“Dios es el hombre y el hombre es Dios”
¿Cuándo descubrió a Dios?
Mi familia es cristiana, pero la gran llamada que todavía no he conseguido comprender fue a los 7 años.
¿Qué pasó?
Empecé a cantar música sacra y descubrí que hay algo verdaderamente esencial en la vida. A los 12 años empecé a trabajar mi voz. Entré en lo religioso a través de la música.
¿Por qué estudió antropología religiosa?
Cuando estalló la guerra en Líbano yo tenía 20 años y era monja maestra de una escuela. Durante los bombardeos, la gente venía a refugiarse a nuestros sótanos y me di cuenta de que la mejor manera de superar el miedo era cantando.
¿Y?
Una mañana, al salir del refugio, había muertos en la puerta de la escuela. Entre ellos, Antoine, un joven de 17 años. Cuando su madre lo vio, empezó a blasfemar, furiosa. Su padre me pidió que cantara algo por el alma del joven. Yo tenía un nudo en la garganta, pero me puse a cantar en medio de la calle y entonces la madre dejó de gritar, juntó las manos y dijo: “Gracias, Señor, dame paciencia”, y empezó a cantar conmigo.
…
Comprendí que mi canto era importante para transmitir el mensaje de la paz dentro del corazón humano. Aquel día decidí dejar la enseñanza y continuar mis estudios de musicología y antropología para saber cuál es el papel y los efectos del canto en la vida del hombre desde el Antiguo Testamento.
¿Y comenzó su vida de misionera a través del canto?
Sí, hace un cuarto de siglo. Yo sabía que no era una guerra entre religiones, que esa guerra la habían creado los políticos utilizando la religión, así que decidí con la voz y con el canto hacer otra cosa.
En Líbano hay diecisiete comunidades religiosas diferentes.
Llamé a músicos de todas ellas, cristianos y musulmanes, para crear Ensemble de la Paix. Dimos nuestro primer concierto en 1984 bajo el bombardeo, y desde entonces recorremos el mundo para decir que todos somos hijos de Dios, dando testimonio con la fe, con la voz y con la música. Algo que nos une a todos, músicos y espectadores.
¿Por qué está tan segura?
Porque todo lo que obtengo con mi música (y quien viene a un concierto colabora) lo dedico a Enfans pour la Paix, asociación para garantizar la salud y la escolarización de niños en países en guerra. Comprendí que la ignorancia y la pobreza están en la base de las fracturas sociales, de las guerras y del terrorismo. No se pueden reclutar terroristas en una sociedad favorecida.
Cierto.
Si mi canto no fuera a favor del hombre, que está hecho a imagen de Dios, no tendría sentido. Dios es el hombre y el hombre es Dios.
Usted pertenece a una orden donde tiene superiores. ¿Le han puesto problemas?
Sí, muchos; es normal, nuestra congregación se dedica a la enseñanza. Pero, para mí, una religiosa es un puente que conduce a Dios. ¿Qué sentido tiene dar clases de matemáticas sin decir ni una palabra de Dios?
Sentido tiene, sor Marie.
Una mujer que ha sacrificado su amor, el ser madre, la vida social… ¿para ser profesora? No vale la pena. Cuando se sabe cuál es el objetivo y el objeto de tu misión, las cosas cambian. El objeto de mi misión es mi voz, un don que he recibido, y lo natural es que trabaje con ese don pese a las dificultades.
Hábleme de ellas.
Cuando te invitan a un festival como este, no estás en la iglesia, y no solamente acuden creyentes, sino también ateos y gente que viene a criticar: “¿Qué es esto de una monja artista?”… Aquí debo reflexionar.
¿Y cuáles son las conclusiones?
Debo poner mi voz a la altura del arte. Hay que trabajar la voz, estoy diplomada en canto sagrado occidental, bizantino, gregoriano, ópera… Dios es lo perfecto y no tenemos derecho a transmitirlo de cualquier forma, por eso todavía hoy sigo estudiando tres horas diarias, para estar a la altura de ese don.
¿La técnica es lo importante?
Es muy importante. Pero la música sacra es sobre todo un estado de gracia; por eso mi canto ha superado fronteras y divisiones religiosas. Cuando se hace canto sagrado hay que buscar la mejor música, la mejor voz, los mejores músicos y los mejores instrumentos, y aun así no basta.
Caray, qué exigente.
… Hay que reunirlos con la misma fe compartida, porque la fe es la fuerza más grande del hombre.
¿Ha visto algún milagro?
El mejor es que después de los conciertos muchas personas que no sentían a Dios, lo han sentido. Yo no hago proselitismo, para mí lo esencial es crear la atmósfera para que la gente regrese a su interior y recupere la imagen divina que a veces esta oculta por todo el mal del mundo, y por el ruido.
Habla de la importancia de la fe, pero no todo el mundo ha tenido la suerte de caer del caballo.
Si vives en concordancia contigo mismo y con el hombre que está frente a ti; si lo que eliges hacer lo haces con amor y admiras la belleza que te rodea, ahí está Dios. La fe es acción; pero por desgracia en la historia se han cometido muchos errores en nombre de Dios, las cruzadas te quitan las ganas de ser cristiana. No se puede decir “que Dios nos bendiga” y luego bombardear.
Su porte y su sonrisa me trasladaron a la infancia, y no por el colegio de monjas, sino por la Julie Andrews de Sonrisas y lágrimas.Igualita. De Andrews me sorprendía cómo podía hablar a la vez que sonreía, y lo mismo me ocurrió con sor Marie, “la gran señora del canto cristiano”, “la voz del éxtasis”, que ayer actuó en el Palau de la Música de la mano del Festival Únicas. Pero hubo más sorpresas, empezando por su voz, su amplia cultura y su autoexigencia: tiene un título en Canción Clásica Occidental y otro en Oriental, su repertorio va desde Bach, Händel o Mozart hasta el ambrosiano o el gregoriano. “El estudio me ha dado armas para luchar por el papel femenino en la Iglesia”.
Fuente: La vanguardia
Panikkar “Para ser persona, hace falta ser monje y político”
Ahora publico mi Obra completa…
Obra completa: ¿no es un oxímoron?
Lo es. Además, yo sigo todavía vivo…
Doy fe.
He pasado 80 años escribiendo y lo dejo ahí todo como un testimonio…
Sé que más que escribir, reescribe…
Hasta 27 veces reescribí De la mística…
… Y que jamás lee en público.
No hay que preparar el discurso, sino al orador. Yo no preparo los textos para leerlos en público, sino que me preparo a mí mismo en cada momento de mi vida para ser capaz de hablar.
Y sus silencios también se escuchan.
El silencio forja el sentido. Y lo estamos abandonando a cambio de una superficialidad banal e insulsa. Ruido a todas horas en todas partes para no tener que pensar.
No todos podemos ser monjes…
¡Todos estamos llamados a la meditación! ¡Todos la necesitamos! También todos necesitamos la soledad y el silencio tanto como la sociedad y las palabras.
… Ni políticos.
Ese es el grave error de nuestro tiempo: dejar la mística y la política a los profesionales. La vida espiritual y la vida política no son oficios, son dimensiones irrenunciables de cada uno de nosotros.
Que exigen esfuerzo: más cómodo delegarlas y luego quejarse de los delegados.
Todos estamos llamados a realizarnos en ellas. Sólo si somos todos políticos y monjes podremos realizarnos plenamente como personas. Si no, somos incompletos.
Vida completa: ¿otra contradicción?
Sobre lo que usted pregunta, la duración y el fin de la vida, me he inventado una palabrita, tempiternitat, que no es un tiempo ni largo ni corto, sino único…
No podemos decidir la duración, pero sí la intensidad de nuestras vidas.
La intensidad es parte de la singularidad. Somos singulares. Somos únicos… Miserere Domine, apiádate, Señor, porque ego sum pauper,soy pobre…¡Et unicuus! Y único, dice el salmo latino. … ¡Unicuus! Esta singularidad… Perdone… Perdone… Que me emocione…
Es emocionante.
¡Cada uno de nosotros es único!
…
Si alguien le dice que usted le gusta porque le recuerda a alguien, es que no le ama: cada uno de nosotros es único e irrepetible. Pero esa singularidad sólo podemos vivirla si renunciamos al pasado, que es sólo un recuerdo, y al futuro, que es sólo una ilusión, y vivimos en el presente tempiterno.
Usted ha vivido y ha creído: ha sido sacerdote del Opus Dei en Roma, budista e hinduísta en la India…
La fe no tiene objeto. La fe no tiene complemento.
Y ha vivido ¿cuántos años…?
Seis mil años al menos. Yo no soy individualista: deploro el individualismo egotista que nos impele a encerrarnos en nosotros mismos y nuestras circunstancias; yo he vivido también en esos hombres que vivieron seis mil años antes que nosotros y me siento igualmente responsable de sus vidas…
… ¿Y de sus crímenes?
Sí, también soy responsable de sus crímenes y culpas y sé que puedo lavarlos viviendo rectamente. Vivo cada momento convencido de que la vida es un don único como yo… ¡Qué alegría ser consciente de eso!
¿Usted lo es desde niño?
Mi padre era hindú y mi madre catalana.
Hoy ya no es una mezcla tan exótica.
La inmigración tiene un peligro, el de banalizar su cultura y la nuestra en una amalgama insulsa; de nuevo la superficialidad nos amenaza, pero la mezcla es también una oportunidad de profunda comunión; la de asimilarlos a ellos… ¡Y asimilarnos a ellos!
Sin mezcla, no hay fecundidad.
Por eso necesitamos asimilarlos a ellos y asimilarnos a ellos: ninguna cultura que se encierra en sí misma sobrevive.
¿Sigue siendo usted sacerdote?
Sí, celebro misa. Dependo de la diócesis de Varanasi (Benarés). Soy sacerdote, pero no un funcionario vaticano, aunque en comunión con Roma. Y, en la cadena del saber que formaron mis maestros hasta mí, distingo a Jesús pero no separo a Jesús de Cristo.
¿Y sus alumnos?
Soy alumno: me doctoré en Química y en Filosofía y después seguí siendo alumno con mis alumnos en la Divinity School de Harvard, en la Universidad de California…
¿Por qué volvió de América?
¡Cómo cuidan a sus profesores allí! Trabajé y enseñé y aprendí mucho y bien en América, y me sentí querido y estimulado…
Cincuenta libros: miles de artículos.
Y la palabra: ¡cuántos amigos en cada clase!
Pero volvió.
Hubo un momento en que era feliz allí en el campus, en una casa magnífica, profesor, todo cuanto se pueda desear, unas bibliotecas inacabables y mucho cariño… Pero sentí que mi sitio estaba aquí, Tavertet, entre estos muros y montañas… ¿Escucha qué silencio?
¿Recuerda a algún alumno en especial?
Hoy me han escrito varios alumnos de California. ¡Cuánto cariño en sus palabras!
Regálenos algún pensamiento de los Veda que tradujo del sánscrito (Fragmenta)
La muerte no muere y por lo tanto en la muerte misma está la inmortalidad.
El silencio de Tavertet – ¡qué verde este año!- no aísla a Panikkar, sino que lo conecta en sus lecturas de siglos con maestros védicos, evangélicos y periodísticos, pues también devora la prensa el maestro en su conexión tempiterna.Vuelvo con un propósito en mi alforja: la política es demasiado importante para dejársela a los políticos. ¡Basta de quejarnos de los políticos y militemos, actuemos y sustituyámoslos! La mística es la otra vocación que no podemos ceder a los conventos: silencio, meditación, relajación… ¡Para todos! Son vocaciones que exigen esfuerzo, pero por eso mismo nos hacen personas frente a la única llamada a la oración que sí nos llega a todos cada día: “¡Haceos ricos!”.
Miriam Subirana: “Estar viviendo del recuerdo te chupa energía”
11/6/2008 LA ENTREVISTA CON MIRIAM SUBIRANA, ESPECIALISTA EN PENSAMIENTO POSITIVO
Publica el libro Vivir en libertad (Integral), sobre los límites que nos autoimponemos y que nos impiden ser verdaderamente libres.
–Nuestra sociedad ha conquistado la libertad, pero es infeliz.
–Eso es debido a que no hemos nutrido nuestro espíritu, con lo cual nos hemos debilitado como sociedad. Y las fuerzas del deseo que impulsan esta sociedad se han incrementado. Este vacío espiritual nos lleva a querer llenar las expectativas a través de lo material.
–Y del sexo. Casi toda la publicidad televisiva gira alrededor de él.
–Porque establecemos unas relaciones basadas en una dimensión física y emocional muy limitada.
–¿Cuál es el antídoto?
–Vivir los valores. Sin los valores tenemos una visión muy limitada del mundo. Y en lugar de considerarnos como hermanos que habitan un planeta, generamos separación, fronteras, y eso provoca violencia.
–¿Qué es la libertad?
–Conseguir vivir tu propósito de vida más elevado. Si quieres ser libre, crea tu destino.
–Pero a veces la vida no es como la esperábamos.
–Entonces siempre tendrás el poder de la elección. Es cierto que a veces las circunstancias interfieren, pero podemos dejarnos llevar por ellas o ser nosotros los creadores de nuevas circunstancias.
–¿Qué nos impide vivir en libertad?
–Los límites autoimpuestos, las creencias que nos mantienen dentro de una caja, las dependencias hacia los demás. El aferrarse. Si dependes de alguien, no eres libre, porque dependes de algo externo a ti.
–Es lógico que nos aferremos a lo que nos gusta.
–Aferrarse es una señal de debilidad y de baja autoestima. Pensamos que una persona o un puesto de trabajo nos dan identidad, pero, al tratarse de algo exterior que siempre está sujeto a fluctuaciones, nuestro nivel de autoestima fluctuará sobre la base de lo que ocurra con esa persona o con ese trabajo.
–¿En qué medida el pasado nos impide ser libres?
–En gran medida. Estar viviendo del recuerdo no permite gozar plenamente del presente.
–El filósofo Osho decía que el pasado es una tumba.
–Exacto. Porque ya no existe. Además, vivir del recuerdo te chupa energía.
–¿Por qué?
–Vivir del recuerdo nos debilita. Queremos revivir una experiencia que ya pasó, y finalmente nos sentimos decepcionados y sufrimos un gran desgaste emocional y mental.
–¿Cómo vivir el presente?
–Desde la aceptación. Y, sobre todo, dejando de compararse con los demás. Queremos lo que tiene el otro (sus propiedades, sus talentos, su belleza), en vez de agradecer lo que tenemos y aceptarnos como somos. De esta manera, nunca estaremos satisfechos.
–¿Qué es lo más importante que podemos hacer ahora?
–Estar bien.
–¿Y después?
–Estar bien. La prioridad, pase lo que pase en este momento, es estar bien.
–Pero ahora no puedo. Tengo demasiado trabajo.
–Esta presión es innecesaria. Ade- más, cuando te sientes presionado, ya no eres libre.
–¿Y qué hago con el trabajo?
–Nos sentimos presionados porque creemos que ocurrirá algo malo si no alcanzamos el objetivo que nos piden o que nos proponemos. Pero eres tú quien se presiona y permite que el exterior ejerza esa presión.
–Pues qué bien.
–Se puede cumplir el objetivo con ansiedad y estrés, o con confianza y determinación. Depende de ti.
–A veces somos perfeccionistas.
–Solo puedes hacer lo mejor según tu capacidad del momento. Si no alcanzas el listón que te has propuesto esta vez, te fortalecerás y aprenderás para poder mejorar en el siguiente.
–¿Y qué le diría a alguien que sienta la presión del dinero?
–Que solo puede pagar con el dinero que tiene. Si no hay suficiente, tendrá que reducir sus compromisos.
–¿Y si la presión es por problemas de salud?
–Todo dolor físico es porque una debilidad, un mal, está abandonando el cuerpo, disolviéndose y curándose. Por tanto, es bueno.
–…
–Todo sufrimiento mental y emocional es un mensajero que nos dice que debemos cambiar algo a nivel de pensamientos y sentimientos.
–¿Dónde ha aprendido tantas cosas sobre la presión?
–En India. Aquí funcionamos a una velocidad terrible, pero allí intentas meterles presión y ni se inmutan. Aprendes de su actitud y aprendes a no presionar, porque cuanto más presionas, menos se mueven.
Fuente: El periodico
“El estrés va de dentro afuera, y no al contrario”
Usted criaba peces.
Sí, era ejecutivo de una multinacional noruega. Hubo las típicas luchas de poder yme tomé un año sabático para pensar qué otras cosas podía hacer con mi vida.
¿Dónde acabó?
En el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, en la clínica de Reducción de Estrés, formándome con su fundador, el doctor Jon Kabat-Zinn. Su programa se imparte en 240 instituciones de EE. UU.
El estrés afecta a uno de cada cinco trabajadores europeos, ¿qué propone?
Desarrollar el equilibrio interior, la capacidad de parar y observar antes de actuar, y responder en vez de reaccionar. Utilizamos el yoga para reequilibrar el cuerpo y la meditación para equilibrar la mente. Hay que descentrarse de uno mismo.
¿Descentrarse?
Observar los pensamientos y las emociones que uno tiene con más curiosidad y menos preocupación, y entender el proceso por el cual los pensamientos y las emociones se van entrelazando hasta hacernos perder el equilibrio interno.
Curioso, un biólogo en estos temas…
Me atrajo esta técnica porque puede medir sus resultados. La depresión, la ansiedad, la hostilidad y la somatización se reducen un 35%. Y al bajar los ciclos de rumiación, disminuye la afectividad negativa.
¿Rumiación, pensar como un rumiante?
Sí, comerse el coco con cosas del pasado que causan sufrimiento, bajan la autoestima y la eficacia. En una sesión de dos horas y media los niveles hormonales de cortisol, la hormona del estrés, se reducen un 40%.
¿Cuáles son las pautas fundamentales?
Desarrollar la conciencia plena, la capacidad de darnos cuenta de lo que está pasándonos sin juzgar si es bueno o malo. Habilitar un control de calidad de nuestro proceso de pensamiento y de nuestro grado de conexión con la realidad que estamos viviendo. A menudo, como la realidad no nos gusta, luchamos psicológicamente contra ella, y esa lucha nos desconecta de lo que sucede.
Vivir momento a momento.
Sí, y desarrollar la autocompasión.
La repetición de los errores es muy puñetera y a veces te hartas de ti mismo.
A mayor grado de inconsciencia, más repetición de errores. En el estrés hay mucha reactividad, genera unas emociones que llevan a actuar de forma impulsiva. Cuando logras hacer una pausa entre el estímulo y la reacción, la impulsividad disminuye. Para ello, es básico darte cuenta de cuándo estás empezando a calentarte.
¿Contar hasta diez?
Tener una mejor autoconciencia, es decir, cómo soy, qué cosas me encienden y qué es lo que puedo hacer en lugar de explotar. Muchas veces, ante los juicios que nos hacen reaccionamos de forma defensiva o atacando, lo cual no es muy efectivo desde el punto de vista de la relación interpersonal. Pero veámoslo desde otro punto de vista.
Veámoslo.
El juicio de otro, aunque no me guste, es interesante porque me está dando información de mí mismo y de él. Si reprimo una emoción, me provoca más tensión, y si la ignoro, sigue condicionando mi comportamiento. Hay que desarrollar la conciencia de cuál es mi emoción y ver la mejor manera de expresarla dentro del contexto, la situación y mis objetivos.
¿Por qué es mejor el yoga que el boxeo?
El yoga es estar consciente del cuerpo y de la respiración; normalmente, en cambio, al hacer footing u otro deporte se desconecta la mente del cuerpo: mientras tu cuerpo corre, tú sigues pensando en tus problemas. El yoga activa el sistema simpático y el parasimpático, porque tensa y relaja. En los gimnasios casi todo es tensión.
¿Qué más?
Hay que cuidar la alimentación. El estrés conlleva unas pautas de alimentación poco sanas: se come a deshoras, rápido, y se toman excitantes. Ese comportamiento realimenta el estrés. Y lo mismo podemos decir de la comunicación: cuando hay estrés, la comunicación va de la agresividad a la pasividad, y ambas provocan más estrés.
¿El camino de en medio?
Desarrollar la asertividad: qué es lo que digo, cómo lo digo, cuál es su efecto en otras personas y en mí mismo; y cómo se puede desarrollar una comunicación más consciente, plena y profunda. Y nos queda otro elemento fundamental.
¿Dormir suficientes horas?
La gestión del tiempo, es decir: a qué dedico mi tiempo y mi energía. Es imprescindible dedicar un tiempo a uno mismo, sus ilusiones y proyectos. Debemos tomar conciencia de nuestra responsabilidad sobre nuestra felicidad y entender que el estrés es algo que se genera dentro y no fuera.
Todo desemboca en el sentido de la vida.
Las personas más resistentes al estrés presentan tres características: gran sentido del compromiso; control de su propia vida pero sin querer controlarlo todo, y capacidad de afrontar los desafíos.
… Comprenden que la vida es cambio.
Sí, que hay salud y luego enfermedad, amor y desamor. De lo bueno podemos disfrutar y de lo malo, aprender. Pensamos que la realidad externa es una cosa y que nuestra realidad interna es otra, pero son inseparables: la única manera de transformar la realidad externa es transformando la interna.
Tras una crisis laboral (fue director de varias empresas en el sector agroalimentario) y una profunda crisis de pareja, Martín dio un golpe de timón y se fue a la Universidad de Massachusetts a formarse en reducción de estrés según el método de conciencia plena. “Cada uno de nosotros debe tomar la responsabilidad de su propio estrés, porque no es algo externo, sino que tiene que ver con nuestra interacción con el medio. Hay que buscar la forma de generar la armonía interior que nos permita emitirla hacia fuera; así volverá a nuestro interior”. Compagina la formación corporativa con la investigación en reducción de estrés, en cuyas conclusiones se basa Con rumbo propio (Plataforma).
Fuente: La vanguardia
Gogo Bela MacQuillan: “Cuando estás alegre, tu aura se expande”
Esta londinense afincada en Barcelona asegura que todos tenemos un aura y que su tamaño depende de nuestra salud y carácter.
–¿Usted puede ver mi aura?
–Sí. Yo y mucha gente.
–Ya no hay intimidad.
–Hay gente que, sin ser demasiado consciente, ve el reborde luminoso de personas, animales y plantas. O sea, el aura. Otra cosa es saber descodificar la información que contiene esa luz. Para eso hace falta mucho estudio y trabajo previo.
–¿Y sería tan amable de decirme cómo tengo el aura?
–Estupendamente. Grande y expandida. Se notan buenas vibraciones.
–Pues qué bien. Será porque estoy contento.
–Cuando estás alegre, tu aura se expande. Y no solo si estás contento o feliz, sino si tienes una actitud de apertura hacia la vida. Las personas tímidas o introvertidas tienen el aura más contraída, al igual que las personas enfermas o desvitalizadas.
–¿Qué tienen en común las personas con un aura potente?
–Su absoluta confianza en sí mismas. Son personas muy enfocadas que tienen un gran magnetismo.
–Entran en una sala y se nota su energía.
–Sí. Atraen a los demás. Tienen claro quiénes son, cuáles son sus objetivos en la vida, y no suelen tener ninguna duda de que los van a conseguir. Y, sobre todo, no tienen miedo.
–¿Qué opinión le merece el miedo?
–El miedo es lo peor. Cuando tienes miedo, literalmente estás dando tu energía a los demás. Y a aquello a lo que tienes miedo. Te estás desvitalizando, y acabarás con estados psíquicos alterados y enfermedades.
–Pero la autoconfianza a veces es sinónimo de autoengaño.
–Si es así, se nota. La gente que se cree estupenda y no lo es no irradia esta energía de la cual estamos hablando. Los otros huyen de ellos. Además, no estoy hablando de seguridad en la propia personalidad, sino en algo que va más allá.
–¿…?
–Se trata de tener seguridad en una fuerza mayor que nos catapulta.
–¿El famoso sex appeal tiene algo que ver con el aura?
–Es una forma de magnetismo de las personas enfocadas en el segundo chacra, el sexual. Aunque, ¡ojo!, a veces solo están enfocados en eso.
–¿Puede tocar el aura?
–Sí. Con las manos percibo la textura del campo electromagnético de la persona. Como si tocase un tejido. Detecto si hay más o menos densidad, si es poroso o si hay fisuras. A veces hay vacíos o bloqueos.
–¿Y qué hace con esa información?
–Hace años que practico la armonización energética para mejorar la salud emocional y física. El aura son biocampos o cuerpos magnéticos que no solo rodean el cuerpo, sino que lo interpenetran y lo nutren. Son los cuerpos sutiles, que pueden llegar a tener una forma y ritmo armónicos.
–¿Cuántos cuerpos sutiles hay?
–Los principales son el cuerpo etérico, el cuerpo emocional o cuerpo astral y el cuerpo mental. Cualquier desequilibrio a nivel corporal está en estos cuerpos sutiles y se precipita hacia el cuerpo físico. En los cuerpos sutiles están nuestros patrones, nuestra manera de pensar y nuestras emociones.
–¿Y el cerebro?
–El cerebro es como una estación de radio. Recibe ondas, las descodifica y viceversa. Pero el cerebro no es el que siente.
–¿Y curando el aura curamos el cuerpo físico?
–Exacto.
–¿Cómo lo hace?
–La persona se tumba en una camilla, vestida de blanco, y yo hago movimientos con las manos. Veo los colores de sus cuerpos sutiles. Dependiendo de cómo se encuentre y de su actitud, veo unos colores u otros. Y a partir de aquí muevo la luz por ciertos circuitos y chacras.
–¿Como el reiki?
–No exactamente. Tanto los terapeutas de reiki como nosotros trabajamos con la luz. Todos somos canales de esa luz, canales, como si dijéramos, huecos. Pero a diferencia del reiki, yo no toco a la persona. El reiki es maravilloso y efectivo, pero mi trabajo es más sofisticado.
–¿Se trata de tener un don?
–No, en absoluto. Es una habilidad. No es nada esotérico. Ya hay tecnología que puede fotografiar o filmar el aura con fines terapéuticos.
–¿Y para qué más?
–Para conectar con nosotros mismos. Cada vez hay una necesidad mayor, absoluta, de eso. Un sentimiento profundo de ser exactamente quien quieres ser, de estar haciendo exactamente lo que quieres hacer y de estar exactamente donde quieres estar. Solo cuando lo sientes, lo reconoces, porque te notas conectado al cosmos. Algunos lo llaman estar conectado con la fuerza del alma. Te sientes pletórico, lleno de energía. Y mi trabajo ayuda a ello.
Fuente: el periodico