pues no nos damos cuenta.
–Nuestros sentidos no lo pueden percibir, porque son incapaces de registrarlo a esta velocidad.

–Cuando muera de verdad, ya sé adónde irá mi cuerpo. ¿Pero adónde irá mi conciencia?
–No irá a ningún sitio, porque, para empezar, no tiene ubicación. La conciencia está fuera del tiempo y el espacio, no va a ningún sitio: solo el cuerpo material se disipa. Cuando una habitación se destruye, nada sucede con el espacio que contenía.

–¿Qué es la conciencia?
–Es la base del ser, la fuente del espacio, del tiempo, de los objetos, es energía e información. No es suya, ni mía. Es una conciencia unificada que no nos pertenece ni a usted ni a mí ni al de más allá. Todos somos patrones transitorios de comportamiento de esta conciencia unificada.

–Entonces, todos somos iguales.
–Somos una matriz particular de pensamiento dentro del mar de la conciencia. Esas matrices se reciclan como seres con sentimientos.

–Cuesta de comprender. ¿Qué es, según usted, la realidad?
–La realidad es la suma de pensamientos, percepciones, emociones, relaciones personales, interacciones sociales, biología y fuerzas de la naturaleza. Todo son diferentes aspectos de la conciencia.

–¿La conciencia es real?
–Solo la consciencia es real, todo lo demás es una proyección. Los pensamientos, así como la materia, son impulsos de energía e información.

–¿Un sueño es real?
–Un sueño es tan real como el mundo físico. Los dos son proyecciones de nuestra consciencia. El mundo es un sueño que despierta.

–Hay distintos niveles de realidad.
–El primer nivel es el físico o material, el universo visible. El que llamamos mundo real.

–Todo lo que podemos escuchar, ver, sentir, etcétera.
–Exacto. El segundo nivel es el ámbito cuántico. Tu mente, tus pensamientos, tu ego, y la parte de ti que normalmente consideras que es tu ser, son parte del ámbito cuántico. También las cosas. La silla en la que estás sentado no es otra cosa que energía e información.

–Pero la percibimos como algo sólido.
–Porque los sucesos en el ámbito cuántico ocurren a la velocidad de la luz, y nuestros sentidos no lo pueden procesar en su totalidad.

–¿Y el tercer nivel de realidad?
–No está en ti ni fuera de ti: simplemente, es.

–¿Puedo conectar con él?
–Sí.

–¿Cómo? ¿Meditando?
–Meditando o bien simplemente siendo, estando.

–¿Piensa usted mucho en Dios?
–Prefiero no pensar mucho en Dios, porque el hecho de pensar te aparta de Dios. Solo el hecho de ser te permite estar con Dios.

–El sábado está en Barcelona dando una conferencia, y regresa en otoño. Viaja usted mucho.
–Mi cuerpo y mi mente viajan, pero en el fondo yo no viajo. En un universo sin ubicación, no hay ningún lugar adonde ir.

–Pues trabaja mucho. Publica una cantidad colosal de libros y da muchas conferencias.
–Sigo mi ritmo natural. Es espontáneo, sin esfuerzo y lleno de alegría por los resultados.

–¿Existen las casualidades?
–Yo las llamo sincronías. Las coincidencias o casualidades son sincrónicas. Son el comportamiento fundamental de la naturaleza.

–Hay gente que no cree en las casualidades.
–Si no experimentas casualidades, algo va mal. Las casualidades o coincidencias son la esencia natural de nuestra realidad. El cuerpo humano tiene unos 100 trillones de células haciendo 100.000 actividades cada segundo, todas sincronizadas entre ellas. Y nuestros ritmos biológicos están sincronizados con el ritmo del universo.

–Usted es doctor. ¿Cómo se cuida?
–Yo no me cuido: el universo cuida de mí.

–Pues qué suerte. ¿Ha encontrado resistencias en la medicina tradicional?
–Nunca se me resiste nada, porque nunca intento derrotar algo. Soy un amante, y no un luchador.

–¿Qué quiere ser en otra vida?
–Eso lo decidiré cuando llegue el momento.

Fuente: El periodico

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Dennis Genpo: “Mi felicidad no depende de lo que me pase”

Julio 2, 2008 at 8:06 am (Entrevistas) (, )

2/7/2008 LA ENTREVISTA CON DENNIS GENPO MERZEL, MAESTRO ZEN

Un desengaño amoroso le llevó a refugiarse en el desierto. Allí despertó de nuevo a la vida, y esa experiencia le inspiró la técnica de la Gran Mente.

JOAN CORTADELLAS

–¿Cómo puedo calmar la mente?
–Dándote permiso. Para conseguir algo o ser alguien, primero tenemos que darnos permiso. Nuestra mente está muy ocupada, y no tenemos tiempo de conocerla realmente. Tratamos de aquietarla o de encontrar felicidad y gozo, pero es casi imposible conseguir una mente silenciosa sin darnos permiso. Y sin ningún tipo de técnica.

–Usted ha inventado la técnica de la Gran Mente, que bebe de la psicología.
–Sí. Es una técnica basada en el diálogo de voces, generado por dos psi- cólogos. Pero en el fondo viene de Jung y Freud. Se trata de convertirnos en presencia, despertar, consciencia. Siempre estamos buscando, tratando de encontrar algo, y en ese estado es imposible. Quien busca es el ego o el yo. Pero esa parte no es nuestra naturaleza esencial.

–¿Y cuál es?
–La que está en paz y no necesita nada. Mire, nuestra mente funciona como si tuviera una marcha puesta y no supiera entrar en punto muerto

–¿Cómo consiguió usted entrar en punto muerto?
–Un día, con 26 años, tuve problemas con una relación sentimental y decidí irme al desierto. Yo entonces tenía muchos problemas de diversa índole. Y cuando estaba solo contemplando la arena y las dunas tuve una gran experiencia de despertar. Mi vida entera se transformó.

–¿En qué sentido?
–Me di cuenta de que podía vivir totalmente en paz. El cerebro tiene dos raíles, como la vía de un tren. Está el raíl izquierdo y el raíl derecho. El izquierdo siempre quiere más, avanzar hacia adelante, no deja de pensar; el derecho es radicalmente lo opuesto: no va a ninguna parte pero ya está en paz. Son los hemisferios del cerebro. A partir de entonces me quedé en el raíl de la paz. Y estudié durante 24 años con un maestro zen, hasta que murió.

–Supuso un cambio radical en su vida porque, antes de esa experiencia, usted era hombre de negocios y deportista.
–Yo era un nadador muy disciplinado y competitivo. Entrenaba entre cuatro y ocho horas diarias. Mi maestro zen me dijo que nunca me da- ría cuenta de cuánto había obtenido de la práctica del deporte.

–Cuéntenos más cosas de los raíles de la vía de tren.
–El lado izquierdo es el hemisferio de la mente pequeña, el derecho es el de la gran mente. El izquierdo trabaja analíticamente, está limitado, constreñido, y nos separa del resto de la existencia. El derecho es creatividad, intuición, instinto; ahí no hay fronteras, no hay límites, no estamos separados de los otros seres y somos el mismo ser.

–¿En qué me puede ayudar su técnica de la Gran Mente?
–Te da la capacidad de ser libre y de poder elegir ante las decisiones. Yo experimento una felicidad incondicional. Mi felicidad no depende de lo que me pase. Por supuesto, cuando hay una razón para estar triste o enfadado puedo estar triste o enfadado, pero la tristeza o el enfado desaparecen muy rápidamente si lo deseo, y si estoy en ese lugar.

–¿Cómo es ese lugar?
–Es un lugar de vacío.

–Qué miedo.
–No, en absoluto. Es el momento presente.

–¿Cómo se aprende a estar en el presente?
–Estando. Cuando vivimos en el presente, estamos en la mente que no busca.

–¿A través de la meditación?
–Exacto. La meditación verdadera es estar con lo que sencillamente es. Y dejar que cualquier cosa surja, sin intentar controlarla o liberarnos de ella. Estar con lo que hay. Eso es.

–Pero el tiempo pasa, y cada vez más deprisa.
–El tiempo es un fenómeno interesante, porque es solo un concepto. Nunca respiramos en el pasado o el futuro, sino justo aquí y ahora. Los sonidos que oímos son los de ahora. Nunca oímos el pasado, a no ser que escuchemos la radio.

-¡La radio es presente!
–Quiero decir una grabación. Y lo mismo es aplicable a nuestros sentidos. Pensamos en presente, hablamos en presente y, en cambio, vivimos en el pasado o en el futuro, lo cual es una locura y nos hace disfuncionales. Por tanto, si queremos vivir una vida libre, tenemos que aprender a hacer este cambio para vivir en el presente.

–¿Y si alguien nos quiere mal?
–Los enemigos son nuestros maestros, siempre y cuando les permitamos serlo. De hecho, cualquier cosa puede ser nuestro maestro si queremos aprender. Cuando estamos despiertos, viviendo en el presente, todo nos enseña algo. Dejamos de ser víctimas y nos convertimos en señores de nuestra propia vida. Y en vez de ver a los demás como enemigos, los vemos como maestros.

Fuente: El periodico

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