“La felicidad hay que currársela, no viene dada”
Sigue preguntándose sobre el sentido de la vida?
Tenga sentido o no, es la pregunta fundamental. Hay que preguntarse seriamente si podemos sacarle jugo a esta vida.
En eso estamos todos.
Sí, pero lo que más nos importa se nos suele ir por las rendijas de la trivialidad: al margen de que uno sea futbolista o ajedrecista, nuestra felicidad depende de cómo posamos el pie en este mundo.
Aprendemos caminando.
Hay que tener muy despierta la inteligencia y la sensibilidad, porque hay cantidad de estímulos que nos vienen de fuera y que deberíamos aprovechar. Hay que estar como los indios: con la oreja siempre pegada al suelo. Y me parece decisivo tener carácter, es decir, querer estar bien, no dejarse llevar por los acontecimientos, ir directamente a las cosas con una voluntad fuerte.
Eso es tarea de una vida entera.
La vida buena, la felicidad, hay que currársela, no viene dada como un don del cielo. Y al final lo que uno hace es respirar bien: algo que está en potencia y uno lo pone en acto.
¿Con qué herramientas contamos?
Al final el objetivo es llegar a ser tú mismo, construirte, y para ello es necesario conocerse bien, saber lo que uno puede, cuáles son sus poderes, y desechar lo que no puede. Otra es saber estar bien con los demás.
Eso es muy difícil.
Habría que repetir una y mil veces aquella frase de Bergamín: “Sólo los solitarios son solidarios”.
Hay que empezar por uno mismo.
Hay que saber de uno y, después, saber salir a los demás. Si uno es egoísta, aparte de que no hay nada más feo, se achica a sí mismo. Uno crece si crece con los otros. Desarrollar un altruismo inteligente es al final lo que merece la pena.
¿Qué impide la buena vida?
Aparte de uno mismo, en esta época sobreestimulada, ir deprisa por la vida y cierta patología sociopolítica que nos está hundiendo, que ha extendido el reino de la mentira, que valora muy poco a la gente por lo que ella pueda dar. Se trata de un paternalismo desilustrado.
Eso suena terrible.
En los países desarrollados hay un desequilibrio entre el desarrollo tecnocientífico y los sentimientos morales. Una inmensa disfunción entre lo que podríamos hacer y lo que hacemos.
Ponga el énfasis…
Lo pondría en la sensibilidad y los sentimientos, que son la llave para entrar en la vida buena, en nosotros y en los otros, y como guía la inteligencia, que es esclava de las pasiones pero siempre es un gran faro.
¿Y por qué estamos tan perdidos?
Deberíamos reflexionar más sobre aquello que está en nuestras manos hacer y crear unas relaciones mucho más auténticas. Hemos sido cómplices de unas instituciones que no han sabido hacerlo, y por eso estamos tan perdidos.
Igual lo que habría que hacer es eliminar unas cuantas.
El fracaso del avance democrático tiene mucho que ver con la alienación política de las instituciones, que en vez de ser los depositarios de la voluntad popular se han convertido en los que mandan e imponen sus intereses. Yo abogo por la abstención consciente.
… Pues le llamarán inconsciente.
La vida política se ha convertido en una noria de la cual no se sale: vienen unos, luego los otros, y todos son muy parecidos. La única forma de liberarse sería crear semilla en la sociedad, que cada uno viera que la vida política no va a cambiar desde la política, sino desde la acción cotidiana.
Usted dice que todos nacemos con un don, ¿está seguro?
Como decía Descartes, todos somos muy parecidos en inteligencia, pero después es una cuestión de disciplina, suerte y saber estar. La gente tiene capacidades ocultas que bien aprovechadas te pueden hacer la vida feliz.
¿Y para descubrir ese don?
Por una parte está el pensar, el ver como decía Wittgenstein, traspasar las cosas. A veces, callarse y esperar, y la gran mayoría de las veces, callarse y escuchar, fuera y dentro.
Yo, que me paso la vida escuchando, le diría que la acción es básica.
Sí, Wittgenstein decía que un concepto que no se aplica es vacío. Al final hay que comprometerse, hay que jugársela. Uno de los aspectos más deleznable de nuestros días es que no nos la jugamos, hay un miedo difuso que es paralizante. Todo el mundo teme salirse de la raya, ser considerado incorrecto, y las cosas cambian cuando uno actúa en consecuencia con lo que piensa.
¿Persigue la inocencia?
Persigo por lo menos la disposición a la inocencia: saber que las cosas pueden ser de otra manera. “Hay que vivir ingenuamente, y lo digo sin ingenuidad”, decía Dostoyevski. De tonto no hay que ir, pero sí esperando siempre lo mejor de los otros, por lo menos como actitud de entrada.
¿El valor supremo?
Lo más artístico e interesante que hay en la vida es construir la propia bondad. El bueno inteligente es la más rara avis que existe, y ese me parece el valor supremo.
¿Y el humor?
Hay un nexo importante entre el humor y el amor, no sólo porque el humor es lo más erótico que existe, sino porque una persona con mucho humor es persona empática.
“Vivir supone dolor y vivir con quien se quiere y como se quiere exige energía, mirar de frente al mundo (…) No juzguéis con dureza a los demás, sabed estar sin hacer mucho ruido, pero, eso sí, haciendo lo que os dé la gana. Es eso lo importante”. Así habla la tía Sandalia en La vida buena (Península), un libro inteligente, entretenido y culto que reflexiona sobre algunas herramientas para conquistar nuestra felicidad: cultivar la voluntad, explorar los propios talentos, el humor, saber querer, estar despiertos y tener amigos de verdad. Sádaba, en crecimiento continuo, nos invita a bailar fuera de la raya: “El mundo cambiará cuando seamos más libres y tengamos menos miedo”.
Fuente: La Vanguardia
Antonio Jorge Larruy: “Si quieres vivir con alegría, cultiva la alegría”
LA ENTREVISTA ANTONIO JORGE LARRUY, INVESTIGADOR EN AUTOCONOCIMIENTO
Afirma que cada uno puede lograr la plenitud, porque esta no depende de lo que nos pasa, sino de una actitud interior.
–¿Cómo lograr la plenitud?
–Las personas que funcionan bien han pasado de vivir de una posición pasiva y dependiente del exterior a adquirir una posición madura en la que uno va aprendiendo a vivir desde dentro. Tenemos que generar nuestra plenitud.
–¿Cómo?
–Movilizando activamente nuestro potencial, con lo que yo llamo el despliegue. La plenitud no depende ni de las situaciones que vivimos ni de la gente. Contrariamente a lo que nos hacen creer, que la felicidad depende de lo que nos pasa, de factores externos (por lo que constantemente nos tenemos que estar peleando con una cosa y con otra), resulta que no es así, que la felicidad depende de una actitud interior. ¿Dónde está la plenitud?
–Eso le pregunto.
–Se trata de un cambio de actitud. Viviremos plenamente en la medida en la que nos movilicemos plenamente.
–¿Qué quiere decir?
–En el plano de la energía esto se ve más claro: si uno quiere estar en forma y fuerte, tiene que movilizar su energía, tiene que caminar o correr o hacer algún tipo de gimnasia. Cuando estamos bajos de tono, lo que nos conviene no es tumbarnos en el sofá, sino movilizar nuestra energía y vitalidad.
–¿Y?
–En el plano afectivo no lo vemos tan claro. Consideramos que el hecho de vivir feliz y plenamente depende de que nos quieran, de que las circunstancias nos sean favorables, y vivimos de forma pasiva. Viviremos plenamente si ejercitamos la plenitud; viviremos en paz si ejercitamos la paz, no si esperamos que llegue una situación tranquila. Debemos poner todas nuestras fuerzas para que se dé esta situación.
–¿En qué debo poner mis fuerzas?
–En desarrollar tu actitud. Si quieres vivir con alegría, cultiva la alegría; si quieres vivir el amor, cultiva el amor, con independencia de la circunstancia en que te encuentres.
–Es muy fácil de decir.
–Tres pautas para el desarrollo activo. En primer lugar, acercarnos a las personas, empatizar, no para conseguir algo, sino porque nos daremos cuenta de que nos sentimos mejor. Empatizar es una forma de vivir el amor. Si estamos simpáticos, cercanos a las personas, entonces estimulamos esta cercanía. Si desarrollamos esta actitud deliberadamente, comprobaremos que nuestra afectividad crecerá.
–¿Segunda pauta?
–Cultivar la capacidad de disfrutar, porque es una manera de desarrollar el amor y la felicidad. Ser más conscientes de las cosas que nos gustan y vivirlas con más gozo. Y desarrollar la capacidad de recibir.
–¿Somos personas completas?
–Sin duda. Somos como una semilla. Somos algo completo interiormente y el sentido de cada instante de nuestra vida es ir desplegando y manifestando lo que somos.
–El niño es una semilla.
–En él está todo por explosionar. Como la semilla, el sentido de la vida es que se produzca un despliegue.
–Su conciencia es oceánica.
–El místico accede a esa conciencia a través de un trabajo: una conciencia de unidad, indiferenciada, que integra lo particular en lo universal. El niño nace ahí.
–¿Pero?
–Ha de conformar una estructura personal. Y el drama es que para conformar esa estructura personal, se separa de la unidad. Esto será así mientras la sociedad viva con esa desconexión: la educación que se nos da parte de que nos vivimos como entidades separadas.
–…
–El niño no se vive como un yo separado, porque no existe un yo separado. De hecho, cuesta que el niño tome conciencia de un cuerpo aparte y de un yo aparte. Pero, en cambio, recibe el mensaje continuo de que las cosas son así, de que él es ese cuerpo y esos límites, un yo-idea. Existe un abismo entre la familia y el niño. Los adultos que le rodean están viendo algo que no tiene nada que ver con la realidad en la que él está sumergido y, mientras, el niño está viviendo la unidad del instante.
–Un niño es un maestro.
–En el sentido de unidad de la consciencia y de profundidad. El niño es lo espontáneo, lo profundo; en él no hay mediación mental.
–¿En qué sentido?
–En que el niño no interpreta las cosas en función de unos parámetros mentales. Se vive absolutamente y se recoge. Llora y ríe con la máxima intensidad, y luego se queda en paz absoluta, sin residuos mentales.
–¿Qué está fallando?
–Todo es un problema de mala información. Nos hemos creído una información errónea y funcionamos como si fuese cierta. Y esto ocasiona todo el desequilibro que tenemos como sociedad.
Fuente: El periodico
Mariana Orozco: “Para ser feliz hay que ser valiente”
LA ENTREVISTA CON MARIANA OROZCO, PROFESORA
Coordina en España la asociación Educación Universal, destinada a orientar a niños, y a sus padres, sobre las actitudes y los principios éticos humanos que ayudan a ser feliz.
–¿Se proponen enseñar a ser feliz?
–La búsqueda de la felicidad forma parte de todas las culturas, es lo más universal que existe. Es la máxima aspiración de los seres humanos. Lo que nosotros intentamos es dar pautas para que los niños sean conscientes de cómo uno percibe la realidad y dónde están los errores que causan insatisfacción. Esta forma de percibir la realidad implica observar las actitudes con que se afronta la vida.
–El sistema educativo no incluye el aprendizaje de la felicidad.
–No solo no lo incluye sino que considera que no es adecuado enseñar eso. Hay quien opina que educar a los niños para que sean felices es como formarlos para que sean tontos, porque si son felices significa que viven en un mundo que no es real, aislados del sufrimiento. Si entiendes las cosas así, es lógico que aceptes que la escuela sea un reflejo de la sociedad, pero esa es una educación parcial e insatisfactoria, que no desarrolla todas las inteligencias.
–¿Las inteligencias?
–El sistema educativo evalúa la inteligencia lógico matemática y la verbal. Es un método fragmentado. Y fragmenta a las personas: separa el intelecto de las cualidades que se asocian con el corazón y las emociones. Todo lo relacionado con la inteligencia interpersonal y con la capacidad de ver el interior de uno mismo no existe. No se está enseñando a escoger las actitudes ante la vida que ayudan a ser feliz. Aprender a ser feliz implica tener sabiduría.
–¿A que llama sabiduría?
–A la capacidad de conocerse uno mismo. A saber cómo reacciono ante las situaciones que me rodean, sin filtros ni prejuicios. Y a ser capaz de cambiar las actitudes que me impiden ser feliz. Eso puede hacerse pensando en uno mismo y en los demás.
–¿Todo eso se puede enseñar?
–Por supuesto. No son cosas que nazcan espontáneamente en nuestra mente. La idea de Educación Universal surgió al observar esa fragmentación. Este proyecto lo inició un lama tibetano, Thubten Yeshe, hace más de 30 años en California (EEUU). Observó que la enseñanza aplicada en Occidente no respondía a las necesidades de las personas, y propuso una forma de educación que uniera la inteligencia lógica, matemática y científica, con las emociones y con la inteligencia espiritual.
–Una suma.
–Sí. Una unificación de la persona, para la que habría que crear un lenguaje universal, completamente libre, aplicable a todos los seres humanos y que, al mismo tiempo, se contextualice con la cultura de cada país. Como la primera parte ya se hace en las escuelas, nosotros empezamos por la segunda, aunque el objetivo es hacerlas coincidir: enseñar todos los conocimientos con métodos que tengan en cuenta la ética y las actitudes positivas.
–¿Qué actitudes ayudan a ser feliz?
–Generosidad, honestidad, bondad, respeto, gratitud, paciencia, responsabilidad, humildad… Si uno no es humilde no es capaz de aprender de los demás; el respeto es imprescindible para convivir de forma armoniosa, agradable y feliz. La paciencia es necesaria para aceptar las cosas como son. No hablo de resignación, sino de la capacidad de aceptar que unas cosas son posibles y otras que requieren paciencia. Ahora vivimos en la cultura del “lo quiero: ¡ya!”.
–Han seleccionado 16.
–Si, pero hay más. Tres fundamentales son tener principios, aspiraciones y valentía.
–¿Tener principios y aspiraciones?
–Nosotros no planteamos unos principios concretos: proponemos que cada cual aprenda a buscas los principios con los que se identifica, que sea capaz de tomarlos como propios y que siga ese camino. Y lo mismo con las aspiraciones. Eso exige mucha valentía, porque implica darse cuenta de para qué vale uno mismo, cuál es su talento natural, su don, y atreverse a defenderlo. Realizarlo. Para ser feliz hay que ser valiente.
–Proponen una gran reflexión.
–Son aspectos naturales de las personas, pero es necesario que alguien introduzca esas ideas. Si no buscas tus propios principios, acabas adoptando, por defecto, los que te está dando la sociedad, que se resumen en: consigue más cosas materiales y serás más feliz. Y ya hemos visto que eso, en realidad, no hace feliz.
–¿Ven posible reconducir la educación hacia este tipo de valores?
–Posible, sí; sencillo, no. Todos estarían de acuerdo en que es bueno potenciar el respeto, la tolerancia, la bondad… pero hay muchos otros valores, los esenciales, que se defienden de palabra pero no de obra.
–¿Por ejemplo?
–La generosidad. La gratitud. La responsabilidad. El altruismo. Tal vez con los niños sea más fácil. Estamos haciendo una experiencia piloto en un instituto de secundaria de Barcelona, donde se está uniendo la enseñanza de las artes plásticas con la ética. Es una introspección a través del arte. Parece que les gusta.
Font: El periodico
Consuelo Barea: “El silencio interior lleva a lo transpersonal”
LA ENTREVISTA CON CONSUELO BAREA, PSICOTERAPEUTA
Revela por primera vez su faceta espiritual. Dice que, si de pequeños nos enseñasen a calmar los pensamientos, otro gallo cantaría.
–¿Cómo ha llegado a lo espiritual una persona tan “cuadriculada” como usted?
–Sí, me defino como cuadriculada, y seria. Me he movido entre dos extremos: la ciencia pura y dura y la búsqueda interior. No veo que sean incompatibles. La ciencia todavía no abarca, ni muchísimo menos, grandes partes del espectro de la conciencia y de la realidad. Hay que ser humilde. En mi búsqueda interior, tengo compartimentos separados que estoy segura de que algún día, en el futuro de nuestra sociedad, estarán unidos.
–Estamos en los albores del desarrollo científico.
–Y mucho más: del desarrollo de la conciencia. Sabemos muy poco. La conciencia puede ir mucho más lejos de lo que solemos creer.
–Hay muchas puertas de entrada a eso que llamamos conciencia.
–Exacto. Rara es la persona que a lo largo de su vida, a raíz de un sueño o de una vivencia fuera de lo normal, ya sea por unión con todo lo que le rodea o porque consume alguna droga o porque hace meditación, no ha contactado con algo que es la conciencia del ser.
–¿De qué se trata?
–De algo que va más allá de los pensamientos. Generalmente, nos identificamos con pensamientos y sentimientos, pero estos van cambiando continuamente, no son estables. Por muy bonita que sea una emoción, pasa. No podemos mantener la mente fija ahí.
–¿Y qué es lo que subyace?
–Subyace la conciencia del ser, pero no nos educan para ver qué hay ahí detrás. En momentos esporádicos, rascamos un poco y notamos algo. “¿Qué hay ahí?”, nos preguntamos. Eso asusta. No se trata de creer o no: hablo de experiencias. ¿Quién soy yo? Es la gran pregunta que se han hecho los sabios a lo largo de los siglos.
–Pero en nuestra cultura, por hablar de estos temas, casi tienes que pedir perdón.
–Estoy totalmente de acuerdo: se juzga de manera peyorativa. Ojalá la especie homo sapiens sapiens algún día se convierta en la especie homo consciens.
–La ciencia, de hecho, cada vez se ocupa más de estas cuestiones.
–Sí. A mí, como matemática y médico, me dicen: “Pero ¡¿cómo hablas de estos temas?!”. Como si fuera algo esotérico e indigno. Y yo les respondo: “¡Qué cándidos sois! Lo más elevado de la ciencia va más allá de vuestra fantasía”. Hoy los físicos más excelsos están debatiendo si la realidad tiene más dimensiones de las que creemos o si podemos viajar en el tiempo. Conozco a personas en Estados Unidos que están a punto de clonar corazones humanos.
–Háblenos del silencio interior.
–Es el que yo intento cultivar. El silencio interior lleva a lo transpersonal. En realidad, llevamos al maestro dentro. Si ya de pequeños nos educaran para calmar los pensamientos y estar solamente ahí, en el ser, otro gallo cantaría.
–¿A qué se refiere cuando dice “lo transpersonal”?
–Solo se llega a él si el ego es fuerte. Si el ego no es fuerte, nunca hay que empezar por lo transpersonal, porque sería peligroso.
–¿?
–Hay un nivel primario de la conciencia que sería el prepersonal, el campo de la psiquiatría, por decirlo así. Son los mínimos de una personalidad para que pueda funcionar, el terreno de un profesional de la salud mental. Una vez tenemos esto, viene el campo personal, adjudicado a la psicología. Hay que fortalecer la personalidad: ser una persona asertiva, que pueda resolver conflictos, etcétera. A eso me refiero con lo de fortalecer el ego. Y una vez el ego es fuerte, hay que disolverlo.
–¿Cómo?
–Con relajación, meditación, artes marciales, etcétera. Se trata de darnos cuenta de que no acabamos en nuestra piel. Silenciando los pensamientos, empezaremos a entrar, lo más desnudos posible, en la zona donde se encuentra la conciencia del ser. Ese es solamente el principio del camino.
–Después, con suerte, llegará, por ejemplo, un viaje astral. ¿Qué es?
–La persona, dormida, está en fase Rem. Es un tipo de sueño, muy vívido, que suele asustar a la gente y que puede llevar a experiencias muy trascendentes, pero no deja de ser un sueño. En un viaje astral tienes la sensación de que despegas del cuerpo: te ves en la cama, ves con detalle la habitación, traspasas la pared, oyes voces, ves figuras y, al final, hay un cordón que tira para devolverte al cuerpo.
–Qué miedo.
–Son sueños que aterrorizan a muchas personas, porque son muy realistas en todas las sensaciones corporales. Pero, si superamos el miedo, los viajes astrales suelen proporcionarnos visiones muy importantes de nuestra vida.
Fuente: El periodico
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
Ayer en un acto que organizamos en el Casal de Joves donde trabajo relacionado con el día contra la violencia de género, se cantó la canción Ella, de Bebe. Me parece una gran canción. Os invito a que reflexioneis sobre ella. Nos propone una serie de liberaciones que, de hecho, nos tendríamos que plantear todos y todas, mucho antes de que se produzcan casos tan graves.
Como reflexión y como homenage a las víctimas de la violencia machista:
Ella, de Bebe
Ella sa cansao de tirar la toalla
se va quitando poco a poco telarañas
no ha dormido esta noche pero no esta cansada
no mira ningún espejo pero se siente to’ guapa
Hoy ella sa puesto color en las pestañas
hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
hoy es una mujé que se da cuenta de su alma
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender
que el miedo te puede romper con un solo portazo.
Hoy vas a hacer reir
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto…
Hoy vas a conseguir
reir tanto de ti y ver que lo has logrado que…
Hoy vas a ser la mujé
que te dé la gana de ser
Hoy te vas a querer
como nadie ta sabio queré
Hoy vas a mirar pa’lante
que pa atrás ya te doy yo bastante
una mujé valiente, una mujé sonriente
mira como pasa
Hoy nasié la mujé perfecta que esperaban
ha roto sin pudore las reglas marcadas
Hoy a calzado tacone para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca mas será un fracaso
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas conquistar el cielo
sin mirar lo alto que queda del suelo
Hoy vas a ser feliz
aunque el invierno sea frio y sea largo, y sea largo…
Hoy vas a conseguir
reir tanto de ti y ver que lo has logrado…
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender
que el miedo te puede romper con un solo portazo.
Hoy vas a hacer reir
porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto…
Hoy vas a conseguir
reir tanto de ti y ver que lo has logrado ohhhh…
Para escuchar la canción: http://www.actionext.com/names_b/bebe_lyrics/ella.html
LA ENTREVISTA CON ANDRÉS MARTÍN, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓ PER A L’EDUCACIÓ EMOCIONAL
LA ENTREVISTA CON ANDRÉS MARTÍN, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓ PER A L’EDUCACIÓ EMOCIONAL
Andrés Martín: “Pep Guardiola es un gran educador emocional”
Sostiene que cualquier equipo es un estado de ánimo, y que la felicidad es solo un puntazo.
–Estamos mal, por lo que se refiere a salud emocional.
–Estamos peor que mal. Hay datos que nos indican que estamos ante un problema muy grave. Un veneno que no se ve y que está ocasionando que la depresión sea la enfermedad del mundo desarrollado. El suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. La falta de educación emocional está en la base, por ejemplo, de conductas agresivas, y sobre todo, en la violencia de género. Estamos ante un problema gravísimo.
–En Catalunya más del 25% de las atenciones ambulatorias tienen que ver con trastornos psicológicos, según reconoce la consellera Marina Geli.
–Durante nuestras vidas, nosotros o alguien de nuestro entorno tendrá un trastorno emocional importante, que le puede llevar a la depresión.
–Hablamos mucho de la depresión, pero hay trastornos cotidianos que nacen de gestionar mal las emociones, y que pueden generar problemas de salud. La ira, por ejemplo. Nadie sabe qué hacer con ella.
–Nadie está a salvo de los problemas emocionales. Es necesaria la educación. La fuente de bienestar personal está ligada a la autonomía del individuo en relación con los demás. Y no es fácil tener autonomía en una sociedad y en unos momentos de la historia en los que la vulnerabilidad psicológica es espantosa.
–¿Por qué?
–Porque han desaparecido los contenedores clásicos: la familia, la tribu, la religión, como elementos inmutables. Estos contenedores salvaguardaban al individuo de los momentos de desequilibrio psicológico.
–Aguantaban cualquier vendaval.
–Y por primera vez el ser humano se encuentra desnudo y solo. Y la realidad es más feroz que nunca, con la revolución tecnológica, la económica –la crisis– y la revolución social, con la igualdad de la mujer, que ha trastocado, por cierto, a muchos hombres. Y además han desaparecido muchos valores.
–Ya no tenemos a las tribus, pero nos quedan los equipos de fútbol.
–Por suerte. Y, por cierto, los entrenadores tienen que ser unos buenos educadores emocionales para conseguir que el equipo marque goles. Es lo que está pasando con el actual entrenador del Barça. Pep Guardiola es un gran educador emocional.
–Brindemos.
–Una de las utilidades de la nueva carrera universitaria de educadores emocionales que queremos que se desarrolle es esta: todos los entrenadores de fútbol deberían hacer estos estudios. Valdano decía: un equipo es un estado de ánimo. Y el principal responsable es el entrenador, como se ha visto en el Barça. Con prácticamente los mismos jugadores, un nuevo entrenador ha infundido ánimo, goles y aplausos. Lo importante es el ánimo: saber que puedes marcar un gol, o sobreponerte a un problema o una situación trágica. La confianza en ti mismo y la serenidad.
–¿Falta una asignatura de educación emocional en la escuela?
–No es una asignatura lo que falta, sino un planteamiento diferente de manera de entender la enseñanza en el colegio y en casa. La educación emocional es referencial: tú no te educas emocionalmente a través de un curso o asignatura. Nos fijamos en las personas que admiramos y en nuestros padres, cómo gestionan sus emociones, y aprendemos de ellos, por referencias. Y en la vida pública, desgraciadamente, los referentes no son muy buenos.
–Y cuando los hay nos parecen místicos alejados de la cotidianidad, como Amma, la mujer de los abrazos.
–O la madre Teresa de Calcuta. Es gente demasiado especial, cuando esto tendría que ser lo habitual. Se educa emocionalmente con el ejemplo. Y en base a un sistema de valores. Sin él, es imposible educarse emocionalmente. Porque los valores actúan de contenedor. Si tienes valores, aguantas los tsunamis emocionales.
–¿Cuál es el mejor contenedor individual?
–Que tú seas libre, autónomo y capaz de vivir en un mundo diferente y desarrollado. Porque los problemas emocionales se dan sobre todo en sociedades desarrolladas. Hay un 65% de personas afectadas por trastornos emocionales en el mundo desarrollado, frente a un 25% en el mundo llamado subdesarrollado.
–¿El objetivo es lograr la felicidad?
–El objetivo es el bienestar personal. La felicidad es un puntazo. Y cuando perseguimos la felicidad, como solo se da de vez en cuando, tenemos garantizada la frustración. Lo importante es la serenidad y el equilibrio.
Fuente: El periodico
Salvador Pániker: ”Intento asombrarme por cualquier cosa”
LA ENTREVISTA CON SALVADOR PÁNIKER, FILÓSOFO
Salvador Pániker: ”Intento asombrarme por cualquier cosa”
Este hombre vitalista y polifacético afirma que, en la época actual de incertidumbre, intenta ver todo lo que ocurre como un milagro, y vivirlo a fondo
–Háganos, por favor, un diagnóstico de la época actual.
–Estamos en la era del hibridismo. Se puede ser a un tiempo anarquista y budista, homosexual y cristiano, ateo y místico, socialista y nacionalista. O puede haber un capitalismo y comunismo a la vez, como en China. Y, con esta crisis actual, vencerá el hibridismo. Será una mezcla de capitalismo y socialismo: eso salvará al sistema. La socialdemocracia está bien preparada, y prevalecerá.
–¿Hay más incertidumbre en esta época que en otras pasadas?
–Sí, porque es una época de relativismo. No hay verdades absolutas ni valores absolutos. Y los que se agarran a las verdades absolutas suelen ser fundamentalistas. Hay que avanzar en el sentido progresista y en el retrógrado.
–¿Qué quiere decir?
–Yo soy a la vez conservador y progresista. Así mantengo el equilibrio. Conservador no político, sino de volver a las raíces. Se trata de mantener el equilibrio con lo que yo llamo un suelo místico.
–¿Qué es lo místico?
–Para mí es una sonata de Bach, por ejemplo. También lo místico es una noche de luna llena. O una experiencia amorosa profunda.
–En su último dietario, publicado hace ya años, usted relacionaba lo místico con un buen whisky.
–Pero ahora ya no bebo.
–¿Y qué hace?
–Traer las experiencias místicas a lo cotidiano. Uno no tiene que tomar drogas para vivir experiencias místicas. A un maestro zen le preguntaron: “¿Qué es el zen?”. Y él contestó: “Una nube en el cielo, agua en la jarra”. Intento asombrarme por cualquier cosa, y vivirla a fondo.
–No es partidario de largos periodos ascéticos.
–La ascética, en un sentido genérico, corresponde a un periodo patriarcal muy machista, muy de la cultura del héroe que se sacrifica a sí mismo para realizar proezas. Yo quiero esas proezas al alcance de la mano. Como decía Whitman, todo es un milagro. Vamos a una cultura más femenina. El invento de la ascesis va a la baja. Vamos hacia un desarrollo sostenible y un equilibro saludable.
–A usted, sus enemigos le critican su ego. ¿Cómo convive con él?
–Lo miro desde fuera, desde lo que los hindús llaman la posición de testigo. Es como ver tu propia vida como una película. Te distancias.
–¿Y le gusta su película?
–La veo como la película de un hombre que ha sido relativamente afortunado. A pesar de que he sido golpeado duramente, he podido realizar unas cosas, mínimamente. Y, en lo que se refiere a la salud, no he sido muy bien tratado. Pero no me haga usted mucho caso.
–¿Por qué?
–Porque, cada vez que digo una cosa, al cabo de un minuto tengo tendencia a decir la contraria.
–Contaba que se ve como el protagonista de una película.
–Tengo una anécdota. A un hombre que empezó a meditar le preguntaron: “¿Cómo se siente usted después de la meditación?”. Y él contestó: “Antes de meditar estaba yo muy deprimido. Y ahora sigo igual de deprimido, pero no me importa”. Yo me veo desde fuera, y me relativizo.
–¿Se ha desecho del ego?
–Lo intento. Decía Jung que la primera parte de la vida la tenemos que dedicar a construir un ego fuerte, y la segunda a desprendernos de este ego. Si no hay ego, la misma muerte se diluye. En cambio, para el ego, la muerte es una catástrofe.
–En cierto modo, cuando meditamos, morimos.
–Exactamente. Y después resucitamos, para volver a morir.
–¿Le preocupa mucho su muerte?
–Yo con la muerte adopto la postura de un famoso jesuita. Decía que uno de los síntomas de que uno se está acercando a la sabiduría es que no le importa demasiado lo que va a ocurrir después de muerto. Pienso poco en la muerte. La menciono, porque es uno de los pocos hechos absolutos que hay en este mundo relativista, pero, personalmente, pienso poco en ella.
–¿Y qué tal su tercer ojo?
–Intento recuperarlo. Los antiguos tenían un sentido de lo sagrado que se ha perdido. Solo se ha conservado en el mundo estético y en las experiencias más profundas. Toda nuestra cultura conspira para que todo sea banal, trivial, pasajero y superficial.
–¿Tercer ojo y sexto sentido son lo mismo?
–Ese tercer ojo significa recuperar el ojo contemplativo. Es decir, la visión de la sacralidad del mundo. El animal metafísico es el que se asombra de un modo radical por todas las cosas. El tercer ojo es metafísico. La capacidad, como le decía, de asombrarse por cualquier cosa. Incluida esta conversación.
Fuente: El periodico
Herminia Gomà: “Cada cual sabe más de sí mismo de lo que cree”
21/10/2008 LA ENTREVISTA CON HERMINIA GOMÀ, PSICÓLOGA
Codirige el primer máster universitario –lo hace la UB– que trata el coaching, un método que guía a personas que, aun teniendo éxito, quieren sacar más sustancia a su vida.
–¿Por qué en España no se denomina entrenamiento al coaching?
–Porque esto es más que un entrenamiento, y el coach es más que un entrenador. No es un amigo ni un psicoterapeuta ni un consejero. Es un compañero de camino que te ayuda a extraer lo mejor que tienes dentro.
–¿Un asesor, un consultor?
–No. Pondré una metáfora: imagina que estás en un bosque y te encuentras un hermoso caballo abandonado. Oscurece, y ves que el animal se está entreteniendo, con riesgo de pasar una mala noche, perdido. Yo, que soy coach, cojo una vara y le doy un golpecito diciendo: “Eh!, a casa. ¡Despierta!”. No le indico hacia dónde ha de ir, porque no lo sé. Cada vez que se entretiene, vuelvo a hacer lo mismo. Horas después, llegamos a un caserón y sale un campesino gritando: “¡Gracias! ¿Cómo sabía que ésta es su casa?”. Y le digo: “No lo sa- bía, solo lo he acompañado”. Lo que no haré nunca es llevarlo a mi casa.
–¿Eso no es un psicoterapeuta?
–No. Quien hace una terapia psicológica necesita ordenar su pasado, va del presente al pasado. El coaching te ayuda a ir de donde estás ahora hacia el futuro, hacia el lugar donde siempre has soñado y querido estar.
–Muchos de sus clientes son personas que ya tienen éxito.
–Sí. Una parte muy importante son ejecutivos que han ascendido y deben empezar a hacer tareas de dirección de empresas. Personas muy buenas como ejecutivos a las que les falta destreza para dirigir a grupos.
–¿Les enseña a ser un líder?
–Lo primero que pretendemos es que logren su liderazgo personal. Para dirigir con éxito a otras personas, antes has de saber liderarte a ti mismo. Eso quiere decir cumplir los compromisos que adquieres contigo. Marcarte unos objetivos y hacer todo lo necesario para alcanzar esa meta, dentro de la ley. Si no eres capaz de eso, los demás lo verán y no tendrás autoridad moral.
–Lo verán poco honesto.
–Sí. Un ejemplo: reúnes un equipo de comerciales de tu compañía y les dices: “Los clientes son lo más importante, lo primero”. Y, un día, llama un cliente por teléfono y, antes de descolgar, comentas a tu gente: “¡Ya está este pesado llamando otra vez!”. ¿Qué credibilidad tendrás ante tu equipo? Deberás analizar qué impide que lo que dices sea creíble.
–¿Detrás de los grandes directivos españoles ya existe un coach?
–Detrás de muchos de los que han tenido éxito, sí. No de todos. El coaching, para empezar, es caro y las sesiones las acostumbra a pagar la compañía. Siempre se ha de aplicar de arriba abajo en la cadena de responsabilidad: el director general será el coach de su equipo, que imita, copia y aprende de lo que le llega y lo pasa a los siguientes. Eso genera compañías más inteligentes, amables y efectivas. A la larga, se traduce en mejores resultados económicos.
–¿Es un método para saber manipular mejor a las personas?
–Es un sistema para saber tratar mejor a las personas, y beneficia a jefes y empleados. Enseñamos cómo dejar de ser un jefe para ser un guía: una persona respetuosa, cooperadora, que te ayudará a que saques lo mejor que tienes, que no juzga pero acompaña. El que te dice: “Tú, que vales tanto para esto, ¿te gustaría hacerlo?”, sin imponer. Entonces, hay menos absentismo laboral.
–¿Cómo se prepara un coach?
–Con otro coach, que ejerce una función que nadie más hace: la de espejo. Tu coach te devuelve, te repite en voz alta, lo que tú piensas y dices. Por ejemplo, yo ahora te hago una pregunta, tú me la respondes y yo te la retorno: repito tu respuesta. Resulta curioso oír en la voz de otro lo que acabas de decir. Se establece un diálogo transformador. Modificarás ideas y creencias, que son tuyas, pero, como nadie te las devuelve, no las conoces. ¿Quién se atreve a repetir al director general lo que dice, para que reflexione? Nadie.
–Para hacer eso, usted ha de conocer mucho a la otra persona.
–Yo no tengo por qué conocerla de nada. Haré que, a través de nuestra conversación, se citen las cosas que la otra persona sabe pero que, hasta que no le hago la pregunta clave, no sabía que sabía. Una pregunta ineludible en este proceso es: “¿Cuáles son tus fortalezas y tus debilidades?”
–Tal vez no lo sepa.
–Cada cual sabe de sí mismo más de lo que cree que sabe. Quien tiene la respuesta adecuada para cada persona es el propio interesado. A veces, no se hace las preguntas adecuadas.
–¿Qué perfil de clientes tiene?
–Muchos abogados, empresarios de la construcción, directivos del sector farmacéutico, artistas –pintores, escritores–, personas muy brillantes que no acaban de conseguir lo que se han propuesto. Están ofuscadas.
–¿Les enseña a ser más felices o más competitivos?
–Son sinónimos. Se trata de ser la mejor persona que cada cual puede llegar a ser. Y eso lo incluye todo.
Fuente: El periodico
Janet Bray Attwood: ”El mundo es exactamente como tú eres”
LA ENTREVISTA CON JANET BRAY ATTWOOD, CONSULTORA
Desarrolla técnicas para mejorar la calidad de vida. Asegura que ha inventado un test que permite conseguir todo lo que uno desee
–Su libro tiene muchos puntos de conexión con el exitoso El secreto.
–Pero El secreto utiliza la ley de la atracción, y yo, la de la pasión. He logrado una fórmula para conseguir todo aquello que desees.
–¿Ah, sí?
–Sí. Se puede resumir en estas palabras: intención, acción y no tensión. Intención es de lo que se ocupa El secreto. A mí me interesa la atención.
–¿De qué se trata?
–Se trata de prestar atención a tu pasión. Y, entonces, vas directo como un rayo a tu objetivo.
–¿Qué es para usted una pasión?
–Aquello que te empuja a levantarte por las mañanas.
–El despertador.
–¡No! Me refiero a aquello que amas de verdad y que tal vez aún no has descubierto qué es.
–Pues qué suerte que pueda descubrirse a través de un simple test.
–Sin duda. En Estados Unidos, mi test figura en la lista de libros más vendidos del New York Times.
–Enhorabuena. ¿Qué claves llevan hacia una vida llena de pasión?
–En primer lugar, está el compromiso: hasta que no te comprometas, no ocurrirá nada por sí solo. El mundo y la gente te pedirán cada día que antepongas otras cosas a lo que realmente amas. Por eso es muy importante visualizar tus pasiones, comprometerte con ellas y aprender a decir no.
–Y usted, ¿cómo dice no?
–De forma amorosa. Por ejemplo: “Te agradezco mucho que me lo pidas, y ahora mismo no puedo hacerlo”. Aquí es importante utilizar la conjunción y.
–¿Por qué?
–Porque y te conecta con la otra persona, mientras que pero te separa de ella.
–Háblenos de la atención.
–En la vida, obtendrás aquello a lo que prestas atención. Aquello en lo que piensas, incluso los pensamientos más sutiles, es lo que se manifiesta a tu alrededor. Por ejemplo, el pensamiento que tienes cuando alguien posee algo que tú deseas.
–Usted ha entrevistado a mucha gente con éxito y también a gente que está en la cárcel.
–El mecanismo es el mismo. Todos son iguales, pero consiguen resultados diferentes. El mundo es exactamente como tú eres. La gente, o bien piensa en aquello que ha escogido para centrar su vida, o bien centra su atención en aquello que no desea. Una persona sin hogar, por ejemplo, solo tiene en su mente pensamientos de falta, y acabará atrayendo más de aquello en lo que piensa. Es un círculo vicioso. No pienses en el problema: busca la solución.
–¿Tenemos un destino personal?
–Sí, totalmente.
–¿Tiene algo que ver con Dios?
–Llamémosle Dios, Naturaleza o Campo Unificado, es aquella energía superior a nosotros. Cuando estamos alineados con los poderes superiores, sabemos claramente lo que queremos y empezamos a situar nuestra atención hacia ello, nos convertimos en imanes apasionados. Aquello que amas y el deseo de Dios es uno y el mismo.
–¿Dónde lo ha aprendido usted?
–Hace años estaba trabajando en una empresa donde me sentía muy mal. No ganaba suficiente dinero, no era feliz y no había pasión. Entonces descubrí un seminario en San Francisco sobre los principios del éxito. Llamé al trabajo, mentí, dije que estaba enferma y me fui para allá. Conocí la experiencia de las 100 personas con más éxito de Estados Unidos y todos tenían algo en co- mún: sabían cuál era su pasión y vivían de ella. En ese momento, mi mundo se paró: “Si supiera cuál es mi pasión, sería como ellos”, pensé.
–Háblenos de la no tensión.
–El secreto más profundo de la vida se revela en uno de los antiguos textos védicos de la India: “Sentado en el todo infinito, en un estado de calma, de paz interior, efectúa la acción”. O sea, tenemos que actuar desde un estado de calma interior. Cuando la mente está en sosiego, recibes la inspiración.
–¿Y si estás nervioso?
–Lo mejor es detener la acción. Cuando estás preocupado, recibes la señal de que debes soltarte: es hora de descansar y tomártelo con calma. Tenemos que aprender a advertir los momentos en que nos sentimos expandidos o contraídos, para responder adecuadamente. Quien mejor ejemplifica el principio de distensión es un arquero.
–¿Por qué?
–Cuando ya ha tensado el arco, ¿qué hace exactamente? Aparta la flecha del arco, en dirección exactamente opuesta a la del objetivo. Para dar en el blanco, primero tenemos que retraernos, apartarnos del objetivo hasta crear un estado de alerta en reposo. Entonces lograremos lo que habíamos planeado.
Fuente: El periodico
